El precio de los alimentos sube un 37% en cinco años y golpea tu cesta de la compra

El grupo de alimentos, bebidas y tabaco es un 37% más caro que hace cinco años, frente al 24,2% que ha subido la vida en general. Los alimentos sin elaborar, como la fruta o la carne fresca, acumulan aún más: un 37,6%.

El precio de los alimentos, las bebidas y el tabaco sube un 37% en cinco años, contra el 24,2% del coste de la vida.

Vamos al grano. Según los datos del IPC (el Índice de Precios al Consumo, lo que mide cuánto sube la vida), el grupo de alimentos, bebidas y tabaco es ahora un 37% más caro que hace cinco años. Si echamos la vista una década atrás, la subida llega al 43%. La vida en general, la que llamamos inflación, se quedó en el 24,2% en cinco años y el 33% en diez.

Para que se entienda la magnitud: no es un mal mes. La alimentación lleva cinco años subiendo más rápido que el coste de la vida general.

Publicidad

Cuánto han subido de verdad los alimentos (y qué se ha quedado atrás)

El dato del 37% no es un número suelto. Los alimentos sin elaborar acumulan una subida del 37,6% en cinco años y del 52,8% respecto a 2016. Ahí dentro van la fruta, la verdura, la carne fresca, el pescado. Los alimentos sin elaborar son los que más han apretado el presupuesto.

Mira el IPC adelantado de septiembre: la cesta de la compra subió un 2,7% en un año, después de un repunte mensual del 0,3%. En los alimentos no elaborados, el alza anual alcanzó el 5,8%. Eso sí, el coste de la vida general subió más que la cesta, un 4,9% en septiembre.

Traducción para tu bolsillo: lo que antes costaba 100 euros hoy cuesta 137. Y no es por un producto concreto, es la suma de toda la cesta a lo largo de cinco años.

La subida de la cesta no es un susto de un mes: es un 37% acumulado que ya no se va de la nómina.

Qué está empujando los precios: del gasóleo a la guerra en Irán

Los precios no se mueven solos. Los agricultores preparan posibles movilizaciones por el encarecimiento de dos de sus costes clave: los fertilizantes y el gasóleo. Las organizaciones agrarias trabajan ya en un calendario de protestas para toda España que, según la información disponible, se conocerá previsiblemente el próximo lunes.

El detonante de fondo es la guerra en Irán. Tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra el país el pasado 28 de febrero, la cadena alimentaria ha sumado nuevas tensiones a las que ya venían de la energía, los combustibles, los fletes, y los fertilizantes.

Esta semana, el Consejo de Ministros aprobó el tercer Real Decreto-ley del Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio. Entre las medidas está la prórroga de las ayudas de 20 céntimos por litro para el gasóleo agrícola, que el sector ve como un alivio temporal. Desde COAG ya han avisado de que el aumento de los costes de producción terminará trasladándose al precio final que paga el consumidor.

La presión también llega a la industria. La patronal FIAB calcula que el encarecimiento del gas y la electricidad desde el inicio de la crisis del Golfo y hasta final de año podría generar un sobrecoste energético cercano a 7.400 millones de euros para la industria manufacturera española. Lo describen como una presión inaguantable para las empresas del sector.

Publicidad

inflación supermercado

Por qué la guerra no lo explica todo (y qué vigilar la próxima semana)

Aquí conviene no perder la perspectiva. La escalada de precios de la alimentación no empieza con la crisis del Golfo; viene de lejos. Ya hubo un episodio de inflación alimentaria hace dos años, y la cesta de la compra lleva cinco años subiendo por encima de la vida en general. La guerra añade presión, pero el fuego ya estaba encendido.

Las cifras de sobrecoste que manejan las patronales son estimaciones de sector, y la propia distribución pide calma. Asedas asegura que la cadena funciona con normalidad y que los supermercados acumulan, desde el inicio del conflicto, un sobrecoste energético superior a 110 millones de euros. Los supermercados han asumido ese sobrecoste a costa de sus márgenes, según su director general, Ignacio García Magarzo, que recuerda además que en los frescos influye la estacionalidad de cada producción.

El consumidor, mientras, ha cambiado de hábitos. Worldpanel by Numerator detecta que la gente va más veces al súper y compra menos en cada visita, y que tira más de promociones. Es su forma de mantener la sensación de control cuando el presupuesto aprieta.

¿Qué conviene vigilar? Primero, el calendario de movilizaciones agrarias se conocerá la próxima semana, y de él depende que los costes del campo se trasladen o no a las estanterías. Segundo, las próximas lecturas del IPC, para ver si el 2,7% de septiembre se queda ahí o sigue subiendo. Y tercero, la letra pequeña de los reales decretos: las ayudas al gasóleo agrícola son un parche para el campo, no un alivio directo para tu bolsillo.

En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)

  • 💸 ¿Qué ha cambiado? Alimentos, bebidas y tabaco acumulan un 37% de subida en cinco años, por encima del 24,2% de la vida en general.
  • 👥 ¿A quién afecta exactamente? A cualquiera que llene la cesta, con más presión en los hogares jóvenes que dedican buena parte de su nómina al súper.
  • ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? Comparar precios, aprovechar promociones y seguir la próxima lectura del IPC para anticipar la subida.