Sitges convirtió su segunda jornada en una reivindicación del cine de culto. Mark L. Lester recogió el Premio Máquina del Tiempo en el Auditori del Meliá, con el director de 'Commando' como estrella de la velada: 'Me dedico al género desde hace 50 años', recordó.
El cineasta, responsable también de 'Ojos de fuego' y 'Curso 1984', aprovechó el micrófono para reivindicar a sus maestros: Roger Corman, John Ford, y Howard Hawks. Pura escuela de serie B barata y bien rodada, con más contexto sobre su carrera en su entrada de Wikipedia.
Qué le debe el fantástico a un tipo que rodó 'Commando'
La jornada tuvo además su cara musical. Nicolas Winding Refn presentó 'Her Private Hell' junto a Pino Donaggio y explicó que quería concebir la película como una ópera. La música del compositor se sumó con el montaje ya cerrado, receta clásica para el desastre. Ambos prevén volver a colaborar en un remake de 'Maniac Cop'.
Julie Corman, pionera del cine independiente estadounidense, también tuvo su hueco. Su mensaje a las aspirantes a productora fue directo: menos aula y más rodaje. Y recordó lo complicado que lo tuvieron las mujeres para hacerse un sitio en una industria donde decidían otros.
Un aviso que en Sitges suena a algo más que anécdota: el festival lleva tiempo intentando corregir ese desequilibrio en su propia parrilla. El programa completo está en la web oficial del festival.
El cine de culto no es una etiqueta de nostalgia: es la constatación de que se puede hacer una película inolvidable sin pedir permiso a nadie.
El terror queer se cuela en las pantallas
En las pantallas, el terror queer se hizo con el protagonismo. 'Leviticus', de Adrian Chiarella, sigue a dos adolescentes perseguidos por una presencia sobrenatural en una comunidad religiosa, un material que en manos torpes sería un susto barato y aquí apunta a otra cosa.
'Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma', de Jane Schoenbrun, coloca a Hannah Einbinder y Gillian Anderson en el mismo plano y confirma que la directora de 'I Saw the TV Glow' no ha venido a hacer concesiones.
Y el plato fuerte: el primer episodio de una 'Carrie' que prepara Mike Flanagan para Prime Video. Sus protagonistas, Summer H. Howell y Samantha Sloyan, hablaron del reto de dar una mirada propia a personajes que todo el mundo cree conocer de memoria.
Los premios del día también dejaron nombre propio. Inés Toharia se llevó el II Premio Josefina Molina de Guion de Largometraje Fantástico de Autoría Femenina por 'Márgenes oscuros', un galardón de 10.000 euros de la Fundación SGAE y del propio festival.
Para hoy queda la Sitges Zombie Walk, que cumple 18 años y arranca a las 19.30, con 'Apocalipsis Z: Nuevo mundo' y una copia restaurada en 4K de 'Braindead', de Peter Jackson, como acompañamiento en las salas.
Por qué este Sitges se siente distinto
Hay un patrón que se repite cada octubre: los festivales de género dedican una jornada al pasado y otra al futuro, y en medio colocan un presente que a nadie le apetece programar. Sitges ha decidido jugar en los dos extremos a la vez.
La presencia de Mark L. Lester, Julie Corman o Pino Donaggio activa la nostalgia, pero también funciona como argumento: el fantástico de hoy bebe de una artesanía hecha con presupuestos ridículos.
Del otro lado están el terror queer y la 'Carrie' de Mike Flanagan, que apuntan justo a lo contrario: el género como espacio donde se discuten identidades, comunidades y violencias que no son de mentira.
Con el programa en la mano, la sensación es que el festival quiere tender un puente entre ambos extremos. Queda por ver si el público responde igual con las salas llenas o si la Zombie Walk de esta noche se lleva todo el protagonismo.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Sitges entregó su Premio Máquina del Tiempo al director de 'Commando', Mark L. Lester.
- 🔥 ¿Por qué importa? El festival reivindica el cine de culto y abre la puerta al terror queer y a una nueva 'Carrie'.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Ni meme ni nostalgia vacía: la serie B sigue alimentando al fantástico que se hace hoy.



