El BOE recuerda el permiso retribuido de 20 horas al año para formación: así se pide

El artículo 23.3 del Estatuto de los Trabajadores reconoce hasta 20 horas retribuidas al año a quien acumule un año de antigüedad. Si no las gastas, se acumulan durante cinco años y puedes juntar 100.

Si llevas un año en tu empresa, tienes 20 horas retribuidas al año para formación. Y la mayoría no lo sabe.

El derecho está en el artículo 23.3 del Estatuto de los Trabajadores (la norma que regula tus derechos y deberes como asalariado) y lleva ahí años. No es una ayuda, no hay que pedirla a ninguna administración y no depende de la comunidad autónoma en la que vivas. La empresa te paga esas horas como jornada normal, siempre que la formación tenga relación con lo que haces.

A ver, vamos por partes. Porque aquí lo importante no es cuántas horas son, sino para qué valen.

Publicidad

Cuántas horas son, para qué sirven y con qué requisito

Las 20 horas anuales van a formación profesional para el empleo (los cursos vinculados a la actividad de tu empresa). El requisito es tener al menos un año de antigüedad en la compañía. Si llevas once meses, todavía no. Si llevas un año y un día, sí.

El detalle que cambia todo: no sirve para cualquier cosa. Puedes usar esas horas para un curso de tu sector, para una formación técnica ligada a tu puesto o para reciclar conocimientos en algo que la empresa use. Lo que no cuela es preparar una oposición, estudiar un idioma por gusto o matricularte en algo que no tiene nada que ver con tu trabajo. La norma es bastante clara en ese punto.

Conviene mirar dos cosas antes de lanzar la petición. La primera: las horas que no uses no se pierden. Se pueden acumular durante un máximo de cinco años, así que si nunca has gastado este permiso podrías llegar a juntar hasta 100 horas retribuidas. La segunda: el permiso también se entiende cumplido si participas en acciones formativas incluidas en el plan de la propia empresa o acordadas por negociación colectiva (el proceso por el que sindicatos y empresa pactan condiciones).

El derecho existe desde hace años, pero depende de que el trabajador sepa que lo tiene y de que la empresa no lo tape con cursos obligatorios.

Y ojo con una trampa habitual. De esas 20 horas no se pueden descontar los cursos que la empresa está obligada a darte por ley. Por ejemplo, la formación en seguridad y prevención que exige la normativa para tu puesto. Esa va aparte. Si tu jefe te dice que el curso de riesgos laborales cuenta como tu permiso de formación, no es así.

Cómo se pide y qué manda antes que nada el convenio

Aquí viene lo que casi nadie te cuenta. Antes de pedir nada hay que leer el convenio colectivo que te aplica. Si ese convenio ya concreta cómo se disfruta el permiso, cuándo se puede coger y cómo se distribuye, eso es lo que manda. Punto.

Si el convenio no dice nada, el momento y la distribución de las horas se acuerdan entre tú y la empresa. Y en ese terreno, el que no negocia pierde. Por eso lo razonable es presentar la solicitud con antelación, explicar qué curso vas a hacer, cuántas horas necesitas, y en qué franja quieres usarlas. Cuanto más cerrado lleves el plan, menos margen le das a la empresa para decir que no o para dejarlo todo en el aire.

derechos trabajador antigüedad

Deja constancia por escrito. Correo electrónico vale. Y si el curso tiene matrícula o programa, adjúntalo. Cosas de la burocracia, pero te ahorra discusiones después.

Publicidad

Por qué este derecho se queda en el cajón

La formación bonificada existe desde hace décadas y el sistema lleva años financiando cursos para trabajadores ocupados. El permiso del artículo 23.3 es la pata individual de todo eso: la que permite a un trabajador raso parar unas horas a la semana para formarse sin perder sueldo. Sobre el papel, es una herramienta potente para cambiar de sector o subir de categoría sin renunciar al salario.

En la práctica, se usa poco. Primero, porque mucha gente no conoce el derecho. Segundo, porque la norma deja la letra pequeña en manos del convenio y ahí la horquilla va de muy generoso a prácticamente inexistente. Tercero, porque pedir formación a tu jefe sigue dando apuro, sobre todo a los más jóvenes, que son justo quienes más lo necesitarían para pasar de un empleo precario a otro mejor.

Mi lectura: el permiso está bien diseñado en el papel, con la acumulación a cinco años como gran acierto. Pero falla en lo de siempre. No hay sanción clara para la empresa que lo bloquea, no hay un registro público de cuántas horas se disfrutan y no existe un trámite único para pedirlo. Todo depende de la cultura de tu compañía y de lo que aguante tu convenio.

Qué puedes hacer esta semana: mira tu convenio, cuenta tu antigüedad y, si ya pasas del año, echa un ojo a los cursos que encajan con tu puesto. Pide el detalle del plan de formación anual de tu empresa, si lo tiene. Y si el convenio no aclara nada, plantea la petición por escrito antes de que acabe el año. Las horas no se acumulan solas si nadie las pide.

En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)

  • 💸 ¿Qué ha cambiado? El BOE recuerda un permiso que ya existía: 20 horas retribuidas al año para formación.
  • 👥 ¿A quién afecta exactamente? A cualquier asalariado con al menos un año de antigüedad en su empresa.
  • ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? Consulta tu convenio, reúne el programa del curso y pídelo por escrito con antelación.