Un youtuber ha replicado la vigilancia Flock Safety, pero al revés: sus cámaras apuntan a la policía de su ciudad. Poco después, los agentes le devolvieron la visita.
Para quien no ubique el asunto: Flock Safety vende cámaras de lectura de matrículas con IA a policías y ayuntamientos, y presume de despliegue en su propia web oficial. Han acabado en medio país, y con ellas el cabreo: vecinos que se enteran de que su barrio está grabado, consistorios que compraron sin debate y vídeos de gente desmontando los aparatos a plena luz del día.
El experimento: vigilar a quien te vigila
La idea del youtuber tiene una lógica aplastante. Si el aparato está en la calle y cualquiera puede comprarlo, cualquiera puede usarlo. Montó una réplica de esas cámaras y las orientó hacia comisarías y rutas de patrulla. El objetivo no era esconderse: era demostrar cuánto se puede saber de alguien con un equipo que se pide por internet.
Después llegó la parte incómoda. Según recogió Gizmodo, agentes de su ciudad se presentaron en su casa para preguntar por el montaje. No hay constancia pública de si hubo denuncia, requerimiento o simple curiosidad profesional, y ahí está la gracia del asunto. El que vigilaba pasó a ser el vigilado en cuestión de días.
Flock Safety, mientras tanto, se desangra por dentro
Al otro lado de la ecuación está la empresa, y no le salen las cuentas. Según las fuentes cercanas a la decisión que hablaron con Reuters, Flock Safety planea despedir al 18% de su plantilla, unas 270 personas, a finales de este mes de octubre. La compañía anda por los 1.500 empleados.
No es un movimiento aislado. Hace tres semanas, WIRED publicó que la empresa había abierto un programa de bajas voluntarias con indemnizaciones generosas, señal de que por dentro el ambiente ya iba raro. La moral, cuentan, está por los suelos.
El detalle incómodo no es que un youtuber copie la tecnología, sino que esa tecnología sea tan barata que cualquiera pueda devolverle la mirada al Estado.
Y el rechazo es de los que no se ven a menudo: transversal. Florida ha prohibido sus cámaras en las carreteras del estado —DeSantis dijo que no quiere 'que esto se convierta en un estado de vigilancia'—, Texas le ha cortado la financiación estatal y el gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, se ha mostrado partidario de vetarlas. El Departamento de Policía de Los Ángeles no ha renovado el contrato.
Por si fuera poco, los vídeos de vecinos desmontando, o directamente robando cámaras se han convertido en un género propio en redes, con comentarios aplaudiendo cada humillación. El consenso atraviesa todo el espectro: del streamer Hasan Piker a Tucker Carlson. Su producto cae mal en los dos extremos del tablero.
El precedente que debería darnos algo de vergüenza
Esto ya lo hemos visto. En 2020, Clearview AI se hizo famosa por rastrear millones de caras sin permiso hasta que ciudades y países empezaron a prohibirla. La diferencia con Flock es que aquí no hay raspado de internet: hay hardware, contrato municipal y, en teoría, rendición de cuentas. En la práctica, la sensación de impunidad es la misma.
Lo llamativo no es la tecnología, es la asimetría. Las cámaras de lectura de matrículas llevan años instaladas sin que casi nadie sepa cuántas hay, quién accede a los datos ni con qué permisos. Ahora llega un particular, monta una versión casera y todo el mundo se echa las manos a la cabeza. El guion se escribió solo.
Hay un concepto que explica esto mejor que cualquier editorial: la sousveillance, la vigilancia desde abajo, la de quien mira a quien tiene la cámara. No es tan romántica como suena —un vecino con un dron sigue siendo un vecino con un dron—, pero rompe la ilusión de que solo el Estado puede mirar. Con los despidos previstos para finales de octubre, las elecciones de mitad de mandato en noviembre y una empresa intentando aguantar el chaparrón, el debate está servido.
Hype-O-Meter
Nivel de hype: 6,5/10. La anécdota del youtuber es buena, pero el dato que mueve el tablero es otro: 270 despidos y un veto que va de DeSantis a Shapiro. La fiebre de la lectura de matrículas empieza a pinchar, y eso interesa más que el vídeo. (Si tu ayuntamiento acaba de firmar con Flock, ve haciéndote a la idea.)
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Un youtuber replicó las cámaras de Flock para vigilar a la policía y recibió la visita de los agentes.
- 🔥 ¿Por qué importa? La empresa despide al 18% de su plantilla mientras el rechazo político se vuelve bipartidista.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Afecta: si esas cámaras están en tu ciudad, alguien puede mirarte y tú no puedes mirar atrás.



