En el metro de San Francisco los disquetes de 3,5 pulgadas siguen siendo imprescindibles para que los trenes circulen cada mañana. No es una metáfora nostálgica: es el sistema de control que la ciudad instaló en 1998 y que nadie ha apagado desde entonces.
El cacharro se llama Automatic Train Control System y arrancó el mismo año en que Apple le quitaba la disquetera al iMac G3. Mientras medio mundo tiraba los discos, el tren ligero de la ciudad los convertía en pieza central de su infraestructura.
Cada jornada, los operarios cargan el software a mano metiendo los discos en las unidades centrales. Sin ese ritual, los convoyes no salen. Un ritual de 1998 que se repite cada mañana a un paso de Silicon Valley, donde se firman los cheques que mueven medio internet.
De 1998 hasta aquí sin un solo rediseño
El sistema no ha cambiado de forma sustancial en casi tres décadas. Y ahí está la paradoja: funciona. La fiabilidad del invento no está en duda, según la documentación que la propia agencia de transporte ha publicado sobre su plan de modernización.
El problema es doble. Por un lado, el soporte magnético puede perder datos con el tiempo, y un disquete castigado durante 28 años no es el mejor compañero de viaje. Por otro, cada vez quedan menos programadores de los noventa. La mayoría de los técnicos formados en esos lenguajes ya sabe que su especialidad está en vías de extinción.
Súmale un detalle que casi nadie menciona: las piezas de repuesto. Las disqueteras no se fabrican en serie para un sistema ferroviario, así que cada sustitución pasa por talleres, proveedores y presupuestos que ya no aparecen en ningún catálogo.
El disquete no es el problema: lo es un calendario que tarda 36 años en jubilar un sistema que ya nació viejo.
Quién apaga la disquetera y cuándo
La agencia de transporte de San Francisco (SFMTA) lleva desde 2018 metida en un plan de modernización que avanza con la velocidad de un trámite. En 2024 aprobó un contrato con Hitachi Rail de unos 212 millones de dólares, dentro de un paquete global valorado en torno a 700 millones.
La arquitectura nueva se despide del disco: control de trenes por comunicaciones inalámbricas, con wifi y redes móviles para supervisar la posición exacta de cada vehículo. Más o menos lo que hace cualquier red ferroviaria moderna. La carga manual de datos desaparece después de tres décadas en funcionamiento.
2034 no es una fecha, es una advertencia
El calendario tiene su gracia. Pruebas de la nueva tecnología en 2027, sustitución del sistema subterráneo a partir de 2028 y, después, las líneas que van a nivel de calle. La modernización completa de la red tiene como horizonte 2034. Ahí es nada.
El precedente más honesto lo da la propia cronología: la industria ya había abandonado el formato cuando San Francisco lo adoptó. No es una administración incompetente que se quedó dormida, sino un patrón conocido en infraestructura crítica. Los sistemas que funcionan no se tocan, porque cambiarlos implica parar el servicio, y parar el servicio implica titulares que ningún gestor quiere firmar. Pasa en aerolíneas, en bancos y en cualquier organismo público con un mainframe en el sótano.
Mi lectura: el titular verdadero no es el disquete, es la fecha. Que un sistema de 1998 siga vivo en 2026 es una anécdota simpática; que el reemplazo tarde hasta 2034 dice bastante más sobre cómo se priorizan las obras públicas. Dieciséis años para cambiar una disquetera no es un problema técnico, es un problema de voluntad y de pasta.
Queda la pregunta incómoda: ¿qué pasa si un disquete falla en 2029, con el sistema subterráneo a medio migrar y el de superficie todavía en los noventa? Nadie ha dado una respuesta pública que se sostenga. Cosas que pasan en 2026.
Hype-O-Meter
Nivel de hype: 3/10. Un sistema que funciona, un plan que existe y una fecha que se aleja cada vez que alguien la mira de cerca. Emoción cero, fascinación máxima — como un documental de arqueología industrial a las tres de la mañana.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? El tren ligero de San Francisco sigue arrancando cada día con disquetes de 3,5 pulgadas instalados en 1998.
- 🔥 ¿Por qué importa? El plan para enterrarlos no estará completo hasta 2034, con Hitachi Rail y 212 millones de por medio.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Nos afecta: es el retrato perfecto de cómo la infraestructura crítica se fosiliza mientras todos miramos a otro lado.




