Steve McQueen expone en el Guggenheim Bilbao una instalación sonora que cruza a Bowie y Nina Simone

La pieza, titulada '66/76/26', enfrenta dos altavoces en la sala 105 del museo bilbaíno: la versión de Bowie de 1976 y la de Nina Simone de 1966. Los horarios y las entradas se consultan en la web oficial del Guggenheim Bilbao.

Si estás en Bilbao, la instalación sonora de Steve McQueen en el Guggenheim se escucha, no se mira. Y eso, en un museo acostumbrado a los ojos, cambia por completo la experiencia.

El británico Steve McQueen presenta en el Guggenheim Bilbao una escultura sonora que llega avalada por una doble carrera: la del cineasta premiado con el Oscar por 'Doce años de esclavitud' y la del artista que ya lo había ganado casi todo en el circuito contemporáneo mucho antes de ponerse detrás de una cámara.

La obra se instala en la sala 105, con el patrocinio de Occident, y tiene un montaje que desarma por su sencillez: un altavoz enorme a un lado, otro enfrente, luz tenue y, en medio, solo aire.

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Qué vas a ver y, sobre todo, oír en la sala 105

Lo primero que llama la atención es lo que no hay. No hay imagen, pantalla, ni música de acompañamiento. Solo dos voces que aparecen y se buscan en un espacio inmenso.

Desde un altavoz suena David Bowie cantando a capela 'Wild is the Wind', en la versión que grabó en 1976. Siete segundos después llega la réplica desde el otro extremo: la misma canción, esta vez en una grabación de Nina Simone diez años anterior, de 1966.

De ese cruce nace el título de la pieza, '66/76/26', que suma las dos fechas de aquellas grabaciones y la nuestra. La instalación cruza 1966, 1976 y 2026 en una misma sala, tres tiempos convulsos a los que se añade este presente que también lo es.

Hay obras que se contemplan y obras que se habitan, y esta solo se entiende cuando el visitante se detiene a escuchar.

Dos voces, tres tiempos: por qué Bowie y Nina Simone

'Wild is the Wind' no pertenece a ninguno de los dos. La firmaron el compositor Dimitri Tiomkin y el letrista Ned Washington para una película de finales de los cincuenta, y desde entonces ha tenido tantas vidas como intérpretes. Bowie y Nina Simone cantan la misma canción con diez años de diferencia, y ahí está la clave de todo.

McQueen ha contado que la versión de Bowie le llegó en un momento de seducción, de esos que marcan, y que la de Simone apareció después, con otra temperatura. La pieza funciona como un dúo imposible: un encuentro que nunca ocurrió en un estudio y que aquí sí sucede, con siete segundos de espera.

En el centro está el amor. El artista lo ha dicho sin rodeos: es lo único por lo que merece la pena vivir y también morir. De la letra ha destacado su doble filo, hermosa y terrible a la vez, casi una elegía.

Conviene entrar sin prisa. Escuchar de pie, sentarse un rato, caminar entre los dos altavoces y notar cómo el sonido cambia de lugar según dónde te coloques.

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Merece el viaje.

Por qué Steve McQueen importa mucho más allá del cine

Para quien solo lo asocie al cine, conviene recordar el otro currículum. McQueen nació en Londres en 1969 y en 1999 ganó el Premio Turner, el galardón más visible del arte contemporáneo británico. Representó a Gran Bretaña en la Bienal de Venecia en 2009, antes había formado parte de la exposición central del certamen y lo haría después en más ocasiones, y pasó por Documenta en 1997 y 2002.

Su debut en el largometraje llegó en 2008 con 'Hunger', cuando ya era un nombre consolidado en galerías y museos. Es decir: el Oscar llegó después, no antes. McQueen ganó el Premio Turner en 1999 mucho antes de rodar cine, y esa mezcla explica el tipo de obra que firma hoy.

No muy lejos se alza un vecino de peso: frente a la instalación está 'La materia del tiempo', de Richard Serra, y el contraste es deliberado. Acero frente a aire. Volumen frente a sonido. El museo enfrenta a Serra con una escultura de aire y sonido, y las dos piezas se explican mejor juntas que separadas.

McQueen ha explicado que lo suyo es, en realidad, una gran escultura en el tiempo y en el espacio, y que no funcionaría en un recinto más pequeño: necesita el tránsito del visitante. Esa es la mejor razón para acercarse. Aquí no se viene a mirar un objeto, sino a atravesar una situación.

El plan se completa con el propio edificio, uno de los más reconocibles del mundo. El artista lo ha definido como un museo 'extraordinario' y muy humano, capaz de absorber la marea de turistas sin perder su carácter.

Cuándo ir y qué conviene saber antes de entrar

La instalación puede visitarse en Bilbao dentro del horario del museo, y la fecha de clausura se confirma en los canales oficiales. Puedes consultar horarios, entradas y condiciones de acceso a la sala en la web oficial del museo.

Un consejo de quien recomienda con criterio: reserva un rato largo solo para esta sala. La penumbra, la ausencia de referencias visuales y las propias voces hacen que el cuerpo baje de revoluciones. Con veinte o treinta minutos dentro, la experiencia se completa.

Y si andas por la ciudad, merece una parada tranquila.

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Ficha técnica

  • Título: '66/76/26'.
  • Autor o autora: Steve McQueen.
  • Qué puedes ver: Una instalación sonora con dos altavoces enfrentados en los que suenan David Bowie (1976) y Nina Simone (1966) interpretando 'Wild is the Wind'.
  • Recinto y ciudad: Sala 105 del Museo Guggenheim Bilbao, Bilbao.