1Los palacetes de Madrid que sirven de plató: qué edificio es cada escena
El grueso del rodaje se concentró en el distrito de Salamanca, el eje natural de la aristocracia madrileña. Los reportes de localizaciones sitúan allí el Palacio de la Trinidad, también llamado Palacete de la Trinidad, en la confluencia de las calles María de Molina y Francisco Silvela. El edificio fue mandado construir en 1928 por Ángeles Gutiérrez Suárez y lo firmó el arquitecto Luis Alemany Soler —coautor, junto a Manuel Muñoz Monasterio, del estadio Santiago Bernabéu—, con un estilo regionalista tardío y aire sevillano, fachada de cerámica vidriada, balcones curvos y arquerías sobre una finca de 3.600 metros cuadrados. Fue sede del Instituto Cervantes hasta 2008, después pasó a manos de la CEOE y hoy pertenece a Pescaderías Coruñesas; en 2024 albergó la exposición Casa Decor. La misma zona aparece en las citadas crónicas de rodaje a través de la plaza del Marqués de Salamanca. La producción no ha confirmado cuál de estos inmuebles encarna el palacete familiar de Don Leandro.
A pocos minutos, la ficción también se asoma a la calle de Alcalá, donde esos mismos reportes colocan dos escenarios reconocibles. En el número 15 está el Casino de Madrid, club social fundado en 1836 cuya sede actual, inaugurada en 1910, es célebre por su escalera monumental, sus salones pintados y sus vidrieras: un decorado idóneo para una trama obsesionada con las apariencias. Justo enfrente, en el número 16, se alza el edificio del Banco Bilbao Vizcaya, obra de 1919 del arquitecto Ricardo Bastida, con las cuadrigas que coronan su azotea y protegido como Bien de Interés Cultural. Frente a esos interiores suntuosos, el rodaje bajó también a barrios como Pueblo Nuevo, en Ciudad Lineal, y se desplazó hasta Alcalá de Henares, ciudad Patrimonio de la Humanidad, para retratar el Madrid menos noble. El contraste entre palacetes auténticos usados como plató de un marqués arruinado es parte del juego de la serie.
