El Tribunal Supremo ha anulado el real decreto de universidades por falta de justificación de su tramitación urgente. La Sala de lo Contencioso-Administrativo considera que el Gobierno no motivó lo suficiente por qué aceleraba la norma, y ese defecto de forma deja sin efecto el texto completo. El Ejecutivo acata la decisión, pero mantiene su plan.
¿Qué ha decidido exactamente el Supremo?
La sentencia, hecha pública este 8 de octubre, estima el recurso que presentó la comunidad autónoma de las Islas Baleares contra el Real Decreto 905/2025, de 7 de octubre, sobre creación, reconocimiento y autorización de centros universitarios. El tribunal concluye que el acuerdo para tramitarlo por la vía urgente 'no está debidamente justificado' y que, como consecuencia, se omitió la consulta previa sin el amparo que exige la ley.
El fallo anula el decreto en su totalidad e impone las costas a la Administración General del Estado, con una cuantía de 6.000 euros. La norma se aprobó en el Consejo de Ministros el 7 de octubre de 2025 y llevaba casi un año aplicándose.
¿A quién afecta y cómo?
La norma anulada endurecía los requisitos para crear y autorizar universidades privadas. En la práctica, eso se traducía en más exigencias para los promotores de nuevos centros y en un filtro mayor antes de abrir sus puertas. Con la anulación, ese marco desaparece y vuelve a aplicarse la regulación anterior, a la espera de lo que decida el Gobierno.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asegurado que acatan el fallo, aunque ha avisado de que no se quedan 'de brazos cruzados'. En un mensaje en la red social X, Sánchez sostiene que la universidad pública 'está bajo asedio' y que la proliferación descontrolada de centros privados 'daña la calidad' del sistema y 'perjudica la igualdad de oportunidades'.
El fallo no cierra el debate, lo reabre: el Gobierno ya trabaja en una norma nueva con la que volverá a intentar ordenar la creación de universidades privadas.
Por su parte, la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, ha insistido en la necesidad de defender la universidad pública y ha calificado esa tarea de 'urgencia para las familias de este país'. 'Y lo vamos a hacer', ha zanjado.
En el día a día, el cambio se explica rápido: los promotores de un nuevo centro privado vuelven a moverse con las reglas anteriores, menos exigentes, mientras el ministerio prepara su siguiente intento. Para las familias, los estudiantes, y los promotores, el calendario queda, de momento, sin cerrar.
Una norma que nació con el freno puesto
El texto llegó en octubre de 2025 con el objetivo declarado de poner orden en la creación de centros universitarios, y su publicación correspondió al Boletín Oficial del Estado. Poco después, Baleares presentó un recurso contencioso-administrativo y ahora el Supremo le da la razón, pero por la vía del procedimiento: el problema no fue el contenido, sino cómo se aprobó la norma.
Ese matiz importa de cara al próximo texto. El tribunal deja claro que la consulta previa es un paso obligatorio salvo que la urgencia esté bien motivada, así que cualquier norma que quiera esquivar un revés judicial tendrá que justificar sus prisas o dar voz a los sectores implicados antes de aprobarla.
Lo que viene ahora es decisivo: el Gobierno ya trabaja en una norma nueva para 'evitar que la universidad se convierta en un negocio', en palabras de Sánchez. Ese texto tendrá que recorrer el procedimiento completo y pasar por el escrutinio de las comunidades autónomas, y de los sectores implicados. Queda por ver, además, qué ocurre con los expedientes que se tramitaban al amparo de la norma anulada, un extremo que el fallo no detalla.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: El Supremo anula el real decreto de universidades por no justificar su tramitación urgente.
- 👥 Quiénes son los afectados: Estudiantes, familias, promotores de centros privados y comunidades autónomas que autorizan universidades.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Vuelve la regulación anterior y el Gobierno prepara una norma nueva que deberá tramitarse sin atajos.



