El pan de los mil agujeros se cocina solo, sin darle la vuelta, y te resuelve el desayuno en 20 minutos.
Su nombre real es baghrir, una tortita de sémola tradicional de la cocina marroquí que aparece recogida en su ficha de Wikipedia como una de las preparaciones más populares del Magreb. Y lo de los mil agujeros no es una exageración: la superficie se llena de orificios hasta parecer un panal. De ahí le viene el apodo.
Qué tiene el baghrir que no tenga una tortita normal
La diferencia está en cómo se cocina. Una crêpe hay que extenderla con el cucharón y darle la vuelta en la sartén. Aquí se vierte la masa en el centro y se extiende sola. Y no se voltea nunca, y ahí está la gracia.
Estará lista cuando la superficie deje de verse húmeda y esté cubierta de agujeros, con la base en un tono ligeramente dorado. Si le das la vuelta, pierdes justo lo que la hace especial, así que resiste la tentación.
Los ingredientes y el truco de la masa fluida
Para unas 12 o 16 unidades pequeñas necesitas lo siguiente, según la receta publicada por Mejor con Salud:
- 225 g de sémola fina de trigo duro
- 95 g de harina de trigo
- 1 cucharada de levadura seca de panadería
- 2 cucharaditas de levadura química (la que en Latinoamérica llaman polvo de hornear)
- 1 cucharadita de azúcar
- 1 cucharadita de sal
- 750 ml de agua tibia, aproximadamente
Se pone todo en la licuadora o en el vaso de la batidora y se procesa un minuto, hasta obtener una mezcla homogénea y fluida, con la textura de una masa de crêpes. Después se pasa a un bol, se tapa, y se deja reposar hasta que aparezcan burbujitas y la superficie se vea algo espumosa. Como referencia, entre 15 y 30 minutos, aunque el tiempo varía según la levadura y la temperatura de la cocina.
Esta receta no se falla en el fuego, se falla en la masa: si sale espesa, no hay agujeros y el baghrir se queda en una tortita triste.
La sartén: el detalle que decide si salen los agujeros
Sartén antiadherente a fuego medio. Se remueve la masa con un cucharón y se vierte una porción en el centro, sin mover la sartén como harías con una crêpe. En pocos segundos salen las burbujas que se abren y forman los orificios.
Si aparecen muy pocos, hay dos causas casi seguras: el fuego medio y la masa fluida deciden si salen los agujeros, y si algo falla suele ser la consistencia. Una masa demasiado espesa lo impide, así que añade un chorrito de agua y ajusta la temperatura entre pieza y pieza.
Cuando estén hechas, colócalas sobre un paño limpio en una sola capa. No las apiles calientes, porque se pegan entre ellas y luego cuesta separarlas sin romperlas.
Merece la pena o es postureo de redes
Mi conclusión después de probarlo: merece la pena, y mucho. Es una receta barata, con sémola, harina y agua como base, vistosa a la vista y que se resuelve en una sartén. La forma tradicional de comerlo es con mantequilla y miel, incluso calentando las dos juntas para hacer una salsa rápida. Si quieres variar, mermelada, fruta fresca, yogur o frutos secos funcionan igual de bien, aunque se alejen de la versión clásica.
¿El único problema real? Que se come más rápido de lo que se cocina. Con estas cantidades salen 12 o 16 unidades y en una casa de cuatro desaparecen antes de que termines la última tanda. Ahí está el pero.
💡 El truco del almendruco
Tiempo total: unos 20 minutos de cocina más el reposo de la masa (15-30 minutos). Nivel de dificultad: fácil. Consejo extra: si la masa no burbujea al caer en la sartén, baja ligeramente el fuego antes de tirar la tanda, porque el calor excesivo sella la superficie y mata los agujeros.




