Laura Cortázar lo tiene claro: los tonos greige y topo son los que mejor quedan en la cocina

Aportan calidez sin robar luz y combinan con roble o nogal, según la interiorista. El cambio se hace solo con pintura, sin obra ni albañil.

Si estás pensando en repintar la cocina, apunta esto: el greige y el topo son ahora mismo los tonos que mejor funcionan. Lo dice la interiorista Laura Cortázar, y no es una opinión al aire: son colores que dan calidez sin oscurecer el espacio y que se aplican con un simple cambio de pintura, sin obra.

Vamos por partes. El blanco no ha muerto, pero durante años fue la única respuesta. Lo resume la propia Cortázar, del estudio LC Interiores, un showroom de Boadilla del Monte (Madrid) especializado en reformas integrales: los clientes ahora piden cocinas con más carácter, con colores tierra, verdes y maderas oscuras.

¿Por qué el greige y el topo funcionan mejor que el blanco?

Primero, qué son. El greige es la mezcla de gris y beige: un gris cálido, con base terrosa, que no se siente frío. El topo es un tono tierra apagado, entre el gris y el marrón, que pasa desapercibido hasta que lo ves en la pared. Ninguno de los dos es una moda pasajera: son neutros con fondo cálido.

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La clave está en la luz. Los greige y los topo dan calidez sin robar luz, que es justo lo que no siempre consigue un gris frío en una cocina con poca ventana. Y combinan con casi todo: roble claro, nogal oscuro, encimera de piedra o de porcelánico. Un cambio de pintura, ningún albañil.

El teja y el terracota también funcionan, siempre en su justa medida. Y si te atreves con algo más intenso —burdeos, verde salvia—, el truco de la interiorista es equilibrarlo con una encimera clara para que el espacio siga respirando. Ahí está la diferencia entre una cocina con personalidad y una cocina cargada.

Repintar es el cambio más barato que admite una cocina: cambias el color y cambia la habitación entera sin tocar un tornillo.

El truco, paso a paso: cómo llevar estos tonos a tu cocina sin obra

No hace falta llamar a nadie. Un cambio de pintura y un fin de semana bastan para transformar el espacio, siempre que elijas bien el tono y el acabado. Estos son los pasos que marca el estudio para no equivocarte:

  • Pide la muestra en formato grande y píntala en la propia pared, no en un papel.
  • Mírala a tres horas distintas del día: la luz de la mañana y la de la noche cambian el tono.
  • Decide qué pintas: solo la pared del fondo, los muebles o todo. En cocinas pequeñas, una pared basta.
  • Reserva el contraste para la encimera o la madera: roble claro si el tono es oscuro, nogal si es suave.
  • Elige acabado satinado o lavable en la zona de salpicaduras y de los fogones.

El error más habitual es pintarlo todo de golpe con el tono más oscuro del catálogo. El greige y el topo aguantan paredes enteras; el burdeos y el verde salvia, no tanto. Y ojo con el mate en la zona de los fogones: se limpia peor y se marca antes.

Lo que ha cambiado en las cocinas (y lo que conviene vigilar)

La cocina dejó de ser el cuarto de atrás. La pandemia aceleró un cambio que ya venía: el espacio pasó a ser donde se vive, se recibe y se enseña la casa, y eso se tradujo en ganas de color. Primero llegaron los neutros y los terrosos; después, grises, azules, verdes, amarillos, granates, y chocolates. Una cocina verde ya no sorprende a nadie.

En materiales, la piedra natural con vetas muy marcadas se mantiene como la opción más elegante, sobre todo combinada con nogal oscuro. Es la lectura que Cortázar extrae de las últimas ediciones del Salone Internazionale del Mobile de Milán. Eso sí, en el día a día el porcelánico gana terreno por resistencia, sin renunciar apenas a la estética.

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Con el color, conviene no perder la cabeza. Un tono mal elegido se nota más que una pared blanca aburrida, y corregirlo cuesta otra mano de pintura. Compara gamas antes de comprar el bote y pide presupuesto por escrito si contratas el trabajo: el rango de precios es amplio y la diferencia entre marcas se acaba notando en la factura.

La tendencia apunta a que los tonos tierra sigan ganando peso este año, con el nogal acompañando al greige donde antes iba el roble claro. Si vas a pintar, apuesta por un neutro cálido y guárdate el color intenso para una pared o para los muebles. Es la decisión que menos cansa con los años.

🏠 Las llaves de la noticia

  • 🔑 Qué te importa: Los tonos greige y topo son la apuesta de Laura Cortázar para pintar la cocina.
  • 💡 Por qué te importa: Dan calidez sin oscurecer el espacio y se aplican sin obra ni albañil.
  • 📊 Apunta estas cifras: 2 tonos protagonistas, 1 cambio de pintura y 0 obras; si eliges burdeos o verde salvia, contraste siempre con encimera o madera clara.