Juan Carlos I renuncia a demandar a Corinna Larsen por los 65 millones y nadie entiende el giro

Los letrados del emérito ultimaban en Londres una reclamación de casi 70 millones por honor y fraude, más 3,5 millones para su abogado suizo. El acta de donación irrevocable que él mismo firmó en 2012 explica por qué el pleito nunca llegará a los tribunales.

Juan Carlos I renuncia a demandar a Corinna Larsen por los 65 millones. El caso estaba listo en Londres y el emérito ha frenado en seco. El giro se ha comentado más que el último discurso de Navidad.

Salseo-O-Meter

Nivel de salseo: 8/10. Un emérito, una empresaria, 65 millones y una demanda que se cae antes de nacer. Esto tiene capítulos para rato y ningún bando va a callarse.

La demanda de 70 millones que se queda en el cajón

Los abogados del rey emérito llevaban meses dándole vueltas al escrito en Londres. La reclamación iba por dos vías: delitos contra el honor y fraude. la reclamación rondaba los 70 millones de euros, y a esa cifra se sumaban otros 3,5 millones dirigidos a Dante Canonica, el abogado suizo que gestionó durante años la estructura financiera del anterior jefe del Estado.

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Según Diez Minutos, la acción judicial no llegará a formalizarse ante los tribunales. Y no hay una única causa. Varios medios nacionales apuntan a una combinación de factores jurídicos, presiones políticas, y diplomacia de despacho, de esa que se cocina con la puerta cerrada.

El acta que firmó él mismo en 2012

En 2012, con el escándalo de la cacería de Botsuana todavía ardiendo, Juan Carlos I firmó el acta de donación irrevocable de 2012 a favor de Corinna Larsen. Ahí está la clave de todo. La empresaria germano-danesa recibió 65 millones de euros, unos 100 millones de dólares al cambio de entonces. Revertir en un juzgado un documento que firmaste tú, por voluntad propia y con tus letrados delante, tiene todas las papeletas de acabar en nada.

Los números del litigio siempre han sido mareantes. Ella reclamó 146 millones en Reino Unido por un supuesto acoso. la corte británica archivó la demanda en 2023 y descartó ese pago. Aquel pulso lo ganó él. Ahora se queda también con el silencio, que es lo que de verdad le interesaba.

Renunciar a una demanda no es perderla: es apagar un foco que llevaba años iluminando justo lo que nadie quiere recordar.

Por qué se baja del caballo ahora y no antes

Aquí viene la parte que explica el giro. Su círculo íntimo llevaba tiempo insistiéndole en que reabrir este frente solo servía para alimentar otro vendaval mediático. Juan Carlos I, rey de España entre 1975 y 2014, persigue hoy un objetivo muy concreto: perfil bajo, actos discretos y cero titulares que obliguen a la Zarzuela a pronunciarse. Un pleito contra la empresaria era exactamente lo contrario.

Los asesores también le recordaron el precedente. En 2023 ya había ganado en los tribunales británicos el pulso por la demanda de acoso y no necesitaba una segunda ronda judicial para demostrar nada. Con el acta de donación sobre la mesa, las garantías de éxito eran escasas. Añádele el desgaste institucional y el resultado es el que tenemos: el escrito se guarda en un cajón y se tira la llave.

En la redacción lo tenemos claro. Esto no es una derrota legal, es una retirada estratégica y no una derrota legal. Movimientos así se han visto antes en otras casas reales europeas, con pleitos anunciados a bombo y platillo que luego nunca llegan a presentarse y acaban en un comunicado de dos líneas. La diferencia es que aquí el asunto tocaba dinero, documentos firmados y una relación que llevaba más de una década coleando en portadas.

Y ojo con lo que viene. Corinna Larsen no se ha pronunciado por ahora, y tampoco tiene obligación de hacerlo. Pero cualquier declaración suya en los próximos meses va a encontrar micrófonos delante. Dante Canonica sigue siendo una pieza incómoda, con nombre y apellidos en todos los papeles del entramado. Y la Casa Real seguirá haciendo lo de siempre: no comentar, no confirmar y confiar en que el foco se apague solo.

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Lo que hay que mirar en las próximas semanas es sencillo. Si el escrito reaparece con otro nombre, si el abogado suizo suelta algo o si esto muere definitivamente en el olvido. Mi apuesta es la tercera: la demanda se guarda en un cajón y se tira la llave. Estas cosas, cuando dejan de tener papel, se apagan rápido.

El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Juan Carlos I, emérito y siempre en el foco, y Corinna Larsen, la empresaria que recibió 65 millones en 2012.
  • 🔥 ¿Cuál es el drama? El emérito renuncia a demandarla: el escrito pedía 70 millones por honor y fraude y nunca llegará al juzgado.
  • 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque un pleito de años se apaga sin explicación y el timeline huele a capítulo nuevo.