La prohibición de redes a menores se extiende por medio mundo y los chavales ya la esquivan con trucos

Cuatro de cada cinco menores de 16 años en Australia siguió entrando en las plataformas vetadas con tretas como la cara de un hermano para el reconocimiento facial. Bruselas y Londres preparan sus propias normas mientras el debate sobre la privacidad sigue sin resolver.

La prohibición de redes a menores avanza por medio mundo y los chavales ya han encontrado la forma de esquivarla.

Australia fue la primera: el país aprobó en 2024 el veto a las plataformas para los menores de 16 años y se convirtió, sin querer, en el laboratorio mundial de esta idea. Un estudio publicado este año encontró que cuatro de cada cinco adolescentes menores de 16 ya se habían colado en alguna de las redes prohibidas. Ahí empezó todo.

De Australia a Bruselas: el mapa del veto

En julio, Francia se sumó al club con una norma que impedía el acceso a las grandes plataformas a los menores de 15 años; su tribunal constitucional la tumbó después por motivos de derechos humanos. El Reino Unido quiere vetar Facebook, TikTok y compañía a los menores de 16 en 2027, y la Unión Europea ya ha presentado su propio plan para prohibir las redes sociales a los menores de 15.

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El mapa se llena de puertas cerradas y de un mismo problema de fondo: nadie sabe muy bien cómo comprobar la edad sin dejar un rastro enorme de datos personales por el camino. Ese es el agujero por el que se escapan los chavales.

Los trucos que ya funcionan (y no son de hacker)

Nada de scripts ni de ingeniería inversa. Según recoge MIT Technology Review, los menores han tirado de recursos domésticos: la cara de un hermano para pasar el reconocimiento facial, dibujarse barba para aparentar más edad o, directamente, la complicidad de sus padres.

Y sí, los progenitores también juegan. Las autoras del análisis citan investigaciones de 2011 en las que padres y madres enseñaban a sus hijos a saltarse el control de edad de Facebook. No es un fenómeno nuevo: la mayoría de los padres y los chavales consultados pide más control sobre sus datos y menos paternalismo, porque muchos creen que el acceso acompañado compensa los riesgos.

Si la puerta de edad se cierra, la curiosidad adolescente no desaparece: se muda a una habitación sin ventanas y sin supervisión.

Cuando el veto funciona y el menor no logra entrar, no se queda mirando una pared: se muda. Los investigadores han visto chavales organizándose en Google Docs o en los comentarios de un pódcast, espacios con cero vigilancia y, en ocasiones, con bastante menos seguridad. En Australia, el tiempo de pantalla no ha bajado de forma significativa: solo ha cambiado de sitio.

El detalle que nadie quiere mirar: la puerta de edad también pide datos

Aquí llega la parte incómoda. Comprobar la edad implica, casi siempre, recoger más información: rastreo de actividad para inferirla, perfiles construidos con datos de todo el mundo (menores y adultos) o, directamente, un carné de identidad subido a un formulario. El año pasado, Discord confirmó que uno de sus servicios externos de verificación, 5CA, había sido comprometido y que se expusieron al menos 70.000 imágenes de documentos de identidad de usuarios.

El otro frente es el de las VPN. Michigan y Utah han intentado limitar estas herramientas —la ley de Utah está ahora bloqueada por un tribunal federal— y el regulador australiano, el eSafety Commissioner, presiona a las plataformas para que detecten y bloqueen su uso. El problema es de cajón: si obligas a cualquier adulto a identificarse para usar una VPN, te cargas la razón de ser de una tecnología pensada precisamente para proteger la privacidad.

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La alternativa que plantean las autoras no es más vigilancia, sino menos negocio detrás de la vigilancia: limitar la recogida de datos que alimenta los anuncios dirigidos y los algoritmos de retención, y dar a las familias herramientas flexibles, como filtros por palabra clave que bloqueen cualquier comentario con un mote concreto. Menos puerta y más mando en manos de quien lo usa. Spoiler: eso no se arregla con un carné.

Mientras tanto, la conversación sigue aplazada. Al final, el gran debate sobre cómo proteger a los menores en internet se resolverá, tal cual, el día que cumplan 16. Los chavales, de momento, van por delante.

📱 El TL;DR (Too Long; Didn't Read)

  • 👤 De quién hablamos: los menores de 16 años que esquivan los vetos y los reguladores que intentan cerrarlos.
  • 📲 En qué red social ha pasado: TikTok, Facebook, Instagram y YouTube, las plataformas afectadas por las prohibiciones.
  • 🔥 Por qué es viral: cuatro de cada cinco adolescentes australianos ya burló el veto y la UE prepara su propia norma.