Prince Harry habría cobrado 100.000 dólares por su MasterClass sobre el duelo, y la cifra ha incendiado el debate en redes. La sesión se titula 'Redefining Grief: Building Resilience Through Loss'.
El dato lo publicaron Page Six y DailyMail.com, y lo recogió después Perez Hilton con más retranca que sorpresa. MasterClass paga al menos 100.000 dólares por adelantado a sus profesores y suma un 30% de los ingresos por suscripciones que genere cada curso, según publicó The Hollywood Reporter en anteriores ocasiones. Traducido: el caché del duque está en la media alta de la plataforma de cursos, no fuera de mercado.
Harry imparte la sesión junto a la neurocientífica Mary-Frances O'Connor y arranca por el tema que no necesita presentación: la muerte de su madre, Diana de Gales, en un accidente de coche en París en agosto de 1997. Él tenía 12 años.
En el vídeo cuenta que a veces le habla a un retrato de su madre y que se siente conectado a ella a través de su sonrisa. También repasa años de adormecimiento emocional y culpa por querer ser feliz. El punto de inflexión, dice, fue entender que Diana habría querido eso para él.
Y suelta algo bastante más incómodo: la depresión y la sensación de inutilidad tras dejar la realeza en 2020, cuando él y Meghan Markle renunciaron a sus funciones como miembros sénior de la casa real británica.
Convertir el propio duelo en un producto de suscripción tiene un punto incómodo que ninguna nota de prensa va a resolver.
Desde su entorno hay defensa. Una fuente dijo a DailyMail que conviene ver la clase antes de juzgarla y que no debería recibir críticas sostenidas por 'hablar desde el corazón'.
El argumento tiene truco. Nadie está discutiendo que Harry pueda contar su duelo. Lo que chirría es otra cosa: que ese duelo sea el reclamo de un catálogo de suscripción.
El detalle que se ha saltado medio internet
La conversación no va de si el duque tiene derecho a contar lo que vivió. Va de que ese duelo es el gancho comercial de una plataforma de suscripción. Y ahí está el matiz que casi nadie pone encima de la mesa: MasterClass no le paga por terapia, le paga por contenido.
La mayoría de los suscriptores de MasterClass paga por el nombre que aparece en la portada, no por el tema. Y el curso de Harry ya está entre los más comentados de la plataforma desde su estreno.
En X y en TikTok la conversación se ha partido en dos: quienes defienden que cada cual monetiza su historia como quiere y quienes creen que hay dolores que quedan mejor fuera del escaparate. Ojo con esto, porque las dos posturas tienen parte de razón y eso es justo lo que mantiene el tema girando.
Por qué este debate se repite cada vez que alguien monetiza su dolor
Esto no es nuevo. Llevamos años viendo a figuras públicas convertir su experiencia en producto: memorias de duelo, documentales de superación, charlas de pago. El patrón se repite siempre igual. Alguien cuenta algo íntimo, el público conecta, alguien cobra y una parte del público se siente estafada. La diferencia aquí es la marca. MasterClass vende aprendizaje de gente que ya ha destacado en su campo, y meter una clase sobre el duelo en ese catálogo cambia el marco por completo. Mi lectura es sencilla: el pago no invalida el mensaje, pero cambia el marco. Si el contenido es bueno, la cifra da bastante igual. Lo que desgasta de verdad es fingir que aquí no hay negocio, solo corazón.
Lo que miraremos en las próximas semanas es si la plataforma mueve ficha con cifras de audiencia o si deja que el ruido se apague solo. Harry, mientras, sigue contando lo mismo que lleva contando desde 2020. Solo que ahora con factura.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? El duque de Sussex, la neurocientífica Mary-Frances O'Connor y la plataforma MasterClass.
- 🔥 ¿Cuál es el drama? Habría cobrado 100.000 dólares por una clase sobre el duelo y la depresión.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque monetizar el dolor propio sigue siendo el debate que nunca se cierra.



