Feijóo hace de la corrupción su eje de campaña: 17 sumarios al PSOE según su recuento y ninguna promesa de indulto.
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, se refirió este sábado al Ejecutivo de Pedro Sánchez como «el Gobierno de la corrupción» en un mitin de precampaña en Vigo, ante un auditorio que le ovacionó en varias ocasiones. De ahí salió su compromiso: si llega a La Moncloa después del 29N, no indultará a los condenados por corrupción.
Las cifras que Feijóo puso encima de la mesa
En su intervención, el líder popular enumeró 17 sumarios abiertos que, según su recuento, afectan al PSOE, con 23 delitos imputados y 131 imputados. Feijóo añadió que las penas previstas podrían superar los 1.000 años de cárcel. Son cifras que él mismo detalló en el mitin ante su electorado.
A renglón seguido, vinculó esos procedimientos con la convocatoria electoral: «Eso es lo que les ha motivado a adelantar las elecciones», afirmó. Y bajó el debate al terreno del bolsillo con una idea que repitió: los «currantes» no deberían acabar pagando «la mordida de los corruptos».
El discurso tuvo nombres propios. Feijóo citó a Pedro Sánchez, José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Leire Díez para advertirles de que «todo tendrá consecuencias, todo», y añadió: «Me encargaré de que paguen por todo».
Hubo también un hueco para el caso Zapatero. El líder del PP reclamó al expresidente que explique «de dónde salieron las joyas», que se lo cuente al juez y que pida perdón a los españoles por las lecciones que, a su juicio, quiso dar.
La promesa es contundente en el escenario y más compleja en la práctica: indultar o no es una decisión del Gobierno, no de un mitin.
Qué significa exactamente no indultar
El indulto es una medida de gracia que no borra el delito ni la condena: perdona total o parcialmente la pena impuesta. No lo concede un juez, sino el Gobierno mediante real decreto acordado en Consejo de Ministros, previo informe del tribunal sentenciador. Hay más contexto sobre esta figura en su entrada de Wikipedia.
Por eso la promesa tiene un alcance concreto: afecta a la fase de cumplimiento de la pena, no a la investigación ni al juicio. Y llega con dos condiciones explícitas, ganar las elecciones del 29 de noviembre y hacerlo con un Ejecutivo dispuesto a aplicar ese criterio causa por causa.
En el PP, la corrupción ocupa el centro del discurso. Es el marco elegido para las cinco semanas que quedan hasta el 29N, un mensaje que el partido repite desde hace meses y que este sábado volvió a sonar en Vigo.
De la promesa del mitin a la decisión real
Los indultos son una competencia que cada Gobierno administra con criterios propios, y su uso ha estado siempre en el centro de la disputa política. El último gran episodio fueron los indultos a los condenados por el procés, aprobados en 2021 por el Ejecutivo de Sánchez y rechazados entonces por el PP. Aquella decisión se defendió como una vía para desactivar el conflicto en Cataluña y se criticó como un trato de favor hacia quienes habían incumplido la ley.
Hay un matiz práctico que conviene tener claro. La promesa de no indultar no altera los procesos judiciales en curso: las causas siguen su ritmo con independencia de quién gobierne. Lo que cambia es el paso siguiente, el momento en que un Ejecutivo tenga que responder a una petición de indulto.
La campaña afronta ahora cinco semanas en las que el PP decidirá si mantiene la corrupción como eje central o la combina con otros asuntos. La cita clave es el 29 de noviembre. A partir de ahí, la promesa del mitin tendrá que convertirse, o no, en una instrucción real al Gobierno.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: Feijóo llamó «Gobierno de la corrupción» al de Sánchez en un mitin en Vigo y prometió no indultar a los corruptos si llega a La Moncloa.
- Por qué te importa: El indulto es una competencia del Gobierno que puede cambiar el cumplimiento de una condena y se ha convertido en asunto central de campaña.
- A quién afecta: A los condenados por corrupción en las causas que cita el PP, a los imputados en esos sumarios y a los votantes del 29N.
- Hacia dónde vamos: Cinco semanas de campaña con la corrupción como eje popular y una cita electoral el 29 de noviembre que decidirá si la promesa se aplica.



