Casi seis de cada diez jóvenes españoles en situación de vulnerabilidad describen su salud mental como regular o mala. Lo revela el estudio 'Desconexión y Futuro: una juventud atrapada', elaborado por Ayuda en Acción y publicado este 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental. En concreto, el 59,6% de los participantes califica su bienestar emocional de los últimos doce meses como regular (42,2%) o malo (17,4%).
El estudio, realizado entre 2025 y 2026, analiza la realidad de jóvenes de entre 16 y 30 años que participan en el programa Impulsa Empleo Joven (IEJ), presente en siete comunidades autónomas. La metodología combina cinco grupos de discusión en A Coruña, Madrid, Valencia, Málaga y Mérida, una encuesta a 200 jóvenes y entrevistas en profundidad a dos expertos en política, sociología y comunicación.
¿Qué hay detrás de ese malestar?
Los propios jóvenes señalan dos causas principales: la dificultad para encontrar un empleo estable concentra el 30,2% de las respuestas, mientras que las preocupaciones económicas reúnen el 15,6%. Son los dos motivos con más peso cuando explican cómo se sienten.
El contexto pesa.
Los jóvenes resumen su etapa vital en incertidumbre y falta de oportunidades, dos conceptos que reúnen más de un tercio de las respuestas, por delante de la inestabilidad (14,9%) y la precariedad (11,2%). En su día a día, un 48,2% asegura que no tiene dinero para el ocio que le gustaría y un 22,6% reconoce pasar demasiado tiempo solo o sin compañía.
El malestar emocional de esta juventud no aparece de golpe: se acumula tras meses de contratos precarios y de proyectos que nunca terminan de arrancar.
¿A quién afecta y cómo se traduce en su día a día?
El estudio no interpreta ese malestar como un problema aislado. La salud mental no aparece en los grupos de discusión como un problema autónomo, caído del cielo: aparece como la acumulación de todo lo anterior', señalan los autores. Detrás están los meses encadenando contratos que no conducen a ningún sitio y los años viviendo en casa de los padres sin poder proyectar la salida.
Hay otro hallazgo que el informe subraya: esta generación queda fuera de los espacios donde históricamente se construyen identidades colectivas, se debate y se genera comunidad. 'El primer hallazgo relevante del estudio es que esta juventud está excluida de los espacios que históricamente han actuado como lugares de fricción social', apunta la investigación.
Además, el 94,5% ve en el ocio un espacio de participación política, según la encuesta. El trabajo apunta que ese ocio, bien articulado, puede funcionar como puerta de entrada a la vida comunitaria y a la toma de decisiones compartidas.
El ocio, en cambio, aparece como una vía.
Qué propone el informe y qué viene ahora
Ante estos datos, el estudio plantea tres recomendaciones. La primera pasa por reconocer el ocio como una política pública de participación juvenil. La segunda, garantizar recursos de salud mental accesibles desde los espacios educativos y comunitarios. La tercera, compensar y facilitar la participación con ayudas al transporte o compensaciones económicas simbólicas.
En la práctica, las tres medidas apuntan a lo mismo: el acceso al bienestar emocional no depende de la capacidad económica de cada joven. Las ayudas al transporte o las compensaciones simbólicas buscan que participar en actividades comunitarias no sea un lujo para quien está buscando empleo o formándose. Y los recursos de salud mental en centros educativos y comunitarios acercarían el apoyo a los lugares donde esta generación pasa su día a día.
Participar también cuesta. 'Para que la participación juvenil sea realmente inclusiva, es necesario reconocer que participar tiene costes. Requiere tiempo, transporte, disponibilidad emocional, conocimientos previos y, muchas veces, dejar de hacer otras tareas urgentes vinculadas al empleo, la formación o los cuidados', recoge el informe.
Ninguna de las tres está aprobada todavía: son propuestas de la organización, no medidas en vigor. La idea de fondo que deja el informe es que el empleo, la vivienda y el ocio forman parte del mismo engranaje que la salud mental. Quien lo necesite puede llamar al 024, la línea de atención a la conducta suicida, disponible las 24 horas y gratuita, o al 112 ante una emergencia.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: El 59,6% de los jóvenes en situación de vulnerabilidad califica su salud mental como regular o mala.
- 👥 Quiénes son los afectados: Jóvenes de entre 16 y 30 años que participan en programas de empleo en siete comunidades autónomas.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: El informe reclama recursos de salud mental accesibles y ayudas para que puedan participar en actividades comunitarias.



