Carlos Iglesias, hermano de Julio Iglesias, condenado a 6 meses de prisión por defraudar 19 millones a Hacienda

La condena de la Audiencia Provincial de 2023 queda firme después de que el Supremo haya desestimado el recurso de su defensa. La operación se cerró en 2001 con una sociedad panameña que, según el fallo, solo existió para vender tres terrenos de Vicálvaro.

El Supremo ratifica la condena a Carlos Iglesias, hermano de Julio Iglesias: seis meses de cárcel por defraudar 19 millones a Hacienda.

La sentencia era firme sobre el papel desde 2023, cuando la Audiencia Provincial lo condenó, pero su defensa recurrió y ahora el alto tribunal le ha cerrado la puerta. La condena queda tal cual: seis meses de prisión y el pago íntegro de lo defraudado, es decir, 19.624.655,16 euros más los intereses de demora, de los que responde subsidiariamente la sociedad Rolimpa, y una multa de 9.812.327,58 euros.

Los tres terrenos de Vicálvaro que lo empezaron todo

Todo arranca en 1989. Ese año, a través de Rolimpa Trading Corporation, compró tres terrenos en el barrio madrileño de Vicálvaro por unos 100 millones de pesetas (601.012,10 euros al cambio). Doce años después, en 2001, los vendió por 46.277.932,04 euros, entonces 7.700 millones de pesetas. La plusvalía superó los 45 millones de euros. El Impuesto de Sociedades, eso sí, nunca se pagó.

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Y ahí está la clave que sostiene el fallo: Rolimpa solo existió para comprar y vender esos terrenos. La sentencia subraya que la sociedad no tenía 'ninguna otra actividad identificable' y que todo su inmovilizado eran los suelos de Vicálvaro. Una empresa de un solo uso, radicada en Panamá, cuando Panamá era un paraíso fiscal de manual.

Con esos mimbres, Hacienda y la Fiscalía lo tuvieron claro. La acusación llegó a pedir cuatro años de prisión y una sanción de 98 millones de euros; la Audiencia Provincial se quedó muy por debajo en 2023. Ahora el Supremo ha dicho que no, que la película es exactamente la que contó la Audiencia, según recoge Diez Minutos.

Una sociedad que solo existe para vender tres terrenos y un litigio de dos décadas: el fraude fiscal de manual acaba pagándose, aunque sea tarde y con descuento.

Por qué el Supremo ha tumbado su recurso

Su argumento estrella era procesal: pedía anular todo porque las pruebas se habían conseguido de forma ilícita, alegando que su propio abogado había vulnerado el secreto profesional al hablar. El tribunal no ha comprado ni una parte del relato y ha dejado caer que el secreto profesional no es un privilegio personal para tapar delitos.

Porque el abogado tiró de la manta. Estuvo investigado en la causa y colaboró con la Justicia tras un acuerdo para no ser perseguido en España después de aparecer en la lista Falciani, aquella filtración de cuentas opacas en Suiza que se hizo pública hace más de una década. Su versión, recogida en el fallo, es que Iglesias le pidió urdir un plan para cometer conductas ilícitas. También ha quedado acreditado.

La otra bala de la defensa era la residencia fiscal: sostenían que el empresario no vivía en España, sino en en Panamá. La Agencia Tributaria rastreó el entramado y encontró tres capas de sociedades. Las participaciones de Rolimpa pertenecían a Cid Holding Company, propiedad a su vez de Ganivet Investment S.A., y el titular de todas ellas era él. En 2001 vendió sus acciones de Ganivet a Rodes Finance Inc. por 18,5 millones de dólares, una sociedad panameña creada ese mismo año por testaferros suyos.

El fraude que ha tardado veinticinco años en cerrarse

Pongamos el caso en su sitio. Un hermano de Julio Iglesias, con una fortuna familiar de sobra conocida, monta una sociedad en Panamá, vende suelo madrileño por 46 millones y no declara ni un euro. Hacienda tarda casi un cuarto de siglo en atar el expediente y el resultado final es una condena de seis meses y una multa de 9,8 millones. ¿Poco o mucho? Depende del espejo en el que se mire.

El espejo más cercano es la lista Falciani, que destapó a decenas de contribuyentes españoles con cuentas sin declarar en Suiza y que muchos cerraron con la amnistía fiscal de 2012 pagando una fracción de lo que debían. Aquí la diferencia es que no había dinero durmiendo en un banco extranjero: había una operación inmobiliaria en Madrid, con notario y comprador, y aun así no ha sido definitiva hasta 2026. La conclusión que saca quien mira los números es incómoda: el dinero se reclama, sí, pero el castigo penal sale barato. Queda por ver si este fallo sirve de aviso o se queda en anécdota.

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El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Carlos Iglesias, empresario, hermano y exmánager de Julio Iglesias.
  • 🔥 ¿Cuál es el drama? Vendió tres terrenos de Vicálvaro desde una sociedad panameña y no pagó 19,6 millones de impuestos.
  • 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque la condena es de seis meses de cárcel y el apellido es el que es.