Mar Regueras vuelve al teatro con 'Sofocos' y suelta en su entrevista más sincera una frase que muchas actrices llevan callando.
La obra la devuelve a un escenario que no pisaba desde 2022, cuando estrenó 'El último baile de Miss U'. Y lo hace cambiando de registro: menos drama y más comedia. 'Me apetecía adentrarme en la comedia y dejar de sufrir en los escenarios, que la vida ya es muy dura', cuenta.
Sobre si la menopausia sigue siendo tabú, lo tiene claro: no. Lo ve incluso en su hija, que habla de la regla delante de sus amigos sin bajar la voz. 'Hemos avanzado muchísimo en poder hablar de lo que nos pasa a las mujeres', dice. Y añade un detalle: los hombres también tienen sus sofocos, aunque de otra manera.
Donde la conversación se pone seria es cuando llega la pregunta incómoda. Y ahí aparece la frase que va a copar titulares: 'Tuve una época muy larga y dura de no trabajar. Nunca sabré qué prejuicios hubo contra mí'.
La actriz tiene una nominación al Goya y series míticas en el currículum, y aun así pasó quince años sin poder vivir de la profesión. Se reinventó sin aspavientos: sigue en el sector inmobiliario con sus clientes y trabaja en una notaría. 'Porque tenía que comer', dice.
Quince años sin poder vivir de esto explican por qué volver al escenario, ahora, se parece tanto a empezar de cero.
Está el otro golpe, el que no suele salir en los titulares: el 95% de la gente que la rodeaba desapareció cuando ella dejó de estar arriba. Lo cuenta como quien ha hecho las paces con una lista de nombres que ya no están.
El canon que deja fuera a las mujeres a partir de los 40
Su diagnóstico del edadismo es quirúrgico. 'Cuando tienes la menopausia parece que ya no sirves, ya no eres atractiva. Yo a veces me siento invisible para los hombres; parece que solo las chicas de 30 son atractivas', afirma.
El ejemplo que más duele no es suyo, es de la industria entera. Trabajó de pareja de algunos actores cuando tenía 30 años. Ellos siguen trabajando. Sus parejas en pantalla siguen siendo veinteañeras. '¿Cómo es posible que aún estemos con la idea de que un hombre con 50 años es atractivo, pero nosotras no?', se pregunta. Y remata: 'Es duro de narices'.
Ese cabreo lo trasladó también a la tele a cuenta del regreso de Ramón García al 'Grand Prix', un formato que ella presentó en su día. Dejó claro que no iba contra él, que siempre fue la cara del programa. 'Hay más hombres presentando, tengan ojeras o no, mayores, gordos o flacos. Podrían recuperar a algunas de las mujeres estupendas', dijo. Lo que le sorprendió fue que no llamaran a ninguna de las presentadoras anteriores ni para ir de madrina.
Fuera del foco, la vida sigue. Su hija Violeta está en Valencia, estudia Educación Infantil y da clases de inglés. Le gusta la interpretación, pero no ha seguido los pasos de su madre, y Mar lo ve más como un alivio que como una renuncia: 'La mayoría de las veces los hijos de actores lo tienen más difícil, porque son más juzgados'.
De su trayectoria se queda con dos títulos. 'El Comisario', del que aún mantiene un chat con todos los compañeros, y 'Hospital Central', donde interpretó a Manuela, una ejecutiva que se salía del molde de la época. De la actriz inocente de los inicios queda poco: 'Mis inseguridades han crecido. Dejé de creer en mí y eso hace que la gente deje de creer en ti', reconoce. 'Ahora voy con calma y hago todo lo mejor que puedo; luego ya se verá'.
No es un caso aislado: el reparto también tiene edad
Lo que cuenta Mar Regueras no es una anécdota personal, es un patrón que se repite temporada tras temporada. Desaparecen de las parrillas y de los repartos actrices que hace cinco años eran cabezas de cartel, mientras sus compañeros de generación acumulan papeles de padre, de jefe, de político corrupto y hasta de héroe de acción. La diferencia no está en el talento ni en las tablas: está en quién escribe y en quién aprueba el casting. Mientras los personajes femeninos se sigan definiendo por la edad de la intérprete y los masculinos por su oficio, el problema no se arregla con una obra de teatro, se arregla en la mesa donde se decide quién entra y quién no. 'Sofocos' se representa en el Teatro Arlequín de Madrid, y ahí, sobre las tablas, la actriz hace lo único que puede hacer una intérprete a la que el sistema dejó de llamar: recordarle a todo el mundo por qué sigue estando.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Mar Regueras, actriz con un Goya a las espaldas, de vuelta al teatro con 'Sofocos'.
- 🔥 ¿Cuál es el drama? Quince años sin poder vivir de su oficio y la sospecha de unos prejuicios que nunca podrá demostrar.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque ha puesto palabras al edadismo que muchas actrices llevan años denunciando sin micrófono.



