10 millones de personas sufren de hígado graso en España

El Barómetro de la FEH revela que el 67% de los jóvenes de 18 a 24 años no considera el hígado un órgano vital y que el 92% culpa al propio enfermo. Detectado a tiempo, el hígado graso se puede revertir.

Casi la mitad de los españoles no sabe que el hígado es un órgano vital. Media España tampoco tiene claro qué es el hígado graso, y esta dolencia ya afecta a 10 millones de personas en España, alrededor de una cuarta parte de la población.

Los datos salen del primer Barómetro del Hígado Graso de la Federación Española del Hígado (FEH), presentado esta semana y elaborado con 1.512 encuestas. El titular es incómodo: el 49% no considera el hígado un órgano vital. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, ese desconocimiento sube hasta el 67%.

A ver, no es que nadie vaya por la calle pensando en su hígado. El problema es que, si no lo consideras importante, tampoco vas a cuidarlo ni a preguntar por él en la consulta.

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Qué hace el hígado por ti (y por qué nadie te lo cuenta)

El hígado filtra, almacena energía, regula el colesterol y participa en la coagulación de la sangre. Cuando se llena de grasa, sigue trabajando sin avisar. El 35% de los encuestados no sabe que el hígado graso es una condición silenciosa que avanza sin síntomas, un porcentaje que se dispara al 50% entre los menores de 35 años.

Y aquí viene el dato que me dejó frío: el 55% desconoce qué es exactamente el hígado graso, conocido clínicamente como esteatosis hepática metabólica, pese a que más de 10 millones de personas conviven con él en España. Un 32% cree además que es irreversible, cuando detectado a tiempo se puede revertir.

El hígado no duele, no avisa y no protesta: por eso el 55% de los españoles no sabe siquiera que lo tiene graso.

No es solo culpa tuya: el estigma también retrasa el diagnóstico

El 92% responsabiliza al propio enfermo de su patología. Solo un 24% entiende el peso de los factores genéticos y metabólicos, y un 77% cree que todo se debe únicamente a malos hábitos: dieta, sedentarismo, y poco más.

Ahí está el problema: el 53% piensa que el hígado graso es cosa de personas con sobrepeso u obesidad, así que quien tiene un peso normal se relaja y no consulta. Lo resume mejor que yo Josep María Martínez Rodríguez, vicepresidente de la FEH: 'Atribuir el hígado graso únicamente al estilo de vida es una simplificación injusta y peligrosa'.

Las cifras que más deberían preocuparnos son las de las complicaciones: el 46% ignora que el hígado graso aumenta el riesgo de ictus, el 41% desconoce su relación con el infarto de miocardio y el 70% no sabe que puede acabar en trasplante. Todas están en el mismo informe.

Lo que saco en limpio: pide una analítica y no esperes al 30 de octubre

Cada vez que sale un barómetro de salud pasa lo mismo: nos alarmamos una tarde y se nos olvida. Ya ocurrió con el colesterol, con la hipertensión y con la resistencia a la insulina. Son patologías sin ruido, y el hígado graso va camino de convertirse en la gran epidemia silenciosa del siglo XXI, que es justo como la define el vicepresidente de la FEH.

Mi recomendación es concreta y barata: si tienes más de 40 años, algún factor metabólico o antecedentes familiares, pide en tu próxima revisión una analítica con transaminasas. No cuesta nada y detecta lo que no se ve. El 30 de octubre, que este año cae en viernes, se conmemora el Día Mundial del cáncer de hígado, una cita que sirve al menos para acordarse de ese órgano que casi la mitad del país no considera vital.

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El hígado perdona mucho. Hasta que deja de hacerlo.

🧠 Para soltarlo en la cena

Uno de cada cuatro españoles tiene hígado graso sin saberlo.