Hay un Picasso que casi nunca sale en las postales. El Museo Casa Natal de Málaga le dedica ahora una exposición con unas 130 piezas que lo muestran como activista político, defensor de la paz y militante de la democracia.
La cita ocupa la Sala de Exposiciones Temporales de la Plaza de la Merced, 13, y puede verse en Málaga hasta febrero de 2027, con el 7 de febrero como fecha de cierre. No es una muestra al uso: aquí el protagonista no es el genio del caballete, sino el ciudadano que decidió poner su prestigio al servicio de una causa.
Qué vas a ver en la exposición Picasso de Málaga
El recorrido reúne unas 130 piezas entre pinturas, dibujos y grabados, además de litografías, carteles, libros ilustrados, revistas y fotografías. A ese conjunto se suma material documental poco habitual en una sala de museo: recortes de prensa y publicaciones que se repartieron en manifestaciones apoyadas por el artista. Verlos juntos cambia la escala del personaje.
La primera clave llega antes del Guernica. Cuando la República le encargó una obra para el pabellón español de la Exposición Universal de París de 1937, Picasso ya llevaba meses burlándose de Franco. El 8 de enero de ese año había empezado Sueño y mentira de Franco, una serie pensada como postales y editada finalmente como grabado. La muestra incluye una pieza única de esa serie que deja ver de dónde bebe el cuadro más famoso del siglo XX.
El segundo bloque se detiene en su colaboración con la Resistencia francesa. En 1944 convocó en su estudio una lectura de El deseo atrapado por la cola a la que acudieron Sartre, Simone de Beauvoir, Camus y Cocteau. De aquella red de complicidades salen los retratos de quienes fueron símbolos antifascistas en medio mundo, publicados en libros, portadas y periódicos.
Entre las anécdotas más comentadas está la del retrato de Stalin. Varias autoridades se lo encargaron y Picasso, que no sabía cómo era físicamente, se inspiró en fotografías. El resultado no gustó y hubo quien lo leyó como una sátira.
Hay artistas que pintan la historia y artistas que deciden meterse dentro de ella: Picasso hizo las dos cosas a la vez.
De La Malagueta al Guernica: el toro que lo explica todo
Pocas cosas más malagueñas que un toro. Picasso creció yendo con su padre a las corridas de La Malagueta, una rutina que no abandonó nunca y que le hizo identificarse con el animal. Por eso el toro reaparece en sus sátiras más tempranas al dictador, junto a la madre con el hijo muerto y la mujer que huye. Son los mismos motivos que después sostienen el Guernica.
El proceso de aquel lienzo se conoce gracias a Dora Maar, su pareja de entonces, que lo fotografió paso a paso. Picasso empezó los primeros bocetos el 1 de mayo de 1937 y pintó la obra entre el 11 de mayo y el 4 de junio. Después viajó por Europa y América hasta el MoMA de Nueva York; en 1981 llegó a España, como él deseaba, y hoy se conserva en el Museo Reina Sofía.
Las dos últimas salas abordan el movimiento internacional por la paz, con la Paloma como emblema desde 1949. Aquí aparece otro guiño malagueño: su padre, José Ruiz Blasco, era pintor y gran aficionado a las palomas. El niño empezó copiándolas y, según el mito familiar, nunca les pintaba las patas porque era su progenitor quien se encargaba de ese detalle. El animal acabó en carteles y hasta en una cancela universitaria.
Mención aparte merece Eugenio Arias, el barbero del artista. Picasso era supersticioso y no dejaba que le cortara el pelo cualquiera, pero Arias era un exiliado con quien compartía dos aficiones: los toros y el comunismo. Se hicieron amigos de por vida y el pintor le dedicó recortes de prensa y obras, incluido un homenaje por su ochenta cumpleaños.
Por qué este Picasso militante importa hoy
Detrás de la muestra están los préstamos del Reina Sofía y del Museo Picasso Málaga, junto a la Fundación «la Caixa», la colección Joseluis Rupérez, los herederos de André Masson, la familia Arias y varios coleccionistas. Esa suma explica su carácter: no es un recorrido biográfico al uso, sino la reconstrucción de cómo un artista de fama mundial decidió convertirse en altavoz.
Conviene fijarse en el hilo que une las salas: la obra impresa. Los carteles, los grabados y las revistas no son aquí material secundario, sino la prueba de que Picasso entendía la reproducción como una forma de llegar a más gente que un museo. Ahí está su modernidad, y ahí sigue funcionando.
Para quien tenga el Guernica de memoria, esta cita ofrece algo difícil de encontrar: el antes y el después de ese símbolo. Para quien no lo conozca, funciona como una puerta de entrada sin erudición, con piezas que se explican solas. Una cita para mirar el cuadro con otros ojos.
Cómo y cuándo visitarla
La exposición puede verse en la Sala de Exposiciones Temporales del Museo Casa Natal Picasso, en la Plaza de la Merced, 13, de Málaga, hasta el 7 de febrero de 2027. Para horarios, entradas y posibles cambios de última hora, lo más fiable es consultar la web oficial de la fundación antes de acercarse.
Si estás cerca de Málaga este otoño, es una de esas citas que se disfrutan sin prisa y sin necesidad de ser experto. Y si vas con alguien que cree que Picasso solo hacía retratos cubistas, llévale: saldrá hablando de otra cosa.
Ficha técnica
- Título: Picasso, la propaganda y activismo político
- Autor o autora: Pablo Picasso
- Qué puedes ver: Unas 130 piezas entre pintura, dibujo, grabado, carteles, fotografía y material documental sobre su compromiso político.
- Recinto y ciudad: Museo Casa Natal Picasso, Sala de Exposiciones Temporales (Plaza de la Merced, 13), Málaga.



