Hay una calle en España que muchos señalan como la mejor para comer de Europa. Se llama Calle Laurel, y la Calle Laurel está en pleno centro de Logroño, donde en apenas 200 metros se apiñan más de 60 locales de tapeo. Los logroñeses la llaman la senda del elefante.
El apodo tiene su leyenda: quien intenta probar un vaso de vino y un pincho en cada local, dicen, acaba con trompa y a cuatro patas. No vamos a discutirlo, pero avisamos: la tentación es real y la calle, larga.
Por qué la Calle Laurel es la mejor calle para comer de Europa
La clave de esta calle es la ultraespecialización: cada bar tiene uno o dos pinchos estrella y los defiende con uñas y dientes, siempre con un vino de D.O.Ca. Rioja o una caña bien tirada. Nada de cartas infinitas: aquí se viene a lo que se viene, y eso es, sencillamente, la esencia del pincho español.
La rutina se repite en cada bar: te acercas a la barra, miras la pizarra y pides el pincho de la casa con su bebida. Se come de pie o en esas mesas altas que siempre están ocupadas, y todo se comparte. Ese ritual, repetido más de sesenta veces en doscientos metros, es lo que convierte la calle en un espectáculo.
Su origen se remonta a mediados del siglo XIX, cuando Logroño derribó su muralla medieval, allá por 1862, y la zona empezó a llenarse de tabernas. Hoy más de 60 locales en apenas 200 metros, repartidos entre la calle principal y sus travesías —San Agustín, Albornoz y la Travesía de Laurel—, forman un patrimonio inmaterial del tapeo.
Los pinchos legendarios que tienes que probar
Estos son los locales que se han ganado a pulso un hueco fijo en cualquier ruta. Ve con hambre y con ganas de compartir, que aquí nadie come solo.

Bar Soriano
Su champiñón a la plancha montado sobre pan con una gamba y su salsa secreta de ajo y perejil es, probablemente, el bocado más fotografiado de la calle. Sencillo, caliente y adictivo.
En la Calle Laurel no se cena: se tapea, se brinda y se repite, y esa es exactamente la mejor forma de comer que existe.
Bar Ángel
El otro gran templo del champiñón. Comparte con Soriano esa fórmula imbatible y añade su propio ritmo de barra, siempre llena a cualquier hora. Pide uno, luego otro, y ya me contarás.
Blanco y Negro
Es el bar más antiguo de la calle y sigue siendo parada obligatoria. Su Matrimonio, anchoa y boquerón con pimiento verde, y el pimiento del piquillo con queso de cabra son dos clásicos que explican tantas décadas de éxito.
Bar Jubera
Aquí mandan las patatas bravas con salsa casera picante, de las que obligan a pedir pan para rebañar. Súmale las alcachofas con jamón o guisadas, que lucen especialmente cuando la temporada acompaña.
Bar Sebas
Si eres de tortilla, este es tu sitio: jugosa o bañada en salsa picante, cada versión tiene su público fiel. Un clásico para cerrar la ronda antes del último vino.
Qué vino pedir para cada pincho
El maridaje aquí no necesita sumiller. Un tinto joven, un blanco de Viura y un rosado de Rioja cubren casi todo el recorrido: el primero potencia los pinchos más sabrosos con su leve toque de ajo y perejil, el segundo equilibra con su acidez el regusto a anchoa y el tercero acompaña de maravilla una alcachofa.
Ojo con esto: la ronda es larga y conviene alternar con agua y con algo de pan entre parada y parada. Y si te pierdes, pide consejo en la barra: cada bar conoce su pincho, su vino, y su mejor momento del día.
Un paseo después del gran tapeo
La calle está en pleno casco histórico, así que la sobremesa se hace andando. A dos pasos aparece la Concatedral de Santa María de la Redonda, declarada Bien de Interés Cultural, con sus dos torres barrocas y una pintura de la Crucifixión que la tradición atribuye a Miguel Ángel.
Muy cerca queda el Paseo del Espolón, el parque urbano que preside la estatua del General Espartero. Y no te pierdas la Calle Ruavieja, la más antigua de Logroño, por la que pasa el Camino de Santiago y bajo la que se conservan bodegas subterráneas medievales donde ya se guardaba vino en el siglo XVI.
Para terminar, la Iglesia de San Bartolomé, la más antigua de la ciudad, con una portada gótica que merece una parada. Un final redondo para una ruta que empieza con hambre y acaba con la sensación de haber comido en uno de los mejores sitios de Europa.
🍽️ La ficha foodie
- 🏠 Local / Establecimiento: Calle Laurel y sus travesías (San Agustín, Albornoz y Travesía de Laurel).
- 📍 Ubicación: Casco histórico de Logroño, La Rioja.
- 🍴 Tipo de comida / Especialidad: Pinchos de tapeo y vinos de D.O.Ca. Rioja.
- 💰 Precio medio: Cada local marca su precio; consúltalo en la barra.



