Listas cremallera en el 29N: la ley de representación paritaria debuta sin el feminismo en campaña

Los partidos cumplen con la alternancia de sexos en sus candidaturas, pero han aparcado el discurso feminista. Expertas advierten de que la norma formal no cambia por sí sola quién manda.

El 29 de noviembre todos los partidos están obligados a presentar listas cremallera. Es la primera vez que la ley de representación paritaria se aplica en unas elecciones generales y ninguna formación quiere quedarse fuera del examen. Pero hay un detalle que apenas aparece en los mítines: el feminismo ha desaparecido del discurso.

Traducido: cada candidatura tendrá que alternar hombres y mujeres —ellas y ellos, ellos y ellas— para que ningún sexo baje del 40% ni supere el 60%, el mecanismo que persigue la paridad de género en las instituciones. Cambia el orden de las listas y quién llega al escaño. Y afecta a todos los partidos que concurren el 29N.

Hasta ahí, el cumplimiento formal. El problema aparece cuando se mira el relato. Según la información publicada por infoLibre, las formaciones han ido relegando la agenda feminista mientras sus estructuras siguen dominadas por hombres. La paridad se aplica en las papeletas, no en el debate.

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Qué cambia exactamente el 29N

La norma, ya en vigor, no afecta solo a las candidaturas: también exige composición paritaria en el Gobierno y en los órganos constitucionales. En la práctica, la cita del 29N será el primer test real. Todas las listas deberán alternar sexos sin excepción.

Los partidos han respondido con eficacia administrativa. Ninguno ha cuestionado la obligación ni ha anunciado recursos. Lo llamativo es otra cosa: mientras las candidaturas se ajustan a la ley, el feminismo ha salido del escaparate de campaña.

La ley ordena las listas, pero no garantiza que la igualdad siga siendo prioridad cuando se reparten los focos y los discursos.

Del Gobierno con más mujeres al silencio en los mítines

El dato más visible está en el Ejecutivo. Con el primer Gobierno de Pedro Sánchez, el Consejo de Ministros superaba el 60% de mujeres. Hoy la paridad se mantiene, pero es la cuota más baja desde que llegó a La Moncloa.

Detrás del giro hay nombres propios. Irene Montero representó la pulsión de la calle al frente de Igualdad. Después llegó Ana Redondo, sin trayectoria feminista previa y con perfil bajo, un relevo que se interpretó como síntoma. El propio Sánchez aseguró en la campaña del 23J que ciertos discursos feministas podían resultar incómodos porque confrontaban más que integraban.

En los principales partidos, la cúpula no ha cambiado de género. PSOE, PP y Vox mantienen a hombres al frente de sus organizaciones. Y en el espacio a la izquierda del PSOE, la posible candidatura de Ada Colau ha quedado eclipsada por el clamor en torno a Gabriel Rufián como estandarte de una hipotética unidad.

Para Beatriz Gimeno, exdirectora del Instituto de las Mujeres, el diagnóstico es tajante: 'ya nadie reivindica el feminismo como una cuestión prioritaria, es incluso negativo'. La profesora María Eugenia Rodríguez Palop añade que muchos 'se han quitado ya las gafas violetas'. Y remata: 'La izquierda se mueve por lógicas electoralistas'.

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Cuotas que no bastan: lo que enseña el precedente

España no parte de cero. La ley de igualdad de 2007 ya introdujo listas con presencia equilibrada y los gobiernos paritarios dejaron de ser excepción. Casi dos décadas después, el diagnóstico de la profesora Arantxa Elizondo, de la Universidad del País Vasco, es que 'lo formal, la norma y lo jurídico no están cambiando la sociedad como pensábamos'.

Ángela Paloma Martín, periodista y autora de 'Ellas quieren', señala tres obstáculos para las mujeres en política: sus propios partidos, sus circunstancias personales y el trato que reciben en los medios. La norma garantiza el puesto en la lista, no el poder real.

La ley fija un suelo, no un techo. Que las candidaturas alternen sexos no impide que los liderazgos sigan concentrados en hombres ni que la violencia política hacia ellas condicione su continuidad, como advierten Gimeno y Elizondo. El avance es real en el papel y desigual en la práctica.

De aquí al 29N queda campaña por delante, con dos termómetros: cuántas mujeres ocupan los primeros puestos de cada lista y cuánto espacio ocupa el feminismo en los mítines. La ley controla lo primero. Lo segundo depende de cada partido y de ninguna norma.

📌 En claves: lo que debes saber

  • Qué ha pasado: Las elecciones del 29N serán las primeras con la ley de representación paritaria en vigor, que obliga a listas cremallera en todas las candidaturas.
  • Por qué te importa: Cambia a quién puedes votar y el orden en que los candidatos llegan a los escaños, pero el feminismo ha salido del discurso de campaña.
  • A quién afecta: A todos los partidos y a las mujeres que concurren: la norma regula las listas, no las cúpulas ni las condiciones para mantenerse en política.
  • Hacia dónde vamos: De aquí al 29N se verá si la paridad formal se traduce en discurso y en poder real dentro de las organizaciones.