Compartir

Una serie de ovnis fueron avistados casi a diario entre el verano de 2014 y la primavera de 2015 sobrevolando el espacio aéreo estadounidense. En la mayoría de los casos, éstos fueron grabados por pilotos de la Marina norteamericana.

“Esas cosas estaban ahí fuera todo el día”, explica el piloto Ryan Graves a ‘The New York Times’. “Mantener un avión en el aire requiere de una cantidad notable de energía; a la velocidad a la que los vimos, 12 horas en el aire son 11 horas más de las que esperaríamos”, matizó asombrado.

Graves, piloto de un cazabombardero F/A-18 con más de 10 años de experiencia, explicó que los objetos que divisó eran de formas diferentes, uno como una peonza girando en el viento y otro con forma de “pastilla para la tos” del tamaño de un avión comercial.

Según su testimonio, una vez estuvieron a punto de colisionar en el aire con uno de estos ovnis, que no parece que tengan motor, pero pueden alcanzar los 30,000 pies de altura y superar velocidades supersónicas.

Graves y otros pilotos, aseguran al citado medio, que vieron las naves mientras realizaban unas maniobras de entrenamiento con el portaaviones Theodore Roosevelt sobre el cielo entre Virginia y Florida.

“La gente lleva décadas viendo cosas extrañas desde aviones militares”, explica el piloto , “sería muy gordo que hubiera algo allí arriba”.

Por su parte, su compañero Danny Accoin afirma que se cruzó en dos ocasiones con estos objetos, capaces de acelerar, frenar y volver a acelerar, algo que no había presenciado en ningún otro aparato.

Los pilotos especularon con la posibilidad de que pudiera tratarse de un programa secreto de aviones o drones de última generación.

La Marina no ha dado por el momento su versión sobre los avistamientos pero si ha difundido entre los militares un documento donde se recoge un protocolo de actuación en este tipo de casos.

Una de las teorías que se barajan es que se trata de drones comerciales, tal y como explicó Joseph Gradisher, portavoz de la armada en Washington, sin embargo  “no sabemos quién está detrás, no tenemos suficiente información”.

Los avistamientos de 2014 y 2015 fueron reportados a un programa secreto del Pentágono “para la identificación de amenazas aeroespaciales”. Su responsable, Luis Elizondo, dimitió en 2017 tras calificarlos como “una sorprendente serie de incidentes”.

El origen extraterrestre de los avistamientos es poco probable. “Es tan improbable que compite con otras explicaciones también poco probables y más mundanas”, esgrime Leon Golub, astrofísico del centro Harvard-Smithsonian. Como posibles explicaciones, el físico, señala a posibles errores en los aparatos de detección, efectos o reflejos atmosféricos, o incluso errores en los sentidos de los pilotos debidos a la abundancia de estímulos en un vuelo a alta velocidad.