5Clubes de lectura y bibliotecas: el tercer lugar que daban por extinguido
El sociólogo Ray Oldenburg describió en 1989 el tercer lugar: ese espacio que no es ni casa ni trabajo y donde la gente se reúne sin obligación de consumir. Durante años pareció que cafeterías y coworkings ocuparían ese hueco, pero los datos apuntan ahora a la biblioteca. La Asociación de Bibliotecas Públicas de Estados Unidos cifra en un 67% los jóvenes de la generación Z que visitaron una biblioteca física en 2025, frente al 54% de 2022. No van solo por los libros: buscan mesas para estudiar, wifi gratuita, talleres o incluso salas de podcast. El motivo de fondo es la soledad, que el cirujano general estadounidense Vivek Murthy declaró epidemia en 2022, con impacto especial entre los más jóvenes. Los estudios señalan que quien frecuenta estos espacios se siente más conectado, y la clave está en que la biblioteca permite estar acompañado sin la presión de socializar.
El otro motor es el libro leído en compañía. En España, el Ministerio de Cultura contabiliza más de mil clubes de lectura activos solo en bibliotecas públicas; Castilla-La Mancha suma 1.226 con 18.252 integrantes y la Región de Murcia registra 285 clubes, algunos con listas de espera. El Barómetro de Hábitos de Lectura sitúa por encima del 66% la población que lee por ocio, la cifra más alta desde que hay registros, y supera el 75% entre los 14 y los 24 años. Sobre ese terreno han crecido formatos sin debate obligatorio: los silent book clubs, presentes ya en unos 60 países, o las reading parties, que aterrizaron en España en marzo de 2025 en la Librería Cervantes de Madrid. Cada asistente lleva su libro, lee en silencio y después charla solo si le apetece.
