El Palau Robert acaba de abrir en Barcelona una exposición sobre Pau Casals que lo mira desde el ángulo del activista.
Se titula Pau Casals, música por la paz, ocupa la sala 1 del edificio y la entrada es gratuita hasta el 10 de enero. Llega, además, en pleno 150.º aniversario de su nacimiento, una efeméride que ha devuelto al violonchelista a museos, auditorios y salas de concierto.
No es una muestra al uso.
El recorrido se organiza en cinco ámbitos dentro de una única sala troceada. El primero repasa la biografía del intérprete. El segundo se detiene en su manera de entender la música como arte de comunicación, muy lejos de la partitura concebida como un texto fijo: Casals defendía que la partitura cambia en cada interpretación, que la obra respira con quien la toca y con quien la escucha.
El tercer espacio es el más político y, seguramente, el que más sorprenda a quien solo conozca al músico de las suites para violonchelo. Las paredes aparecen empapeladas con titulares y manifiestos suyos. Entre ellos, el artículo que publicó en 1946 en el diario londinense News Chronicle bajo el título Why Franco must go. El Palau Robert rescata su negativa a volver a Gran Bretaña mientras los aliados no apartaran al dictador español.
El cuarto ámbito se centra en su activismo por la paz, con la propuesta para el Nobel de 1958 y la medalla de la Paz que le concedió la ONU en 1971. El quinto y último deja la palabra a distintas personalidades que reflexionan sobre su figura y su herencia.
Casals no calló nunca, y esa incomodidad es justamente lo que hoy convierte esta visita en una lección de dignidad.
Y ahí, en ese gesto sostenido durante décadas, está el corazón de la propuesta.
Los documentos originales que justifican la visita
Lo que de verdad detiene al visitante son los objetos, y aquí hay una porción generosa. En una vitrina se reúne la documentación de El pessebre, el poema de Joan Alavedra que Casals musicó durante sus años de exilio en Prada de Conflent. Consta la primera partitura para piano y varios programas de la composición.

Al lado, otra vitrina habla de su proyección internacional: la carta que John F. Kennedy le envió en 1961, al día siguiente de su recital en la Casa Blanca, junto a los programas de los conciertos que dio en la sede de las Naciones Unidas en 1958, 1963 y 1971. También la propuesta formal para que fuera nombrado premio Nobel de la Paz en 1958.
Un tercer expositor se detiene en su faceta de intérprete. Entre los papeles, el programa de su debut como solista en París en 1899 bajo la batuta de Charles Lamoureux, y los de los conciertos que dirigió en el Festival de Prada, en Puerto Rico y al frente de la Orquestra Pau Casals.
Su obra como compositor cierra el recorrido documental. Está, cómo no, el himno de la ONU que le encargó el secretario general U Thant, y también piezas corales de inspiración religiosa dedicadas al Monasterio y a la Escolanía de Montserrat. Junto a todo ello, el documento que firma en 1896 como profesor de la cátedra de violonchelo del Conservatori del Liceu.
Por qué Pau Casals sigue importando hoy
Nacido en El Vendrell en 1876, Casals está considerado uno de los violonchelistas más influyentes del siglo XX. Su peso histórico, sin embargo, no se explica solo por la técnica, sino por una decisión: convertir la música en herramienta política.
En los años cuarenta y cincuenta, con medio mundo mirando hacia otro lado, se negó a actuar en países que reconocían al régimen franquista y aprovechó cada aparición pública para recordar a los aliados lo que habían dejado a medias. La muestra se suma a los actos del 150.º aniversario y devuelve al músico su dimensión cívica, esa que tantas veces queda tapada por la belleza de sus grabaciones.
Lo interesante aquí es que el relato no se construye con adjetivos, sino con papeles. Programas de mano, cartas, partituras, recortes de prensa. Ese material permite entender hasta qué punto su protesta fue sostenida en el tiempo y no un arrebato. Y hace que la visita funcione igual para quien sabe de música clásica que para quien llega sin referencias.
Conviene reservar un rato para la última sala, la de las voces invitadas, porque funciona como cierre emocional. Se sale con la sensación de haber conocido a alguien, no solo a un intérprete.
Cómo y cuándo visitarla
La exposición puede verse en el Palau Robert de Barcelona, en la sala 1, y permanece abierta hasta el 10 de enero. La entrada es gratuita. Para horarios exactos, festivos y posibles visitas guiadas, lo más fiable es consultar la web oficial del Palau Robert antes de acercarse.
Quien quiera ampliar lo que la muestra solo apunta puede tirar del hilo en la Fundació Pau Casals, que conserva y digitaliza buena parte de este legado. Sin prisa, con calma y con los auriculares puestos a la salida.
Ficha técnica
- Título: Pau Casals, música por la paz
- Autor o autora: Pau Casals (El Vendrell, 1876)
- Qué puedes ver: Documentación original, partituras, programas de concierto, la propuesta para el Nobel de la Paz de 1958 y la carta que le envió Kennedy en 1961.
- Recinto y ciudad: Palau Robert, Barcelona



