La Policía Nacional ha lanzado una alerta: las cuentas «curis» de TikTok se multiplican para humillar a alumnos y profesores. Son perfiles que toman el nombre del instituto para ridiculizar a compañeros y docentes.
El aviso, difundido a través de la web de la Policía Nacional, pone el foco en un fenómeno que se extiende sobre todo entre estudiantes de secundaria. En estas cuentas aparecen memes, dibujos y vídeos sobre situaciones cotidianas del centro escolar, con las siglas o el nombre del propio instituto como seña de identidad.
¿Qué son las cuentas «curis» y por qué preocupan?
La clave está en el uso de esos perfiles. La Policía Nacional sostiene que el contenido se emplea «para atacar, humillar o vejar a personas concretas». El formato no es el problema; el destino, sí. Burlas sobre el aspecto físico de un profesor o de un alumno, rumores y montajes vejatorios que circulan con apariencia de broma.
Las autoridades reconocen que no todos estos perfiles son dañinos. En ocasiones generan contenido respetuoso y sin destinatario claro. La línea roja aparece cuando hay una persona señalada, aunque su nombre completo no se escriba nunca en la publicación.
¿A quién afecta y qué consecuencias tiene?
Los afectados son, sobre todo, alumnos y profesores del centro. Las cuentas «curis» apenas suben fotos explícitas: tiran de caricaturas, apodos o referencias internas. Aun así, según la Policía Nacional, los compañeros interpretan esos dibujos y saben a quién apuntan. El daño llega igual.
El anonimato no borra la humillación: basta una caricatura o un apodo para que el instituto entero identifique a quién señala cada publicación.
El impacto no se queda en el patio. Un vídeo o un meme compartido en TikTok puede seguir circulando durante semanas y llegar a gente que ni siquiera estudia en ese centro, de modo que la humillación se amplifica fuera del horario escolar y del control del propio instituto.
Las familias y los centros educativos son la primera barrera. La Policía Nacional insiste en que el menor cuente lo que ocurre a un adulto de confianza y al propio centro. Callar alarga la situación. No siempre es fácil dar ese paso.
Además, existen recursos gratuitos. Los menores pueden llamar a la línea de ayuda de la Fundación ANAR (900 20 20 10), pensada para niños y adolescentes, o al 017 de INCIBE, el teléfono de apoyo en ciberseguridad.
De la broma al delito: qué puede pasar y cómo denunciar
La respuesta legal depende de cada caso. La Policía Nacional recuerda que, «en función de la gravedad y circunstancias», las conductas de los administradores de estas cuentas pueden constituir delitos contra la integridad moral o injurias graves, además de generar responsabilidades civiles.
El mensaje del cuerpo es tajante. Ni los dibujos ni el envoltorio de humor sirven de escudo: «El uso de dibujos o la presentación de la publicación como una broma no impide que se valore su contenido y el daño causado, aunque se realice desde un perfil anónimo», subraya la Policía Nacional.
Para denunciar hay que reunir pruebas. Conviene guardar capturas de pantalla donde se aprecien el contenido, la fecha y el perfil concreto, además de los comentarios relevantes, el nombre de usuario y los enlaces. Después toca reportar el contenido a la red social, bloquear a quienes participan y acudir a una comisaría.
El acoso entre iguales ha cambiado de escenario casi al mismo ritmo al que el móvil ha entrado en las mochilas. Lo que antes se quedaba en un pasillo ahora se publica, se comparte y se archiva. La diferencia está en la permanencia del contenido y en su alcance: la burla ya no se apaga al sonar el timbre.
No es la primera vez que organismos públicos advierten sobre el mal uso de las redes entre menores. Lo novedoso aquí es el formato: cuentas con vocación de durar, no de publicar una vez y desaparecer.
La propia Policía Nacional admite que no todos los perfiles tienen la misma intención y que parte de estos contenidos rozan el humor entre compañeros. Por eso la vía que plantean las autoridades es el análisis caso por caso: cada publicación se valora por su contenido y por el daño causado, no por su apariencia.
Qué viene ahora. Los centros educativos tienen sobre la mesa la recomendación de vigilar estas cuentas y de activar sus protocolos cuando detecten indicios. Las familias pueden revisar con sus hijos qué perfiles siguen y con qué nombre aparece su instituto. Y si el caso ya está en marcha, la vía es la denuncia. No conviene esperar.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: La Policía Nacional alerta del auge de cuentas «curis» que ridiculizan a alumnos y profesores en TikTok.
- 👥 Quiénes son los afectados: Estudiantes y docentes de los centros señalados, además de sus familias y comunidades educativas.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Los responsables pueden enfrentarse a delitos contra la integridad moral o injurias graves, según cada caso.



