Las cartas Pokémon ya no son cromos de patio: son una inversión que se revaloriza casi tanto como Nvidia desde 2019.
La cosa viene de lejos.
Lo que empezó como una afición de nostálgicos se mira hoy con la misma cara que un gráfico de bolsa: hay curvas que ponen a un puñado de cartas codeándose con la empresa más valiosa del planeta.
En medio del ruido, dos escenas: subastas que se cierran por millones y sobres que se abren en directo a las tres de la mañana.
El gráfico que pone a las cartas Pokémon a la altura de Nvidia
La plataforma de datos Blockworks puso frente a frente varios activos desde 2019 y el resultado escuece: el índice de Card Ladder se ha multiplicado por unas 40 veces. Quien comprara acciones de Nvidia en ese mismo periodo multiplicó su inversión por 41.
A corto plazo el detalle es más bestia: en tres meses, el índice CL50 —las 50 cartas Pokémon más icónicas— ha subido más de un 16%, frente al 3,3% del S&P 500, el 2,29% del Nasdaq 100 y el 2,42% del MSCI World, según MarketScreener.
El coleccionismo ya no vive en una vitrina: es un mercado donde un punto de nota puede valer más que un coche.
El caso del Gengar Holo de Expedition (2002) con nota PSA 9 lo resume: rondaba los 4.680 dólares en agosto y el 18 de octubre se cerró una venta por 24.900 dólares, según los registros de Card Ladder.
Ahí está el negocio.
Del Pikachu de 16,5 millones al sobre que se abre en TikTok
En febrero, Logan Paul vendió su Pikachu Illustrator con nota PSA 10 por 16,49 millones de dólares en una subasta de Goldin, certificada por Guinness como la carta más cara jamás vendida. La había comprado en 2021 por 5,275 millones: en cinco años, triplicó su precio.
La nota la pone PSA (Professional Sports Authenticator), que puntúa cada carta del 1 al 10 según estado, exclusividad y demanda. Dos cartas idénticas pueden separarse por miles de dólares solo por un punto.
La escasez pesa tanto como la nota. Se han impreso más de 75.000 millones de cartas y la propia compañía Pokémon asegura que imprime a máxima capacidad, pero solo las ediciones raras alcanzan cifras de locura. El resto es cartón.
Mientras tanto, TikTok se ha llenado de unboxings y subastas en directo y el mercado de segunda mano funciona como un patio de colegio con reglas de Wall Street. La generación que cambió cromos en el recreo ahora puja desde el móvil.
La cara B que el gráfico no enseña
A ver, aquí nadie descubre una mina de oro sin riesgo: el gráfico compara rendimientos, pero no cuenta los batacazos. Durante la pandemia hubo fiebre, muchos coleccionistas vendieron y la oferta desbordó la demanda. Un Pikachu de McDonald's pasó de unos 51 dólares en febrero de 2021 a poco más de 6 en julio de 2024.
Spoiler: no todo sube.
Con los relojes de lujo pasó algo parecido. Mi lectura es sencilla: el hype está justificado en las piezas raras y es puro humo en el resto. Una carta PSA 10 de edición limitada es escasa por definición; el sobre del quiosco, no. La mayoría de los coleccionistas piensa que su carpeta vale una fortuna, y ahí se pincha la burbuja.
Lo que sí ha cambiado es quién compra. Entre los jóvenes con dinero ya se mira este mercado como refugio lejos de los vaivenes de la bolsa, igual que sus padres miraban los fondos indexados. Cuando una generación entera entra a la vez, el precio responde al dinero y no a la nostalgia.
La pregunta no es si las cartas suben, sino cuánto tarda la próxima generación en heredar las carpetas de sus padres y ponerlas a la venta. Ahí se verá cuánto de este gráfico es escasez y cuánto es fiebre.
📱 El TL;DR (Too Long; Didn't Read)
- 👤 De quién hablamos: Las cartas Pokémon y su mercado, con el youtuber Logan Paul como gran protagonista.
- 📲 En qué red social ha pasado: TikTok, donde los unboxings y las subastas en directo se han multiplicado.
- 🔥 Por qué es viral: Su índice de precio se ha multiplicado por 40 desde 2019, casi como Nvidia.



