Sedentarismo y memoria: un cirujano avisa de que el gimnasio no basta, así la entrenas a diario

El cirujano Manuel Sans Segarra avisa de que ocho horas sentado anulan los beneficios del gimnasio. La clave no es repetir crucigramas, sino darle al cerebro novedad, movimiento y gente con quien hablar.

Sedentarismo y memoria: un cirujano avisa de que el gimnasio no basta y así puedes entrenarla a diario

Vas al gimnasio tres días por semana y aun así el sedentarismo puede estar comiéndose tu memoria. Lo dice un cirujano, no un coach de redes.

El doctor Manuel Sans Segarra, cirujano y autor de La humanidad en crisis, lo dejó caer en el podcast Tengo un plan: pasar ocho horas sentado anula la pausa del gimnasio. Y su frase sobre la tele se queda pegada: 'Lo peor que puede hacer un ser humano es sentarse en la tele y tragar lo que sea'.

Esto no va de opiniones. Un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association y recogido por la Harvard Gazette analizó a casi 19.000 mujeres estadounidenses de entre 70 y 81 años. Las que caminaban al menos seis horas a la semana tenían un 20% menos de riesgo de deterioro cognitivo que las que llevaban una vida sedentaria.

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Traducido a la vida real: seis horas semanales son unos 50 minutos al día. Menos de lo que dura un capítulo doble de tu serie de cabecera.

La tele no es el problema: el problema es cómo la ves

Aquí llega el matiz que casi nadie cuenta. No todo estar sentado es igual de malo. Una revisión de 85 estudios publicada en 2025 encontró que ver la televisión de forma prolongada se asociaba con una peor función cognitiva, memoria incluida, en el 65% de los trabajos revisados.

En cambio, el sedentarismo cognitivamente activo —leer, estudiar, jugar al ajedrez, tocar un instrumento— no solo no daña: aparece relacionado con mejor memoria y más agilidad mental. El sofá no es el enemigo, lo es la mente en blanco.

Estar sentado no borra tu cerebro, pero dejar la mente en blanco durante horas sí lo envejece.

Cómo se entrena la memoria de verdad (no repitiendo lo mismo)

Sans Segarra lo resume en tres patas. La primera es la vida sana: alimentación equilibrada 'cualitativa y cuantitativamente' y deporte constante. La segunda es la actividad intelectiva, y aquí está la clave de todo: leer, estudiar, memorizar, tocar un instrumento, viajar, no hacer siempre lo mismo.

'Para desarrollar la memoria no puedes hacer siempre lo mismo', avisa el cirujano. La memoria se entrena con novedad, no repitiendo el mismo crucigrama. Ahí entran la neuroplasticidad y la neurogénesis, las conexiones nuevas y las neuronas nuevas que compensan las que perdemos con los años.

La tercera pata son las relaciones sociales. Quedar, charlar, discutir, reír. Con esas tres cosas, según el experto, desarrollas tus aptitudes neurológicas y compensas la pérdida natural de neuronas.

Y suelta una verdad incómoda: 'nos atrofiamos con el tiempo, perdemos por falta de irrigación cerebral'. No es pesimismo de consulta. Es la razón exacta por la que moverse y pensar cosas nuevas importa más de lo que parece.

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Nada más. Y nada menos.

Por qué este aviso importa más ahora que hace diez años

Llevamos años midiendo fatal nuestra propia actividad. Nos contamos las sesiones de gimnasio y no las horas de silla. El debate de hace una década era cuántos pasos dábamos al día; el interesante ahora es cuántas horas seguidas pasamos quietos y con la cabeza en modo ahorro de batería.

Mi opinión después de leer al cirujano: el gimnasio sigue valiendo la pena, pero no es un seguro a todo riesgo. Si haces 45 minutos de pesas y después encadenas nueve horas sentado, tienes una hora activa y ocho paradas. Y el cuerpo no lleva la cuenta por sesiones, la lleva por tiempo acumulado.

Así que la recomendación es concreta y barata: levántate cada 45 o 60 minutos, cambia de actividad mental cada cierto tiempo y aprende algo nuevo este mes. Un idioma, un instrumento, una receta que no hayas hecho nunca. Y llama a alguien, que la tercera pata es hablar con gente. Entrenar la memoria no cuesta dinero, cuesta dejar de repetirte.

🧠 Para soltarlo en la cena

Ocho horas sentado borran lo que ganas en el gimnasio.