Oficinas convertidas en viviendas: así se transforma una antigua oficina del centro de Madrid en un piso

El proyecto, en el barrio de Salamanca, recupera las molduras originales y convierte un despacho en una casa de dos plantas. Un ejemplo del auge de reconvertir oficinas vacías en pisos ante la falta de oferta residencial.

Las oficinas convertidas en viviendas son una tendencia al alza en el centro de Madrid. La última: un piso señorial de casi 300 metros cuadrados en el barrio de Salamanca, en la última planta de un edificio que llevaba años funcionando como despacho.

Detrás del proyecto está el estudio madrileño Arquesta, que ha trabajado junto a Ignacio Ortega Interiors. No es un piso barato ni pequeño, pero sí un ejemplo clarísimo de cómo se puede reconvertir una oficina en una casa sin empezar de cero.

Qué esconde una oficina cuando deja de serlo

El inmueble había pasado años como oficina: espacios compartimentados, luz natural bloqueada y el potencial arquitectónico enterrado bajo sucesivas reformas. Pero algo resistió intacto. Eran las molduras del techo, unos detalles clásicos que acabaron marcando todo el proyecto.

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Para los arquitectos, recuperarlas no fue una opción más: fue una decisión innegociable. 'Este es un proyecto que nos ha exigido escuchar con mucha atención', explica David de Diego, de Arquesta. 'La vivienda tenía algo que decir: sus molduras, su escala, su luz'.

Cómo se convierte una oficina en una casa luminosa

El resultado es una vivienda de dos plantas y casi 300 metros cuadrados en la última planta, con tres dormitorios en suite, un gran salón-comedor-cocina y varias terrazas. La distribución persigue algo concreto: reducir los pasillos al mínimo, esos metros de paso que roban espacio sin aportar nada.

La carpintería de madera hace el resto. Su función es esconder puertas e instalaciones para que el espacio respire: la puerta del aseo se integra en el panelado del armario del recibidor, y al baño principal se accede a través de dos frentes de armario. Lo técnico desaparece de la vista.

Reconvertir oficinas en pisos no es solo una moda estética: es reaprovechar metros ya construidos en zonas donde la vivienda escasea.

El roble y el mármol actúan como hilo conductor de toda la casa. El roble aparece en el suelo, en un tono claro, mientras que la carpintería interior es de madera oscura para dar profundidad. El mármol, combinado con piedra caliza, define encimeras y revestimientos y da continuidad al conjunto.

La paleta se construye sobre tonos tierra, de los cremas más suaves, a los más oscuros, y el color llega sobre todo a través de los textiles. El estilo es un mid century actualizado y cálido, con piezas vintage firmadas por Axel Vervoordt y Arne Vodder.

Gracias a la posición de la vivienda, la luz natural llega a todas las estancias: última planta, muchas ventanas exteriores y varias terrazas. La iluminación artificial se resuelve por capas, con empotrados, apliques y lámparas decorativas, y toda la instalación es regulable.

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Oficinas que vuelven a ser pisos: qué dice esta tendencia

Este proyecto no es un caso aislado. En los últimos años, muchas oficinas del centro de las grandes ciudades han quedado vacías, mientras la falta de oferta residencial tensionaba el mercado. Convertir esos espacios en viviendas se ha vuelto una vía para sumar pisos sin levantar un solo edificio nuevo.

En Madrid, recuperar los pisos señoriales de los barrios más exclusivos se ha convertido casi en un arte. La mayoría de los proyectos de este tipo conserva los elementos originales —molduras, escaleras, carpinterías— y adapta el interior a la vida actual. Aun así, conviene tener los pies en el suelo: son operaciones caras, con licencias y obras complejas, y no resuelven por sí solas el problema de la vivienda.

Lo que sí demuestran es que no siempre hay que empezar de cero. Escuchar lo que el edificio ya tiene —su escala, su luz, su memoria— sale más a cuenta que borrarlo todo. La próxima vez que veas una oficina vacía en el centro, mírala con otros ojos.

🏠 Las llaves de la noticia

  • 🔑 Qué te importa: Un estudio ha convertido una antigua oficina de Madrid en un piso señorial de casi 300 metros cuadrados.
  • 💡 Por qué te importa: Es el ejemplo de una tendencia que aprovecha oficinas vacías para sumar vivienda en zonas tensionadas.
  • 📊 Apunta estas cifras: Dos plantas, casi 300 metros cuadrados y tres dormitorios en suite, en la última planta de un edificio del barrio de Salamanca.