Castlevania Belmont's Curse debuta con notas brillantes: la saga vuelve 12 años después

Evil Empire, el estudio detrás de Dead Cells, firma un metroidvania de unas 20 horas con Rose Belmont como protagonista y secretos por todas partes. El columpio con el látigo y el viaje rápido escondido son sus dos lunares.

Doce años después, Castlevania: Belmont's Curse devuelve la saga a lo más alto con Rose Belmont y un metroidvania que exige atención.

Detrás está Evil Empire, el estudio que firmó Dead Cells junto a Motion Twin, y la jugada les ha salido bien. Las notas que están cayendo desde el lanzamiento colocan al juego entre lo mejor de la franquicia en décadas: el análisis de IGN España habla de 25 horas de partida, del 100% del mapa completado y de una sensación de descubrimiento que la saga no regalaba desde hace años.

Rose Belmont coge el látigo. Es hija de Trevor y hereda de su madre, Shypa, una colección de cartas de tarot con poderes ocultos. El destino ya te lo imaginas: Drácula ha vuelto y París se ha convertido en un decorado en ruinas por su culpa.

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Qué hay dentro del castillo (y lo que no te van a regalar)

El mapa no es gigantesco, y eso juega a su favor. Cada zona está construida con un mimo que se nota en los primeros veinte minutos: salientes a los que no llegas, habitaciones que no aparecen en el plano y unos 50 marcadores por área para anotar todo lo que piensas revisitear. El juego espera que busques cada secreto del mapa.

El arsenal acompaña: látigo, espadones, lanzas y puños, cada uno con su propio truco. El látigo, por ejemplo, hace más daño si aciertas con la punta, lo que cambia por completo la distancia a la que te colocas. Y por encima están los arcanos, cartas de tarot que se consiguen derrotando —no siempre peleando— a determinados personajes. Sus poderes funcionan como magias, y alguno sirve incluso para moverse por el escenario si lo usas con cabeza.

El detalle fino: el maná se recupera dándole estopa a los enemigos cuerpo a cuerpo. Eso convierte cada pelea en una gestión constante de recursos y en una excusa perfecta para no quedarte quieto. Alternar latigazos y hechizos es la base de todo.

No es el Castlevania más difícil de la historia, pero sí el que más te obliga a estar delante de la pantalla con las neuronas encendidas.

La letra pequeña: el parry salva y el látigo se atasca

Hay dos cosas que cojean y conviene decirlas. La primera es el desplazamiento con el látigo: el sistema responde a un input direccional del stick, es impreciso y hay veces que el enganche no llega o atraviesa el punto de anclaje. Te vas al vacío con cara de circunstancia. No es grave —no hay daño por contacto— pero irrita más de lo que debería.

La segunda es el viaje rápido, encerrado detrás del puzle más críptico del juego. Bloquear una función de comodidad tan básica detrás de un acertijo desesperante no es la decisión más lista del estudio, y aquí me pongo del lado de quien acabe tirando el mando contra el sofá. El juego se abre de verdad después de las tres primeras zonas, así que la incomodidad se paga justo cuando más la notas.

Lo demás compensa con creces. Los rompecabezas ambientales son de los que te hacen sacar papel y boli, y los muros falsos están por todas partes. En las peleas contra jefes hay sentimientos encontrados: los hay memorables en el tramo final, pero también alguno que cae a la primera. Areajugones lo resume en su análisis tras 20 horas de partida: el regreso guarda más sorpresas de las que uno espera. TierraGamer va en la misma línea y lo llama un excelente regreso.

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Por qué este Castlevania importa más de lo que parece

El precedente más cercano es Metroid Dread, otro regreso en dos dimensiones que demostró que una saga clásica puede volver sin oler a museo. Y hay otro más: Dead Cells ya dejó claro que Evil Empire sabe construir combate con inercia y castigo justo. Aquí ha cambiado la velocidad por exploración y el resultado no se resiente.

Mi veredicto: el hype está justificado. No porque Belmont's Curse sea perfecto —la evasión es inconsistente, hay jefes flojos y el viaje rápido está mal colocado— sino porque pide algo que muy pocos metroidvania de esta década se atreven a exigir: atención sostenida, libreta y paciencia. Habrá debate sobre si esto es un Castlevania de pura cepa, igual que lo hubo con cada entrega desde Symphony of the Night. Da igual. La saga cumple 40 años en este 2026 y lo hace con su entrega más estimulante en mucho, mucho tiempo (aquí tienes la historia completa de la saga si quieres situarte). La pregunta que queda en el aire es si Konami tardará otros doce años en mover ficha.

Hype-O-Meter

Nivel de hype: 8,5/10. Un metroidvania exigente, con secretos hasta en los rincones que parecen decorado y un combate que obliga a pensar cada dos segundos, solo lastrado por un columpio impreciso y un viaje rápido escondido tras el peor puzle del juego. Si te gusta el género, es compra segura; si es tu primero, avisa a alguien de que vas a desaparecer un fin de semana.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? Castlevania vuelve 12 años después con Rose Belmont y notas muy por encima de la media.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Evil Empire demuestra que se puede revivir una saga clásica sin convertirla en un museo.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Nos afecta: hay 20 horas de castillo esperando y dos lunares claros que conviene conocer antes de pagar.