Uno de cada siete jóvenes de entre 10 y 19 años tiene algún trastorno de salud mental en el mundo. El dato es de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y ha vuelto a ponerse sobre la mesa este 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental 2026.
¿Qué ha pasado y qué reclaman las asociaciones?
La Confederación Salud Mental España ha centrado su campaña de este año en niños, niñas, adolescentes y jóvenes, bajo el lema 'Haz match con tu salud mental'. Lo hace junto al Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 y la Fundación ONCE, con una idea de fondo: los últimos datos del INE apuntan a un empeoramiento del bienestar emocional de los menores.
En el acto conmemorativo, la entidad ha reclamado respuestas colectivas y políticas públicas centradas en los derechos de la infancia y la juventud. Su presidente, Nel González Zapico, ha señalado que el aumento de los trastornos de ansiedad, depresión, autolesiones y suicidio entre adolescentes y jóvenes 'no responde únicamente a causas individuales'.
González Zapico ha puesto el acento en los factores sociales: la precariedad laboral y habitacional, la soledad no deseada, la desigualdad de oportunidades o la vulnerabilidad ante los entornos digitales. Una de cada cuatro personas jóvenes percibe violencia laboral en sus primeros empleos, ha recordado, y la emancipación no llega, de media, antes de los 30 años. El contexto pesa.
¿A quién afecta y cómo?
La Reina Letizia, que presidió el acto, ha señalado que hay muchas personas que no comprenden por qué tienen un ataque de pánico de camino al trabajo o por qué no pueden pegar ojo. Detrás puede haber condiciones de vida precarias, falta de oportunidades, soledad no deseada o presión de las redes. También ha reclamado 'profesionales buenos y suficientes' y que la atención especializada sea universal.
Sara Villodre, presidenta del Consejo de la Juventud de España (CJE), ha traducido ese malestar en cifras: solo un 14,9% de las personas jóvenes en España puede desarrollar un proyecto de vida estable. Hay mucha gente que atraviesa toda la juventud y, cuando deja de ser joven, no se ha emancipado', ha lamentado. Su conclusión: 'las soluciones no son individuales, son colectivas'.
El malestar emocional de los jóvenes ya no se lee solo en clave individual: vivienda, empleo y entorno digital aparecen en casi todos los diagnósticos.
El precedente: por qué han crecido las consultas
Los datos de la Base de Datos Clínicos de Atención Primaria, del Ministerio de Sanidad, apuntan a un problema que ya no se limita a un grupo concreto: el 34% de la población en España presenta algún problema de salud mental. La ansiedad y la depresión están entre los motivos más frecuentes de consulta, con una prevalencia de hasta el 30% y el 20%, según la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC). Conviene saberlo.
La semFYC defiende un uso racional de los psicofármacos: ajustar la medicación a lo que necesita cada persona y reforzar las alternativas no farmacológicas cuando están indicadas. Su coordinador del grupo de trabajo de Salud Mental, Víctor Expósito, sostiene que las consultas por sufrimiento psíquico han crecido mucho más que las derivaciones a la atención especializada. 'Acabamos medicalizando problemas que tienen también un origen social', advierte.
El foco sobre los más jóvenes es el que ha crecido con más fuerza. Los diagnósticos de depresión entre los 15 y los 29 años aumentaron un 148% desde 2014 y no han retrocedido después de la pandemia, según la semFYC. Además, el 59% de las personas jóvenes reconoce haber tenido problemas de salud mental y más del 60% de la ciudadanía considera la salud mental un problema grave de salud pública. No es la primera vez.
Otro patrón que preocupa: a menor nivel de renta, mayor consumo de psicofármacos. Para la semFYC, ese dato revela que las desigualdades sociales influyen en el riesgo de enfermar y también en la respuesta que se da al sufrimiento. Y hay un segundo frente abierto. Las asociaciones y la SEPSM alertan de unos servicios de salud mental saturados y reclaman más psiquiatras y psicólogos en la sanidad pública. La brecha es social.
Lo que viene ahora depende de dos cosas: presupuesto y profesionales. Las entidades que participaron en el acto del 10 de octubre han pedido políticas específicas de vivienda y empleo para los jóvenes, además de una atención especializada accesible. Sin plazos, por ahora. En caso de crisis de salud mental o de conducta suicida, la línea 024 atiende las 24 horas de forma gratuita y confidencial, y el 112 responde ante cualquier emergencia.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: La OMS calcula que uno de cada siete jóvenes de 10 a 19 años tiene algún trastorno de salud mental.
- 👥 Quiénes son los afectados: Adolescentes y jóvenes, y también las familias que buscan atención especializada en la sanidad pública.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Las entidades reclaman más psiquiatras y políticas de vivienda y empleo para frenar el deterioro emocional.




