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Errores por los que el pollo no te sale bien al cocinarlo

El pollo, a pesar de ser una de las carnes más utilizadas en nuestras cocinas, es quizás con la que más errores cometemos a la hora de tratarlo. Puede que nuestro fallo esté en no saber cómo cocinarlo según la receta que queramos cocinar o que no sepamos si requiere una atención especial. Sea lo que sea, vamos a resolver algunas dudas y a recopilar varios consejos para dejar boquiabiertos a quienes prueben tus recetas. Estas son las razones por las que el pollo no sale bien.

Algunos de los errores más frecuentes cometidos a la hora de cocinarlo son los siguientes:

Descongelarlo mal

Descogelar el pollo

Es muy común que nos olvidemos de sacar el pollo del congelador cuando queremos cocinarlo. Cuando lo hacemos, optamos por ponerlo en un plato en la encimera, un error muy grave, ya que el cambio de temperatura provoca la proliferación de las bacterias.

De modo que, siempre que sea posible, debes ponerlo en un plato en la nevera y dejar que se descongele dentro. Si por el contrario no disponemos de ese tiempo de descongelación porque se nos haya olvidado, hay dos opciones que podemos llevar a cabo sin correr el riesgo de que se multipliquen las bacterias. La primera opción es meterlo en el microondas y darle vueltas cada minuto. Y la segunda opción, es meter el trozo que queremos descongelar en una bolsa de zip y sumergirla en agua caliente cambiando el agua cuando se enfríe.

Por cierto, no se puede pasar por alto que el pollo hay que meterlo siempre en el frigorífico o el congelador bien envasado.

Lavarlo mal

Errores que cometemos al cocinar el pollo

Una costumbre muy frecuente es lavar la carne del pollo antes de cocinarla. No debe lavarse el pollo con agua antes de cocinarlo porque así se está llenando la cocina de sus bacterias.

Hay que limpiarlo siempre con un trozo de papel de cocina.

El hueso

El hueso del pollo

Cuando se quiera cocinar el pollo asado o en las brasas, no se debe retirar la piel y los huesos aunque no se tenga intención de comer la piel. Esto se debe a que la carne saldrá más jugosa. El hueso funciona como conductor del calor y si este está en contacto con el fuego transmite el calor a la carne.

Por otro lado, la piel aporta sabor a la carne. Se suele quitar porque es grasa, pero si se salpimienta bien y se cocina a fuego lento, se queda muy fina y se carameliza con los azúcares de la proteína, y como resultado queda dorada y crujiente. Un manjar para muchos.

El grosor de la carne

El grosor de la carne es importante

Cuando se cocine pechuga de pollo fileteada se ha de prestar atención a que todos los filetes sean del mismo grosor. Por un lado, cuando el borde es más fino se cocina antes y nos hace pensar que la carne está ya hecha cuando no es así; y en otras ocasiones pasa lo contrario, que algunos filetes se hacen mucho y se secan.

Por este motivo, hay que cortarlos todos con el mismo grosor, pero cuando la carne es más gruesa por el centro hay que golpearla hasta que quede todo al mismo nivel.

No condimentarlo

Errores al condimentar el pollo

Se puede cocinar muy bien la carne, pero es importante condimentarla bien, ya que si no se hace existe el riesgo de que no sepa a nada y que el plato no luzca tanto como podría. Así que, utilizar los condimentos adecuados hace que la carne tenga sabor, pero cuidado con pasarse. Una buena cantidad de sal, limón, ajo y hierbas frescas darán lugar a un plato muy sabroso.

Mala temperatura

El pollo y la temperatura, errores al cocinarlo

Cuando se vaya a cocinar la carne se debe haber dejado un rato fuera de la nevera para que tome la temperatura ambiente, ya que el choque de temperatura no le conviene a la carne.

Del mismo modo, después de que se cocine el pollo entero hay que dejarlo reposar unos minutos para que absorba todo el sabor y sacar el máximo partido a la carne.

Cantidades

Las cantidades, errores al cocinar el pollo

Al cocinarlo en la sartén no hay que abusar poniendo demasiada carne o ingredientes. Esto hace que sea muy difícil de manejar y que no se cocine todo a la vez. Además, probablemente no se conseguirá obtener la corteza crujiente propia de cuando se cocina en la sartén. La solución está en utilizar menos cantidades de ingredientes o cocinarlo en dos partes. La última tardará más en cocinarse, pero los resultados serán mejores.

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