La visita de los reyes Felipe VI y Letizia a Melilla dejó un mensaje de cercanía dirigido a sus habitantes y una reivindicación del vínculo de la ciudad autónoma con España y Europa. Durante su intervención ante representantes de la sociedad melillense, el monarca expresó su deseo de que los ciudadanos perciban con mayor frecuencia el respaldo del resto del país. “Merecéis sentir más a menudo, también a través de vuestros reyes, el abrazo y la cercanía de todos los españoles”, afirmó al concluir su discurso.
El viaje se produjo después de la visita a Ceuta y supuso la primera ocasión en que los Reyes acudían a Melilla desde el comienzo del reinado de Felipe VI. La agenda estuvo marcada por encuentros institucionales, una parada en un colegio público y una recepción con representantes de distintos sectores de la sociedad local. Ambas ciudades recibieron a los monarcas en un contexto todavía condicionado por la crisis migratoria que había afectado a sus territorios dos meses y medio antes.
El rey Felipe aprovechó la ocasión para destacar la convivencia entre culturas, el respeto entre comunidades y la importancia de mantener la unidad institucional. También defendió la pertenencia de Melilla a España y a la Unión Europea, además de subrayar la responsabilidad de proteger los derechos y las libertades. La jornada combinó así el contacto directo con los vecinos y un discurso centrado en el futuro de la ciudad.
El rey Felipe reivindica el vínculo de Melilla con España

La visita de Felipe VI y la reina Letizia a Melilla tuvo un significado especial por tratarse del primer viaje de los monarcas a la ciudad autónoma desde el inicio del reinado. Después de su paso por Ceuta, los Reyes continuaron una agenda que combinó actos oficiales y encuentros con los ciudadanos, con el objetivo de conocer de cerca la realidad de ambos territorios.
El rey Felipe agradeció la recepción de los melillenses y recordó que la visita llevaba demasiado tiempo pendiente. Durante su intervención, reconoció las ganas que ambos tenían de desplazarse hasta la ciudad y compartir ese momento con sus habitantes. “La reina y yo estábamos deseando estar aquí en Melilla con todos vosotros”, señaló ante los asistentes.
El monarca también hizo referencia a las conversaciones mantenidas con las autoridades y los vecinos durante el recorrido. Para Felipe VI, escuchar las preocupaciones de la población era una parte importante de la visita, especialmente después de los acontecimientos que habían afectado a Ceuta y Melilla. “Nos emociona escucharos y sentirnos próximos a vuestros problemas, animándoos también ante el futuro”, aseguró.
La presencia de los Reyes permitió trasladar un mensaje institucional de apoyo a una ciudad que destaca por su diversidad cultural y por la convivencia entre distintas comunidades. El rey Felipe puso el acento en la importancia de preservar esa realidad y de mantener una relación estrecha entre Melilla y el conjunto de España.
La visita de los Reyes al colegio Pintor Eduardo Morillas
Uno de los principales compromisos de la agenda fue la visita al colegio público Pintor Eduardo Morillas, un centro que escolariza a más de 900 alumnos y cuenta con una plantilla de 79 docentes. La institución educativa lleva más de 25 años desarrollando un modelo bilingüe y trabaja también en la atención a estudiantes con necesidades específicas.
Felipe VI y la reina Letizia llegaron al colegio alrededor de las cinco de la tarde, después de reunirse con autoridades locales y representantes de la ciudad. A su llegada, fueron recibidos por el presidente de la Ciudad de Melilla y la delegada del Gobierno. En el exterior, cientos de vecinos aguardaban para saludar a los monarcas y tratar de acercarse a ellos.
El trayecto a pie hasta la entrada del centro se prolongó durante aproximadamente una hora. Durante ese tiempo, la reina Letizia se acercó a varias familias, cogió en brazos a un bebé y dedicó gestos cariñosos a otro niño antes de acceder al recinto junto al rey Felipe. La escena volvió a mostrar la disposición de los monarcas a detenerse ante quienes habían acudido a recibirlos.
En el interior, los Reyes recorrieron aulas de Educación Infantil y Primaria y conocieron el proyecto de atención al alumnado con trastorno del espectro autista (TEA). Esta iniciativa adapta los recursos educativos a las necesidades de cada estudiante para favorecer su desarrollo y participación. La visita también permitió conocer el trabajo de un centro ubicado en una zona residencial densamente poblada, donde la diversidad cultural y la educación inclusiva forman parte de su identidad.
El rey Felipe destaca la convivencia y la diversidad cultural

Durante su discurso ante cerca de 400 representantes de distintos ámbitos de la sociedad melillense, Felipe VI dedicó una parte importante de su intervención a la convivencia. El monarca destacó la tolerancia y el respeto entre credos, razas y culturas como valores que deben mantenerse y protegerse.
“La convivencia es un reto diario que durante siglos habéis gestionado con sabiduría”, afirmó. Con estas palabras, el rey Felipe reconoció la experiencia acumulada por Melilla en la relación entre comunidades diferentes y defendió la necesidad de continuar trabajando para preservar ese modelo.
El monarca relacionó también los acontecimientos de los últimos meses en Ceuta y, “en cierta medida”, en Melilla con la importancia de reforzar el entendimiento entre las instituciones. En su opinión, resulta necesario “seguir trabajando unidos” y situar la cooperación por encima de las diferencias para sostener una democracia avanzada.
La diversidad de la ciudad estuvo presente en otras referencias del discurso. Felipe VI mencionó su patrimonio histórico y arquitectónico, con alusiones al Faro, Melilla La Vieja, los edificios modernistas y los templos vinculados a las cuatro culturas que conviven en el territorio. Estos elementos, según el enfoque de su intervención, forman parte de una identidad que debe conservarse y reconocerse.
El mensaje del rey Felipe sobre la frontera europea
La pertenencia de Melilla a España y a la Unión Europea ocupó otro lugar destacado en las palabras del monarca. Felipe VI fue directo al expresar la posición de la Corona sobre la ciudad y su frontera: “Melilla es España y Melilla es Europa: su frontera es frontera de la Unión”.
El rey Felipe vinculó esta afirmación con la defensa de los principios que sostienen el sistema democrático. En ese contexto, advirtió de que la voluntad de mantener la convivencia y el respeto no debe interpretarse como falta de determinación. “Nadie confunda nuestras convicciones con debilidad”, señaló, antes de asegurar que España está preparada para defender “nuestros valores y nuestras libertades”.
El discurso incluyó, además, una descripción de la frontera de Melilla que iba más allá de su ubicación geográfica. El monarca la definió como “una frontera única que no distingue flancos ni puntos cardinales, pues se basa en un acervo compartido de derechos, libertades y responsabilidades ciudadanas”.
Estas palabras llegaron después de una crisis migratoria que había afectado a las dos ciudades autónomas y que seguía formando parte del contexto político y social de la visita. Felipe VI defendió la necesidad de mantener la unidad institucional y el compromiso con los valores compartidos, al tiempo que reiteró la vinculación de Melilla con España y con el proyecto europeo.
Una llave simbólica y un compromiso de la Corona
La recepción celebrada en el Hotel Melilla Puerto fue el escenario elegido para el discurso dirigido a los representantes de la sociedad melillense. Además de agradecer la acogida, el rey Felipe recibió una llave simbólica de la ciudad, que interpretó como una muestra de bienvenida, de lealtad por parte de sus habitantes y del compromiso de la Corona con el territorio.
El gesto acompañó una jornada en la que los monarcas mantuvieron contacto con vecinos, autoridades y profesionales de distintos ámbitos. La visita al colegio Pintor Eduardo Morillas había permitido conocer parte del trabajo educativo de Melilla, mientras que la recepción ofreció al Rey la oportunidad de trasladar un mensaje más amplio sobre la convivencia, la seguridad y el futuro de la ciudad.
La reina Letizia permaneció junto a Felipe VI durante la intervención. Ambos habían llegado a Melilla después de visitar Ceuta, en un recorrido que compartía una estructura similar y que incluía encuentros institucionales, contacto con la población y una intervención del monarca ante representantes locales. La frase final de Felipe VI resumió el sentido de su mensaje a los melillenses. El rey quiso recordarles que el respaldo a la ciudad no debía limitarse a una visita oficial, sino que debía mantenerse como una expresión de cercanía entre Melilla y el resto del país.



