La acampada por la vivienda en València ya reúne 400 tiendas y prepara una huelga de alquileres

La protesta, nacida tras la manifestación del 3 de octubre, mantiene la acampada de forma indefinida y quiere extender la organización a los barrios y a los centros de trabajo. Sus demandas incluyen bajar los alquileres, frenar los desahucios y expropiar viviendas a grandes tened

Más de 400 tiendas siguen plantadas en la plaza del Ayuntamiento de València. La acampada por la vivienda, que arrancó tras la manifestación del sábado 3 de octubre, prepara ya su siguiente paso: una huelga de alquileres, es decir, un paro colectivo en el pago de la renta como medida de presión.

La protesta nació como reacción espontánea a esa marcha y ha convertido la plaza en un espacio de organización estable donde se reclama el derecho a la vivienda. València es hoy uno de los focos principales de la movilización por la vivienda. Bajo las lonas conviven personas que no llegan a pagar un alquiler, familias con un desahucio en marcha y vecinos que ven cómo la turistificación transforma su barrio.

Qué reclama la acampada y a quién se lo pide

El Comunicat de l'Acampada Valenciana per la Vivenda concreta las exigencias: bajada drástica de los alquileres, contratos indefinidos, protección efectiva frente a los desahucios y ampliación del parque público de vivienda. El texto también propone expropiar pisos en manos de bancos, fondos buitre y grandes tenedores, y revocar las licencias de viviendas turísticas. El comunicado pide además paralizar los desahucios de inmediato.

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María tiene 25 años, un empleo estable y sigue viviendo en casa de sus padres. Participa en la comisión de comunicación de la acampada y resume la contradicción que atraviesa la plaza: tener trabajo ya no garantiza poder emanciparse. 'Acampar en el centro de la ciudad es la respuesta inevitable ante la sordera institucional', dice.

Sostener el campamento exige organizarse. Hay comisiones de alimentación, limpieza, comunicación y seguridad, reuniones al mediodía y una asamblea general a las 20.30 horas. La comisión de seguridad ha montado un perímetro de protección interna, con apoyo exterior de la Organització Juvenil Socialista, para evitar provocaciones. Júlia Sendra, portavoz del Sindicat d'Habitatge de València, sostiene que la propia gente acampada logró frenar un intento de desalojo.

Cuatrocientas tiendas y una asamblea diaria sostienen la protesta, que según sus portavoces sigue sin respuesta concreta de las administraciones.

Por qué la acampada no piensa levantar las tiendas

La asamblea ha decidido mantener la protesta de forma indefinida, también tras las celebraciones institucionales del 9 y el 12 de octubre. 'No nos vamos a desmovilizar hasta que exista una respuesta concreta y vinculante por parte de las administraciones', explica Quique, de la comisión de seguridad. El objetivo es extender la organización a los barrios y a los centros de trabajo con mesas informativas.

El horizonte inmediato es el 11 de noviembre, fecha de una huelga general que los acampados presentan como conquista de la presión sostenida en la calle. 'Ha sido una conquista de la clase trabajadora desde abajo, que no ha salido de ninguna dirección sindical', afirma Mario Tercero, del Sindicat d'Estudiants PV. El comunicado llama a un proceso de movilización que desemboque en una huelga general indefinida.

De la movilización de 2024 al pulso por la vivienda

No es la primera vez que València se moviliza por la vivienda. En octubre de 2024, la plataforma València no està en venda reunió a cerca de 200 colectivos contra la turistificación, la subida de los alquileres y los proyectos urbanísticos. La acampada actual se presenta como continuidad de esa ola.

Madrid vivió su propia acampada en la Puerta del Sol y el caso de Mari Carmen Abascal, fallecida después de ser desahuciada de la vivienda en la que había vivido 70 años, sigue presente en las asambleas. En el plano legal, la Ley por el derecho a la vivienda, aprobada en 2023, creó las zonas de mercado residencial tensionado, donde se pueden aplicar límites al precio del alquiler, aunque su aplicación depende de las comunidades autónomas.

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María Alandes, de La Mataobras, denuncia que el encarecimiento de los alquileres deja a muchas familias trabajadoras rozando el umbral de la pobreza tras pagar la cuota mensual. La artista valenciana Bellidamen critica que el Ayuntamiento de María José Catalá apele a la identidad valenciana y, a su juicio, no compre vivienda pública. Las próximas semanas dirán si la plaza se vacía o si la protesta se traslada a los barrios y a los centros de trabajo.

📌 En claves: lo que debes saber

  • Qué ha pasado: Más de 400 tiendas siguen acampadas en la plaza del Ayuntamiento de València para exigir el derecho a la vivienda.
  • Por qué te importa: La protesta pide bajar los alquileres, blindar los contratos, frenar los desahucios y ampliar la vivienda pública.
  • A quién afecta: Inquilinos, familias con desahucios en marcha, jóvenes que no pueden emanciparse y vecinos de barrios turistificados.
  • Hacia dónde vamos: La asamblea mantiene la acampada de forma indefinida y mira al 11 de noviembre, fecha de la huelga general.