Cada vez más españoles tienen dos fuentes de ingresos: así está cambiando el mercado laboral

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Quién está detrás: de funcionarios con negocio propio a jóvenes que encadenan plataformas

Primer plano de una persona mirando imágenes en un ordenador portátil, con una bebida de mate cerca.

El fenómeno ya no se explica por un solo perfil. Coexisten asalariados con jornadas parciales no deseadas, autónomos que suman una segunda actividad y empleados públicos que piden permiso para emprender. En el ámbito público la regla sigue siendo la incompatibilidad: la Ley 53/1984 obliga a obtener una autorización previa y expresa, limita la dedicación privada a la mitad de la jornada semanal (unas 18,75 horas sobre las 37,5 ordinarias) y exige que el complemento específico no supere el 30% de las retribuciones básicas. La Oficina de Conflictos de Intereses ha registrado un alza de 1.075 compatibilidades desde 2024, 763 de ellas con actividad privada. Entre los expedientes figuran funcionarios autorizados a traducir, a ejercer de arquitectos, a dar clases o a vender producto artesano: el retrato de quien factura al margen de su nómina.

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El tramo más joven concentra la mayor incidencia. Según una encuesta de Randstad a 5.700 profesionales, la tasa de pluriempleo entre los 18 y los 24 años (17,3%) es la más alta de todos los grupos de edad, aunque aquí la motivación principal es ahorrar (45,6%) y, con frecuencia, compaginar los estudios. Las plataformas de reparto y mensajería se han vuelto la puerta de entrada natural: son accesibles, flexibles y se pueden encadenar por horas. A la vez, el segundo empleo se desplaza de la nómina a la factura: quienes añaden una actividad por cuenta propia crecieron un 60% desde 2019, hasta rozar los 200.000 ocupados. Los datos oficiales lo confirman: 632.600 personas tenían un segundo trabajo al cierre de 2025, con una media de 13,4 horas semanales.