5Detox, quemagrasas y potenciadores de testosterona: el marketing como único ingrediente activo
Ingrediente activo: marketing. El término «detox» no tiene definición legal en la UE y la ciencia no ha identificado las «toxinas» o residuos que promete eliminar; el hígado, los riñones, los pulmones y el intestino ya cumplen esa función de forma continua. En Alemania, el Tribunal Supremo (BGH) sentenció en 2017 (I ZR 71/16 y I ZR 167/16) que «detox» es una declaración de propiedades saludables y no puede figurar en alimentos ni complementos; los fabricantes esquivan la norma con variantes como «freetox» o «minus tox». En los quemagrasas hay además otro resquicio: si el reclamo se atribuye a compuestos botánicos, basta con haber presentado la solicitud ante la EFSA para poder usarlo, aunque el beneficio no esté probado ni se exija una cantidad mínima de planta. La garcinia cambogia ilustra el resultado: Francia ha prorrogado su prohibición de estos complementos hasta abril de 2027 tras registrar 35 casos de reacciones hepáticas, cardiovasculares o digestivas entre 2009 y 2024.
Los potenciadores de testosterona llevan el patrón al extremo. Una revisión sistemática publicada en 2024 en International Journal of Impotence Research, con 52 estudios sobre 27 supuestos potenciadores, concluyó que la mayoría no eleva la testosterona total. Otro análisis de 50 productos «T booster» encontró que el 90% prometía aumentarla, pero solo entre el 12% y el 25% contaba con datos prospectivos en humanos que lo sostuvieran; del 60% no existía ningún estudio, y en un 10% los componentes apuntaban a un efecto contrario. Varios superaban los límites máximos tolerables de zinc, vitamina B3 o magnesio, y la FDA ha detectado en estos suplementos sibutramina, tadalafilo o sildenafilo no declarados. El mercado español de «productos milagro» para adelgazar mueve unos 2.050 millones de euros al año, según estimaciones recogidas por organizaciones de consumidores.
