La visita de los reyes Felipe VI y la reina Letizia a Ceuta dejó imágenes de cercanía con los ciudadanos, una anécdota inesperada y un discurso marcado por el compromiso de la Corona con la ciudad. Durante la jornada, cientos de personas salieron a las calles para recibir a los monarcas, que recorrieron distintos puntos del territorio ceutí y escucharon de primera mano las inquietudes de sus habitantes.
La reina Letizia protagonizó uno de los momentos más comentados al acercarse a saludar a quienes la esperaban junto al colegio público Vicente Aleixandre. En su intento por estrechar la distancia con los ciudadanos, tropezó con uno de los soportes metálicos de las vallas, aunque logró recuperarse y continuar con los saludos. La escena contrastó con el tono institucional de una visita en la que Felipe VI quiso transmitir un mensaje de respaldo a Ceuta, especialmente después de los acontecimientos del 30 y 31 de julio.
El recorrido incluyó encuentros con escolares, representantes de las cuatro confesiones religiosas presentes en la ciudad y miembros de la sociedad civil. Sin embargo, el momento central llegó en el Parador la Muralla, donde el rey pronunció un discurso en el que abordó la situación de Ceuta, la relación con Marruecos, la protección de las fronteras europeas y el compromiso de las instituciones españolas. “No estáis solos y no estaréis solos” fue una de las frases más destacadas de su intervención.
La reina Letizia sorprende con su cercanía durante la visita a Ceuta

La llegada de los reyes Felipe VI y la reina Letizia estuvo acompañada por una notable movilización ciudadana. Los vecinos se concentraron en diferentes puntos del recorrido para ver a los monarcas, conseguir una fotografía, estrecharles la mano o recibir una firma. La recepción fue especialmente concurrida en el barrio de Manzanera, donde se encuentra el colegio público Vicente Aleixandre, elegido como primera parada de la agenda vespertina.
Las vallas instaladas para ordenar el acceso al centro educativo se llenaron de personas que aguardaban la llegada de los Reyes. Hubo banderas españolas, aplausos, cánticos y muestras de entusiasmo, en un ambiente de emoción que transcurrió sin incidentes destacados. La reina Letizia se mostró especialmente dispuesta a acercarse a las familias, muchas de ellas acompañadas por niños, que reclamaban su atención.
La preparación del entorno también había requerido el esfuerzo de los residentes y comerciantes. Paco, presidente de las asociaciones de vecinos, explicó el trabajo realizado durante los días previos para decorar las calles con los colores nacionales. “Han sido dos días a tope. Poníamos una bandera aquí y el viento se la llevaba para allá… Pero ha sido un trabajo ilusionante”, desveló. Entre los adornos había enseñas recientes y otras que los vecinos conservaban desde hacía casi dos décadas.
La visita tenía, además, un significado especial para quienes recordaban la presencia de la Familia Real en 2007. Uno de los ciudadanos que pudo hablar con Felipe VI a su llegada al colegio le mostró una bandera vinculada a aquella visita de los Reyes eméritos. “Esta bandera es de cuando vino tu padre, muy agradecido”, le dijo. El monarca recibió numerosas muestras de afecto y respondió con saludos, sonrisas, fotografías y conversaciones breves con quienes se acercaban a él.
El tropiezo de la reina Letizia se convierte en la anécdota de la jornada
Entre los momentos más comentados de la visita estuvo el pequeño accidente que sufrió la reina Letizia al saludar a los ciudadanos en las inmediaciones del colegio Vicente Aleixandre. Su intención de acercarse a las personas que llevaban tiempo esperándola hizo que se aproximara a la valla decorada con banderas, sin advertir la presencia de uno de los soportes metálicos.
La reina tropezó y tuvo que detenerse durante unos segundos. El incidente le provocó molestias en el pie, una circunstancia que llamó la atención porque padece metatarsalgia, una afección crónica que causa dolor en la zona delantera del pie. A pesar de ello, la reina Letizia retomó enseguida los saludos y continuó atendiendo a los ciudadanos.
La escena reflejó la proximidad que los monarcas mantuvieron con el público durante buena parte de la tarde. Mientras Felipe VI era reclamado de forma constante por los asistentes, la reina Letizia también dedicó tiempo a quienes querían hablar con ella, especialmente madres, abuelas y niños. Las fotografías y los saludos se sucedieron en un ambiente de entusiasmo popular.
Tras ese encuentro en la calle, los Reyes entraron en el colegio, donde los esperaba una representación amplia de la comunidad educativa. Patricia Barragán, directora del C.E.I.P. Vicente Aleixandre, recordó la reacción que provocó entre el personal del centro la noticia de que había sido seleccionado para recibir a los monarcas. Según explicó, “hubo aplausos y vítores de alegría”.
Los Reyes visitan el colegio más antiguo de Ceuta

El C.E.I.P. Vicente Aleixandre, considerado el colegio más antiguo de Ceuta, fue uno de los principales escenarios de la agenda de la tarde. Los alumnos acudieron de manera extraordinaria para recibir a Felipe VI y a la reina Letizia, después de que las clases hubieran terminado a las once de la mañana, como ocurrió en el resto de los centros educativos de la ciudad.
La modificación del horario permitió que los estudiantes pudieran desplazarse con sus familias hasta la Plaza de África, donde los Reyes habían iniciado la jornada con su llegada al Palacio de la Asamblea. Para el colegio Vicente Aleixandre, la visita supuso una ocasión especial que la dirección y los alumnos prepararon con antelación.
Durante el recorrido por las instalaciones, Patricia Barragán mostró a los monarcas los trabajos elaborados por los niños con motivo del Día de la Hispanidad. Las actividades estaban relacionadas con el sentimiento de pertenencia a España, un tema que encajaba con la decoración de las calles y las banderas que los ciudadanos habían colocado para recibir a la Familia Real.
La estancia en el centro educativo fue breve, en parte porque los Reyes habían dedicado tiempo a saludar a las personas que aguardaban en el exterior. Después, la agenda continuó en el barrio de los Rosales, donde se encuentra el cementerio musulmán de Sidi Embarek, considerado el más antiguo de Europa. Allí les esperaba una representación de las cuatro confesiones religiosas que conviven en Ceuta: la cristiana, la musulmana, la judía y la hindú.
Un homenaje a las víctimas y un encuentro con las confesiones religiosas
En el cementerio de Sidi Embarek se celebró un acto ecuménico en memoria de las 90 personas que fallecieron en el mar los días 30 y 31 de julio. Entre las víctimas había una mujer y un niño. Las muertes se produjeron durante los acontecimientos en los que más de 70.000 personas entraron a nado en Ceuta, una situación que tuvo importantes consecuencias para la ciudad.
El encuentro se desarrolló junto a las lápidas, en un ambiente de recogimiento. Felipe VI y la reina Letizia escucharon a los representantes de las distintas confesiones religiosas e intercambiaron con ellos unas palabras sobre lo sucedido. La parada permitió incorporar a la agenda un espacio de recuerdo por las víctimas, antes de continuar con los actos institucionales y los encuentros con los habitantes de Ceuta.
La siguiente cita tuvo lugar en el Parador la Muralla, donde los monarcas se reunieron con representantes de la sociedad civil. Entre 300 y 400 personas aguardaban en el interior para asistir a la recepción y escuchar el discurso del Rey, mientras que en el exterior también se congregaron numerosos ciudadanos.
Algunos vecinos expresaron la importancia que atribuían a la presencia de los monarcas. Una de las mujeres que se acercó al Parador resumió el ánimo de parte de la población con estas palabras: “Es lo que necesitábamos, que lo estamos pasando muy mal”. También señaló que la visita suponía “un chute fuerte de energía al que agarrarnos fuerte para pensar que todo va a salir bien”. La misma vecina aseguró que se habían sentido abandonados y expresó su esperanza de que la jornada marcara un cambio. “Han venido nuestro Reyes y se ha visto que Ceuta es cien por cien española”, afirmó.
Felipe VI recuerda la crisis de julio y expresa su apoyo a los ceutíes
El discurso pronunciado en el Parador la Muralla fue el momento central de la despedida de los Reyes. Felipe VI se refirió a los acontecimientos de finales de julio y al impacto que tuvieron en los habitantes de Ceuta. El monarca quiso dejar claro que tanto él como la reina Letizia habían seguido con preocupación lo ocurrido y que la situación continuaba presente en sus pensamientos.
“Somos, la reina y yo, dos más de los muchos millones de españoles que todavía tienen grabadas en la retina las imágenes impactantes de lo que vivisteis los días 30 y 31 de julio”, dijo el rey Felipe.
A continuación, describió el efecto que tuvo la entrada masiva de personas en la ciudad y recordó que sus consecuencias no se limitaron al momento inicial. “Aquella violación de nuestra frontera por una inmensa multitud de personas fue un shock para todos, especialmente para vosotros, y sigue teniendo un enorme impacto —social, político, económico y sicológico— en vuestras vidas, en la ciudad y, en buena medida, en España entera, pese a que desde entonces hayan retornado la mayoría de las que entraron y muchas otras hayan sido internadas en los centros de acogida. Desde aquel día, os aseguro que no ha pasado uno solo sin teneros a los ceutíes en nuestro pensamiento. También a los melillenses”.
Con estas palabras, Felipe VI reconoció la preocupación que seguía existiendo en Ceuta y extendió su mensaje a Melilla. El Rey vinculó la situación de ambas ciudades con la responsabilidad del Estado y con la necesidad de mantener una respuesta institucional ante los desafíos que afectan a sus fronteras.
El mensaje del Rey sobre Marruecos y la frontera europea
Otro de los asuntos abordados por Felipe VI fue la relación de España con Marruecos. El monarca defendió la importancia de mantener una relación de vecindad que contribuya al progreso de ambos territorios, aunque subrayó que esa cooperación debe apoyarse en el respeto y la confianza mutuos.
“El Reino de España −y la UE misma− tiene la voluntad y la responsabilidad de mantener una buena relación de vecindad con el Reino de Marruecos; de provecho y progreso para ambos lados de la frontera. Esa relación ha de estar basada y sostenida siempre en la confianza y el respeto mutuos, y con el objetivo de promover la estabilidad, la paz y la seguridad regionales. Esto es deseable y lo creo necesario. Hacerlo posible exige buena fe por ambas partes. España, por su lado, tiene el firme propósito de seguir haciendo cuanto esté en su mano para que así sea, pero siempre a partir de los principios que acabo de mencionar”.
El discurso también incluyó una referencia expresa a la pertenencia de Ceuta a España y a la Unión Europea. Felipe VI recordó que la frontera de la ciudad, al igual que la de Melilla, forma parte de la frontera exterior comunitaria y que su protección constituye una responsabilidad compartida por los Estados miembros.
“Ceuta es España y Ceuta es Europa. Por tanto, su frontera —como la de Melilla— lo es de la Unión. Cualquier amenaza que sufra, es una amenaza al conjunto de la UE. Ese principio fundamental, según el cual la frontera exterior de la Unión es una responsabilidad común, es compartido ampliamente por los países miembros, como tuve ocasión de tratar hace unos días con los presidentes de Francia y Finlandia”, dijo el Rey.
A continuación, abordó el tratamiento que deben recibir las personas que entran irregularmente en el país. “Quienes entraron irregularmente en nuestro país deben, como regla de principio, regresar a su lugar de origen, lo antes posible y por los cauces legalmente establecidos. Mientras estén entre nosotros deberán ser tratados siempre con dignidad y humanidad, y con todas las garantías previstas por nuestras leyes”.
“No estáis solos y no estaréis solos”, el compromiso de Felipe VI con Ceuta
En la parte final de su intervención, Felipe VI se dirigió directamente a los ceutíes para transmitirles confianza ante la incertidumbre. El monarca reconoció las dificultades que afronta la ciudad, pero aseguró que no quedaría desprotegida y que su futuro dependería tanto de sus habitantes como del respaldo del conjunto del Estado y de la sociedad española.
“Finalmente os quiero transmitir, como jefe del Estado, como vuestro Rey, un mensaje de serenidad y de confianza a pesar de la incertidumbre. Ceuta tiene ante sí un reto difícil, pero no os vamos a dejar solos ni indefensos. En todo caso, Ceuta tiene un futuro de esperanza y prosperidad: depende, primero, de vosotros, sí, pero depende sobre todo del conjunto del Estado y de toda la sociedad española, y con ambos podéis contar. No dejaremos que naufrague esta realidad antigua y ejemplar de convivencia que es Ceuta. Lo repito: no estáis solos y no estaréis solos. No dejéis, ni por un instante, de creer en el futuro de vuestra ciudad, de nuestra ciudad. Tenéis el apoyo firme del resto de los españoles, de toda la ciudadanía, la garantía de los poderes y las instituciones del Estado y el compromiso pleno, permanente e inequívoco de la Corona«.
La frase que cerró este mensaje condensó el objetivo de la visita: reafirmar el respaldo de la Corona a Ceuta y a sus ciudadanos. La jornada había comenzado con una recepción multitudinaria, había dejado una anécdota protagonizada por la reina Letizia y había continuado con actos educativos, religiosos e institucionales. Sin embargo, fue el discurso de Felipe VI el que puso el acento en la situación que atraviesa la ciudad y en el compromiso del Estado con su futuro.
La despedida de los Reyes combinó el contacto directo con la población y una intervención institucional sobre cuestiones de seguridad, convivencia y relaciones internacionales. Para los ceutíes que acudieron a recibirlos, la presencia de Felipe VI y la reina Letizia supuso también una oportunidad para trasladar sus inquietudes y expresar sus expectativas. El mensaje final del monarca fue inequívoco: Ceuta cuenta con el respaldo de la Corona y de las instituciones españolas.



