Netflix estrena "Grande de España" el 23 de octubre: Antonio de la Torre encabeza una comedia sobre un marqués arruinado

3
El título como declaración de intenciones: qué significa hoy ser grande de España

Ser grande de España es hoy, sobre todo, una cuestión de prestigio y de papeleo. La dignidad que Carlos V formalizó en 1520 como el escalón más alto de la nobleza —por encima de duques, marqueses y condes, con tratamiento de excelencia y el viejo privilegio de cubrirse ante el rey— ya no otorga poder alguno: la igualdad ante la ley la dejó reducida a un honor simbólico. Según la guía oficial del Ministerio de Justicia cerrada en octubre de 2023, en España hay 393 grandezas y 2.692 títulos en manos de 2.193 personas. Y no se compra: se hereda —desde 2006, por el primogénito sin distinción de sexo—, se cede entre parientes o se rehabilita, con recibo de Hacienda incluido: 2.922 euros por transmitir en línea directa un título con grandeza y 17.561 por rehabilitarlo.

Ahí está la grieta que la serie de Álvaro Fernández-Armero y Juan Cavestany convierte en comedia. Don Leandro friega personalmente el palacete que se le cae mientras sentencia que, «si quiero ser Grande de España, no puedo dar esta imagen»; al otro lado, Sofía Carrington, que se presenta como magnate, vuelve en transporte público a su empleo en una tintorería. El título funciona así como declaración de intenciones: quien lo persigue anuncia lo que le falta, porque ya no acredita rentas ni poder, solo la pertenencia a un relato. Que la Ley de Memoria Democrática suprimiera en 2022 una treintena de títulos —entre ellos el ducado de Franco— demuestra que sigue siendo un objeto político, y que la Corona los recicle como reconocimiento contemporáneo, con los marquesados concedidos en junio de 2025 a Rafa Nadal y Luz Casal, confirma que la distinción vale menos por lo que da que por lo que promete.