Emprender a los 20 para huir de la precariedad: “No quiero sobrevivir con mil euros”

Los jóvenes españoles tendrían que dedicar el 90% de su sueldo para alquilar una vivienda, lo que ha provocado que la edad de emancipación roce ya los 30 años, una de las edades más altas de Europa. Para huir de los contratos precarios y la temporalidad, muchos de ellos se han lanzado a abrir negocios, no por un espíritu emprendedor, sino para “sobrevivir” fuera del mileurismo.

Casi en el centro de Totana (Murcia), en el número 4 de la calle José Antonio Requena, se encuentra la librería ‘Faro’. Hasta hace unos meses la regentaba Damiana, una mujer de 70 años -ya jubilada- que ha encontrado un futuro para su negocio de la mano de un ‘millennial’ de 27 veranos, Juanjo Pallarés.

“Mis amigos me dicen que estoy loco, pero la librería ya es una realidad”, cuenta este joven, que inició sus estudios universitarios en Historia pero que, ante la falta de salidas laborales y tras encadenar contratos como camarero y limpiador, decidió montar su propio negocio aprovechando un traspaso del lugar donde había comprado sus libros de texto desde niño.

“Le veo muchísimo futuro al papel; es como el disco, si fuera verdad lo que dicen hubiera muerto ya”, asegura. Aun así, la llegada de Juanjo a esta librería viene con nuevas ideas como la producción de un ‘podcast’ literario y la promoción de ‘Jam Sessions’ con recitales o talleres, iniciativas que espera devuelvan un aire de vanguardia a esta librería que ya fue la novedad de la localidad hace 45 años, cuando Totana apenas tenía la mitad de población con la que cuenta hoy.

Su negocio ha sido posible gracias a la ayuda de la ONG Acción contra el Hambre, que ha iniciado el proyecto ‘Emprende, sí’ con 150 jóvenes para incubar ideas de emprendimiento. Ana Alarcón, gestora del programa, señala que en su mayoría son universitarios “que vienen desmotivados del mercado laboral tras encadenar contratos precarios”, y a los que asesoran para poner en marcha sus iniciativas. “El porcentaje de quienes vienen con la idea de emprender y con ese espíritu es menor”, reconoce.

Otro de los proyectos es el de María Porras, una joven de 21 años que está poniendo en marcha una empresa de teatro social llamada ‘Murcia Liberartium’ para trabajar con personas en riesgo de exclusión o con discapacidad. “En el mercado laboral no he entrado, pero sé que me va a costar muchísimo y va a ser muy precario”, asegura esta estudiante de Trabajo Social.

La madrileña Andrea Luengo, de 29 años, tiene estudios en Marketing y Comunicación, conocimientos que está aplicando para desarrollar ‘Proyect Greenfulness’, una suerte de retiro espiritual en la sierra donde los urbanitas puedan escapar del mundanal ruido y refugiarse en el ‘mindfullness’.

Según los datos del programa de incubación de empresas de la ONG, tan sólo el 10% acaban saliendo a la luz, pero destacan que el 90% de participantes restante adquiere habilidades y conocimientos para poder aplicar la experiencia y conocimientos aprendidos para trabajar por cuenta ajena.

(SERVIMEDIA)