Nebulossa estrena 'La Geisha', su single más japonés: koto, flauta de bambú y cero dependencia

El dúo de Ondara busca el reverso de 'Zorra' con un single de electropop que engancha a la segunda escucha. La reivindicación se sostiene; el imaginario japonés se queda en tópico.

Nebulossa ha estrenado 'La Geisha', un single electropop con koto y flauta de bambú que quiere ser el reverso de 'Zorra'.

No es una broma. El dúo de Ondara ha decidido que el paso natural después del disco de este año pasaba por meter un koto y una flauta de bambú en una base de electropop y dejarse llevar. La melodía engancha a la segunda escucha; la sensación incómoda llega a la tercera.

La producción está cuidada: el koto entra con ese aire de documental de la NHK y la flauta hace de gancho melódico en el estribillo. Suena bien y suena a postal. Las dos cosas a la vez, que es lo complicado.

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Sospechosamente parecida es la jugada de 'Zorra', el tema con el que se plantaron en Eurovisión 2024. Allí el truco era apropiarse de un insulto y devolverlo como consigna: un movimiento viejo, eficaz y con verdad detrás. Aquí toman prestado un imaginario entero, para decir prácticamente lo mismo de siempre.

Y eso que el mensaje de fondo se sostiene: la independencia frente a las expectativas masculinas sigue dando para muchas canciones. El problema es el envoltorio.

Apropiarse de un insulto y devolverlo como himno tiene recorrido; coger prestados tópicos ajenos para hablar de una misma, bastante menos.

La letra va de enumeración: 'Ni diosa, ni puta, ni novia, ni cosa: mujer'. Sobre el papel funciona. En el oído suena a manifiesto de otra época, con esa manía de definir a la mujer por todo lo que rechaza. El inventario de negaciones agota su gracia en tres escuchas.

El problema no es el koto, es el atajo

Nadie le va a pedir a un grupo de electropop un tratado de musicología. El problema no es usar instrumentos japoneses: es usarlos como decorado intercambiable. El koto y la flauta funcionan aquí como señalética sonora, un cartel luminoso que avisa de que esto va de Japón sin molestarse en explicar por qué.

Y luego está la geisha. En el tema queda reducida a sinónimo de mujer sumisa al servicio de un hombre, que es exactamente la lectura que Occidente lleva décadas exportando. La geisha como sinónimo de sumisión es un tic heredado, no un hallazgo. En una canción sobre no ser lo que otros esperan, el símbolo elegido es el del estereotipo más gastado del catálogo.

Esto ya lo intentó Gwen Stefani y le salió caro

El precedente más obvio está en 2004, cuando Gwen Stefani montó una era visual entera alrededor de sus Harajuku Girls, un séquito de bailarinas japonesas que funcionaba como atrezo. Se le cayó encima la crítica y, dos décadas después, el episodio sigue en los manuales de apropiación mal llevada. La diferencia con 'La Geisha' es de grado, no de fondo.

Porque aquí nadie sube el cuerpo de otras mujeres al escenario, solo un patch de instrumentos y una palabra mal traída. Eso es menos grave y más triste: es un atajo estético que no aporta ninguna capa de sentido. Le cambias el koto por un sitar y la canción sigue igual de contenta.

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Mi veredicto es que 'La Geisha' funciona como single y falla como declaración. Se puede bailar, se puede defender en una sobremesa y se puede tararear en el metro. Pero el feminismo de pancarta que repite lo que ya sabíamos no mueve a nadie, y el marco japonés no lo salva.

Queda ver qué hacen con el tema en directo y si el próximo lanzamiento recupera la elegancia con la que se dieron a conocer o confirma la deriva de single petardo. Ahí estaremos, con el koto sonando de fondo.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? Nebulossa estrena 'La Geisha', electropop con koto y flauta de bambú.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Quiere ser el reverso de 'Zorra' y se queda en decorado japonés.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Baila bien, piensa poco: single apañado, discurso de atrezzo.