El gasto militar de España en EEUU llega a 7.100 millones mientras Sánchez reivindica su perfil pacifista

El pedido de siete sonares para la Armada se publicará el 19 de octubre y se suma a ocho años de compras a Washington. El Ejecutivo liga estas operaciones a sus compromisos con la OTAN y con la UE.

El gasto militar de España en EEUU suma otro capítulo: 75 millones de dólares en sonares para la Armada. El Pentágono ha autorizado la operación, que eleva por encima de los 7.100 millones las compras a Estados Unidos desde junio de 2018.

Según el documento oficial al que ha tenido acceso ABC, la operación no se hará pública hasta este lunes 19 de octubre. La notificación se remitió al Congreso de Estados Unidos el pasado 16 de septiembre, pero todavía no ha aparecido en el Registro Federal, el boletín oficial donde la Administración estadounidense publica sus normas y avisos.

La autorización incluye siete equipos de sonar con accesorios y soporte técnico y servirá para modernizar la detección de minas submarinas de la Armada. Lleva el visto bueno de la Administración de Donald Trump, según la información de ABC, y sigue el mismo cauce que el resto de ventas militares de EEUU a países aliados.

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Siete sonares para la Armada: qué se compra exactamente

Un sonar es el sistema que permite localizar objetos bajo el agua con ondas de sonido. En este caso, España incorpora equipos para detectar minas submarinas, una capacidad que las armadas europeas han ido reforzando en los últimos años.

El paquete no es solo hardware. Incluye programas informáticos y servicios de mantenimiento, la parte que suele encarecer las compras y la que ata a un ejército a su proveedor durante años. Los 7.100 millones son pedidos autorizados, no necesariamente dinero ya desembolsado.

El discurso pacifista y las compras al Pentágono

Aquí aparece la paradoja que subraya ABC. Pedro Sánchez ha hecho del rechazo a la guerra una seña de identidad de su discurso público y, al mismo tiempo, su Gobierno acumula pedidos a la industria militar estadounidense desde que llegó a La Moncloa en junio de 2018.

Los 7.100 millones no son un pago único: son un rastro de autorizaciones acumuladas durante ocho años de compras a Washington.

El Ejecutivo ha defendido estas operaciones como parte de sus compromisos con la OTAN y con la Unión Europea, y sostiene que comprar en EEUU garantiza que los sistemas españoles funcionen junto a los del resto de aliados.

Las críticas llegan por los dos flancos: el PP reprocha el retraso en alcanzar el 2% del PIB comprometido en defensa y, a su izquierda, los socios de coalición y Podemos han rechazado los aumentos del gasto militar. Las dos críticas apuntan en direcciones opuestas y dejan al Gobierno en el centro del debate.

España no es solo compradora. Las bases de Rota y Morón dan a Estados Unidos una plataforma fija en el sur de Europa, un factor que pesa en cada negociación bilateral y que rara vez se explica en el debate público.

Un patrón que viene de lejos: el 2% y la OTAN

El precedente más claro está en la cumbre de Gales de 2014, donde los aliados se fijaron dedicar el 2% del PIB a defensa en una década. Once años después, en La Haya, la OTAN subió la apuesta: el nuevo objetivo es el 5% para 2035, con una parte de gasto militar directo y otra de inversión relacionada. España ha aprobado subidas anuales, pero sigue lejos de esas cifras.

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La lectura de fondo es que el debate sobre el pacifismo y el de las compras militares circulan por vías separadas. Quien defiende el gasto lo presenta como disuasión; quien lo critica advierte de que cada pedido consolida una dependencia tecnológica de EEUU difícil de revertir. Con los contratos pendientes de firma y la publicación del documento este lunes, la cifra tiene margen para seguir creciendo.

📌 En claves: lo que debes saber

  • Qué ha pasado: El Pentágono autoriza la venta de siete sonares a España por 75 millones de dólares, que se suman a más de 7.100 millones en compras desde 2018.
  • Por qué te importa: Sale de presupuesto público y compite con sanidad, educación o ayudas sociales en las cuentas del Estado.
  • A quién afecta: A la Armada, al presupuesto de Defensa y a la industria estadounidense, proveedor principal de este material.
  • Hacia dónde vamos: Faltan los contratos concretos y el cumplimiento de la meta del 5% del PIB pactada para 2035.