El 'anti-blush' es la tendencia de maquillaje del otoño: el colorete que se lleva pero no se nota

Los tonos beige, malva y terracota sustituyen al rosa saturado y el objetivo es un efecto piel que no parezca maquillaje. Te contamos cómo conseguirlo con el colorete que ya tienes en casa.

La tendencia de belleza del otoño va de esto: verte buena cara sin que se note el colorete. Se llama anti-blush y ha llegado para quedarse.

Qué es el anti-blush y en qué se diferencia del rubor de siempre

La maquilladora e influencer Silvia Ruiz lo resumió mejor que nadie: 'El colorete rosa ya no es tendencia. La nueva tendencia es ser anti-blush'. Y sí, es exactamente lo que parece: ponerte rubor sin que parezca que llevas rubor.

Aunque el nombre despiste, aquí no se renuncia al colorete: se lleva tan integrado que se funde con la piel. El color se nota, la mancha no. Las mejillas quedan definidas y con un punto de vida, pero sin ese fogonazo que delata al segundo que te has maquillado.

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Es lo contrario del blush blindness, la moda de hace un par de temporadas que consistía en acumular capas de rubor hasta que las mejillas entraban antes que tú en la habitación. El anti-blush queda a medio camino entre el colorete, el bronceador y el contorno.

Los tonos que funcionan y el truco para no comprar nada nuevo

Aquí no vale cualquier color. Fuera los rosas chicle, los fucsias y los duraznos saturados. Lo que funciona son los beige, taupe, malva apagado, terracota, marrón suave y rosa amarronado, porque se parecen a las sombras naturales de la cara y aportan dimensión sin cantar. Cuanto menos pigmento rojizo, mejor el resultado.

El anti-blush no va de renunciar al color, va de recuperar el que ya tenía tu cara y devolvérselo sin aspavientos.

¿Que tienes un rosa precioso en casa y no quieres jubilarlo? No hace falta. Mezcla una pizca de colorete con un poco de corrector y añade una punta de contorno para apagarlo hacia el marrón. Prueba en la mejilla y ajusta antes de sumar más producto.

Para aplicarlo, toma muy poco producto y colócalo en el tercio medio del rostro, sobre los pómulos, difuminando hacia las sienes para tirar de la cara hacia arriba. Nada de dibujar una forma perfecta: cuanto más desaparece el borde, más natural queda. Las fórmulas en crema se integran mejor con la base, aunque un polvo fino también sirve.

Si quieres referencias, estos cinco tonos van justo en esa dirección:

  • Maybelline Fit Me Blush 30 Rose, un rosa discreto para pieles claras.
  • Milani Baked Blush Berry Amore, un baya amarronado para pieles medias y cálidas.
  • Rare Beauty Soft Pinch Love, terracota rojizo para pieles oscuras.
  • NARS Powder Blush Behave, rosa malva mate de acabado aterciopelado.
  • M·A·C Nitelite, malva frío para pieles claras y medias.

Los tonos exactos están en la web oficial de Rare Beauty, y si te pica la curiosidad por el origen del rubor, la entrada de Wikipedia sobre el colorete lo resume en dos minutos.

Por qué creo que esta tendencia se queda y qué entierra

Llevamos tres años saltando del no-makeup makeup al rubor subido, y el péndulo siempre vuelve al mismo sitio: lo que parece piel. El blush blindness era divertido en Instagram y un desastre a las nueve de la mañana en la oficina. Esto es lo contrario: menos producto, mejor difuminado y un tono que no compite con tu cara. Es más barato, más rápido y perdona mucho más.

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Puede que en primavera vuelvan las mejillas color frambuesa. Mientras tanto, esta es la forma más fácil de levantarte la cara sin parecer que te has disfrazado.

🛒 Directo al grano

Precio: cero euros si reciclas el colorete que ya tienes; si compras, los tonos nude van del low cost de farmacia a la firma de lujo. Dónde: perfumerías, Sephora, Primark y las webs oficiales de cada marca. Cuándo: sin promoción ni fecha límite, es la tendencia de toda la temporada otoño-invierno.

Ya me contarás.