Descubren tres nuevas especies de gusanos comehuesos en la península ibérica (sin boca ni intestino)

Las tres especies, bautizadas como Osedax emmae, Osedax teoi y Osedax martini, viven entre 50 y más de 1.200 metros de profundidad. Taladran los huesos con raíces y dejan que las bacterias que alojan digieran el alimento por ellas.

Los gusanos comehuesos no tienen boca, ni ano, ni intestino. Y aun así se ponen las botas con los restos que caen al fondo del mar.

Ahora sabemos que en aguas de la península ibérica viven al menos tres especies que no conocíamos hasta ahora: Osedax emmae, Osedax teoi y Osedax martini. Las han descrito investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) y del Instituto Español de Oceanografía (IEO), ambos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y el trabajo se ha publicado en la revista Zoological Journal of the Linnean Society.

Qué es un gusano comehuesos (y por qué no necesita estómago)

Imagina un animal que ha renunciado a media anatomía. Sin boca para morder, sin ano y sin intestino. En su lugar despliega una estructura parecida a una raíz que penetra en el hueso. Dentro aloja comunidades de bacterias que descomponen los compuestos orgánicos que quedan en el interior y le sirven el menú ya digerido.

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No son bichos de postal: son anélidos marinos pequeños que viven de un recurso tan caprichoso como los esqueletos de vertebrados que acaban en el fondo marino. Sus raíces taladran el hueso, y alojan bacterias que hacen el trabajo pesado por ellos. La oscuridad no es problema: se han recogido ejemplares desde unos 50 metros de profundidad hasta más de 1.200.

Las tres nuevas especies: una del Cantábrico, una de Mazarrón y una trotamundos

Cada una tiene su carácter. Osedax emmae solo aparece en El Cachucho, en el mar Cantábrico, a unos 500 metros, y muestra rasgos morfológicos que no encajaban con lo esperado dentro de su grupo evolutivo. Osedax teoi se encontró frente a la costa de Mazarrón, a más de 1.200 metros, con una mancha verde que no se había descrito antes en ninguna especie del género.

La más viajera es Osedax martini. Se había detectado años antes frente a Blanes, aunque sin nombre oficial, y ahora se confirma también en Mazarrón y el golfo de Cádiz, entre 50 y más de 700 metros. Es la primera especie conocida del género con dos morfologías distintas: hay individuos de manchas negras y otros de manchas rojizas.

Estos gusanos convierten un esqueleto abandonado en un comedor comunitario, y de paso devuelven nutrientes al fondo marino.

Para localizarlos no hicieron falta cañas ni cebos. El equipo depositó huesos de vaca y de cerdo en unas estructuras submarinas llamadas Lander, diseñadas por el IEO, repartidas por nueve puntos del entorno peninsular. Los dispositivos pasaron meses en el fondo y se recuperaron en campañas oceanográficas desarrolladas entre 2022 y 2024, a bordo de los buques Ángeles Alvariño y Ramón Margalef.

Por qué este hallazgo importa más de lo que parece

Cuando se descubrió el género Osedax, hace apenas dos décadas, nadie esperaba tanta diversidad. Antes de este trabajo había 34 especies descritas por todos los océanos del planeta. Con estas tres, la lista crece y, sobre todo, crece el mapa: la península deja de ser un hueco en blanco. El contexto general del grupo lo tienes en la entrada de Wikipedia sobre Osedax.

El análisis del microbioma, firmado por Andrea Corral-Lou, Teresa Alonso y Marta Turon, tampoco encontró una comunidad bacteriana exclusiva para cada especie. Es decir, que estos gusanos no llevan su propio equipo a la carta: lo que hay en el ambiente pesa más. Eso sí, identificaron cuatro componentes bacterianos comunes a todas las especies analizadas, incluida la antártica Osedax deceptionensis.

Sergi Taboada, investigador del MNCN, deja flotando la pregunta de hasta qué punto sigue siendo desconocida la biodiversidad de los fondos marinos, incluso en regiones que creíamos bien estudiadas. Yo me quedo con otro detalle: entender a estos gusanos explica por qué apenas aparecen esqueletos de vertebrados en el registro fósil marino. Se encargan de que no quede nada.

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🧠 Para soltarlo en la cena

Sin boca ni intestino, estos gusanos devoran huesos con bacterias.