Hay algo en el agua de Argentina. El país ha sido clave en la evolución del pop y el rock en Latinoamérica, y en los últimos años se ha convertido en la cuna de una generación de raperos y traperos que cuenta con figuras como Duki, Ysy A, Milo J, Nathy Peluso, Nicki Nicole o Ca7riel y Paco Amoroso.
Pero, de todos ellos, el más talentoso ha sido siempre Trueno. El artista de La Boca acaba de bajarse del escenario de un Movistar Arena de Madrid donde no cabía un alma. Durante el show, repasó una lista de éxitos donde no solo explora géneros habitualmente lejanos al nuevo rap latinoamericano, sino que también rinde homenaje a la historia de este estilo, con citas rítmicas que van desde Rapper's Delight de Sugarhill Gang hasta Grandmaster Flash.

Es precisamente lo que lo diferencia de sus contemporáneos, y esa distancia se hace evidente en su puesta en escena. Cada vez es más común ver a artistas de rap actuar apoyados unicamente en pistas grabadas, pero Trueno se acompaña de una banda de gran talento capaz de fusionar sonidos, saltando del funk al pop o al metal, e introduciendo incluso pinceladas del bandoneón tanguero moduladas desde un sintetizador. El concierto es un recorrido vivo por la playlist del argentino en Spotify, un artista que no duda en exhibir sus influencias mientras las transforma.
Durante el espectáculo también hubo espacio para la improvisación. Habiéndose formado en las batallas de freestyle, el artista se permitió construir barras al vuelo sobre un ritmo inspirado en Me quedo contigo de Los Chunguitos, además de una segunda métrica improvisada sobre la base que articulaba su banda. Una demostración de talento y recursos que no siempre se encuentra, incluso entre las grandes figuras del hip hop.
Historia del rap y de Argentina
Parte de la magia de Trueno reside en su capacidad para absorber toda la tradición musical argentina. Desde que salta al escenario con Con el combo, rinde tributo continuo a su país y a su barrio. Ante un estadio repleto de camisetas de la selección y banderas albicelestes, el artista no cesa de homenajear a su tierra, a sus orígenes y a su historia, tanto en sus parlamentos como en sus canciones.
Acto seguido, repasó Atrevido y su famosa sesión con Bizarrap, transformadas casi en piezas de heavy metal por el impulso de su banda. Posteriormente redujo las revoluciones para dar paso a dos de sus cortes de aire más romántico, Real Gangsta Love y 1000 horas. Estos cambios de tono y registro ponen de manifiesto la versatilidad de su propuesta sonora, que volvió a quedar clara con Rain IV, el emotivo tributo a su padre.
A continuación, hizo bailar al público a ritmo argentino con Estilo Sudaka y exploró las raíces del género en Tranky Funky. Hacia el tramo final del concierto, reservó espacio para composiciones articuladas sobre patrones de reguetón, como Turrazo, o de cumbia villera, como Bailando Sola.
Asimismo, el artista no eludió sus canciones de mayor calado político. En el repertorio figuraron Argentina, su conocido dueto con Nathy Peluso; Pumas, donde rescata los versos del No soy de aquí ni soy de allá de Facundo Cabral; y Tierra Zanta, una apelación a la unidad latinoamericana y al orgullo continental. Son composiciones que actúan como contrapunto frente a la vertiente política representada por el presidente argentino, Javier Milei, de paso también por la capital española.
La protesta social marcó de igual modo el bis. Trueno reapareció en lo alto de la estructura de la antena instalada en el Movistar Arena —diseñada para ser escalada en el momento culminante de la noche— para interpretar Fuck El Police, un tema que funciona de manera simultánea como denuncia del abuso policial en Latinoamérica y como tributo explícito a una de las formaciones pioneras que definieron su sonido, N.W.A.
Trueno está en un momento brillante
Entre las constantes alusiones a su barrio y a sus raíces, el artista recalcó en varias ocasiones que su reciente trabajo Turrazo es su disco favorito hasta la fecha. El proyecto supone un nuevo salto evolutivo en su carrera, combinando posicionamiento social, un conocimiento enciclopédico de la historia del hip hop y una innata capacidad para crear música bailable.
Todo ello se tradujo en una actuación de impecable factura técnica y escénica. Al tratarse de un músico joven, cabe esperar que la energía de su propuesta no solo no se diluya, sino que continúe en fase ascendente. De momento, el argentino ha dejado claro en Madrid que tiene mucho que decir y que su público mantiene intactas las ganas de escucharlo.




