1Un Grande de España sin un duro: la premisa que sostiene toda la comedia
La comedia solo necesita un contraste bien afilado, y aquí cabe en el propio título. Don Leandro atesora un marquesado y sueña con ser nombrado Grande de España —la dignidad más alta que concede la Corona—, pero no tiene con qué sostener el palacete familiar en Madrid. Antonio de la Torre lo interpreta en los seis episodios que Netflix estrena el 23 de octubre: un señor que friega él mismo las estancias de un caserón en decadencia mientras ensaya modales de salón. En el tráiler lo dice sin pudor: si aspira al nombramiento, no puede ofrecer esa imagen. Ahí está el motor del relato, porque el dinero se ha esfumado, el relato sigue en pie y la única salida es vender la casa que sostiene ese relato. Una dignidad nobiliaria como objetivo vital de alguien que ha perdido todo lo demás: esa es la broma de partida y, a la vez, su poso amargo.
El enredo se completa con un segundo impostor. Sofía Carrington (Alexandra Jiménez) se presenta como empresaria millonaria interesada en la propiedad, pero, en cuanto se despide de él, se sube al transporte público y vuelve a la tintorería donde trabaja. Dos farsantes negociando el precio de un palacio, cada uno convencido de haber engañado al otro: la comedia de apariencias se vuelve simétrica y aguanta la temporada sin recurrir a la caricatura. Detrás están Álvaro Fernández-Armero y Juan Cavestany, responsables de Vergüenza y Sentimos las molestias, dos tipos que llevan años filmando la humillación cotidiana con cariño, y que aquí firman también la dirección. A su lado, Mercedes Sampietro, Teresa Rabal, Enric Benavent, Fernando Andina y Celia de Molina redondean el reparto. Que De la Torre pueda resultar patético sin caer en el desprecio es lo que convierte la premisa en material de primera.
