6 consejos virales sobre longevidad que la ciencia no respalda (y por qué se comparten igual)

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'10.000 pasos': el número salió de un podómetro japonés de 1965, no de un estudio científico

Escaleras de piedra tranquilas que conducen a través de un bosque verde en Kioto, Japón, capturando la calma belleza de la naturaleza.

El número no salió de un laboratorio, sino de un escaparate. En 1965, la empresa japonesa Yamasa Tokei Keiki puso a la venta el Manpo-kei, uno de los primeros podómetros de consumo masivo, aprovechando el entusiasmo por el deporte que había dejado en Japón los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964. El nombre significa literalmente «medidor de 10.000 pasos», y la cifra no respondía a ningún hallazgo científico: se eligió porque es redonda y fácil de recordar, y porque el ideograma japonés que la representa (万) se parece, con algo de imaginación, a una persona caminando. Quienes han rastreado su origen —entre ellos la epidemióloga de Harvard I-Min Lee y el antropólogo Daniel Lieberman— coinciden en que fue una decisión comercial sin ningún estudio detrás.

Que carezca de base empírica no impide que sobreviva, y ahí está la clave de su difusión: es un objetivo redondo, automático y fácil de comunicar, hasta el punto de venir preconfigurado en relojes inteligentes, pulseras de actividad y aplicaciones móviles. La Organización Mundial de la Salud nunca ha fijado esa meta; sus recomendaciones hablan de minutos de ejercicio (entre 150 y 300 semanales de intensidad moderada para adultos). La evidencia tampoco respalda la cifra: un metaanálisis publicado en 2025 en The Lancet Public Health con más de 160.000 participantes concluyó que unos 7.000 pasos diarios se asocian con un riesgo un 47% menor de muerte por cualquier causa frente a 2.000 pasos, y que a partir de ahí la ganancia adicional es escasa. El promedio mundial de pasos diarios ronda los 5.000, así que el listón de los 10.000 queda fuera del alcance de mucha gente.