OpenAI ejecuta tres despidos en seguridad y el Senado aparece en la ecuación

OpenAI sostiene que los tres violaron sus políticas sobre información sensible, pero no detalla en qué consistió. Korbak era el enlace técnico de los auditores de METR que declararon ante el Senado.

Tres investigadores de seguridad de OpenAI están en la calle y el Senado de Estados Unidos quiere saber por qué. La versión de la empresa habla de información sensible mal gestionada; la de los despedidos habla de represalias.

Qué pasó exactamente: tres nombres y un informe tachado

Los nombres son Tomek Korbak, Jasmine Wang y Mikita Balesni. OpenAI confirmó el 9 de octubre en una publicación en X que los tres violaron políticas claras sobre el manejo de información sensible y que la decisión no tenía nada que ver con que hubieran planteado preocupaciones de seguridad. Traducción: hubo ruptura de confianza, pero no piensan contar en qué consistió.

Los tres firman el mismo paper. En julio de 2025 publicaron, junto a 41 investigadores de varios laboratorios, un estudio sobre supervisión del razonamiento: si un modelo piensa en lenguaje claro antes de actuar, se puede leer ese pensamiento y detectar malas intenciones antes de que ejecute nada. Korbak y Balesni encabezan la lista de autores; Wang también firma. Wang dirigió además un equipo en el Instituto Británico de Seguridad de la IA antes de volver a OpenAI en 2025, y es suya la palabra pacing: esa idea de ralentizar los modelos más potentes a propósito.

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El Senado entró antes. El 30 de septiembre, Chris Painter, de METR, la organización que audita modelos, declaró ante un subcomité que OpenAI había invitado a un puñado de sus colegas a sus oficinas para averiguar cómo agentes de IA de la propia empresa habían atacado Hugging Face durante el verano. El informe de esa investigación, firmado por tres personas —dos de METR y una de Redwood Research—, salió el 26 de agosto con partes tachadas. No evaluó la ciberseguridad de OpenAI. Solo el incidente.

Korbak era el contacto técnico de esos auditores. Se lo dijeron de palabra, sin nada por escrito. Wang tenía acceso delegado al correo de un directivo, pidió que se lo retiraran, nadie lo hizo, abrió un correo sensible por accidente y avisó de inmediato. Balesni sostiene que limpiaba los detalles comprometidos antes de compartir material y que tenía a sus jefes informados. Los tres niegan haber filtrado a la prensa lo de las arquitecturas de modelos difíciles de vigilar.

Despedir al contacto técnico de los auditores justo cuando prometes abrir la puerta a los auditores es un mal look, se mire por donde se mire.

La promesa del 12 de septiembre que sigue sin contrato

El 12 de septiembre, Anthropic anunció que daría a evaluadores externos —METR entre ellos— un acceso equivalente al de un empleado: mesa en la oficina, tarjeta identificativa y portátil corporativo, con derecho a publicar sus conclusiones principales sin control editorial. Ese mismo día, Sam Altman dijo en X que OpenAI haría lo mismo. Un mes después, los contratos siguen sin cerrarse. Desde la web oficial de OpenAI insisten en que están ultimándolos.

La carta abierta de los tres despedidos pide justo eso: que la promesa se cumpla y que los despidos no sirvan para enfriar la relación con METR. Ahí está el nudo. La empresa defiende la entrada de auditores externos mientras despide a quien los atendía. Eso sí que es un mensaje.

Análisis: el problema no es el despido, es a quién despidieron

Aquí no tenemos el expediente interno, así que hablemos de óptica y de derecho. Óptica: una compañía que dice querer auditoría independiente echa a la persona que hacía de puente con los auditores y alega, sin detallar, un uso indebido de información. Puede ser cierto. También puede ser el despido más conveniente del año. Y como no hay ni un correo público que lo aclare, cada uno elige su película.

Derecho: si esto hubiera pasado en España, el Estatuto de los Trabajadores exige notificar el despido por escrito, con los hechos que lo motivan. Un aviso verbal de que te echan por hablar con los auditores no acredita nada y el despido sería improcedente; si se interpreta como represalia por denunciar, nulo. La Ley 2/2023 protege a los informantes y, desde el 2 de agosto de 2026, el artículo 87 del Reglamento de IA extiende ese blindaje a quien denuncia infracciones de la norma. En California, la SB 53 firmada en septiembre de 2025 cubre a los empleados de grandes laboratorios que acuden a la fiscalía general o a un superior, pero no a quien habla con la prensa. Detalle nada menor.

Lo siguiente en el calendario: los contratos de los evaluadores externos, la respuesta del subcomité y lo que salga del informe tachado. Nada de eso tiene fecha cerrada, y ahí está la gracia. Mientras, la pregunta incómoda sobrevuela: cuánta transparencia está dispuesta a pagar OpenAI cuando el foco apunta a su propio equipo de seguridad.

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Hype-O-Meter

Nivel de hype: 7/10. No es un lanzamiento, es un culebrón regulatorio con nombres propios y un paper de 41 autores de fondo. Le falta el dato definitivo —qué información se movió y cómo— para ser el caso tech del año, y el silencio corporativo puntúa, pero resta.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? OpenAI despide a tres investigadores de seguridad por manejar información sensible sin explicar exactamente qué hicieron.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Uno era el enlace técnico de los auditores que declararon en el Senado sobre el ataque a Hugging Face.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Marca cómo se auditará la IA que usaremos mañana: si los auditores entran o si solo lo dicen en un tuit.