Phil Collins y Paul McCartney vuelven a la carga veinte años después. Esta vez el motivo es un corte en el documental de The Beatles Anthology que el de Genesis se ha tomado como algo personal.
El minuto que ya no está en el documental
Según recoge The Mirror, Collins ha vuelto a ver el documental que Disney prepara para relanzar y se ha encontrado con que su momento ya no está. En la versión de 1995, George Harrison sacaba a colación su versión de 'Tomorrow Never Knows' y lo mencionaba por su nombre. Ese fragmento, sencillamente, ha desaparecido.
Él mismo lo ha contado: 'La única pluma en mi sombrero, que nunca olvidaré, fue con The Beatles Anthology. Los tres sacaron las cintas de Tomorrow Never Knows y las estaban reproduciendo en el multipista'. Y remata con la sospecha: 'Volví a verlo hace poco y lo habían quitado. No sé, quizá a McCartney no le gustó'.
No hay ninguna confirmación de que el bajista esté detrás de la tijera. McCartney no se ha pronunciado públicamente sobre el asunto y conviene recordarlo antes de firmar la sentencia. Pero Collins lleva media vida convencido de que aquí hay mano negra.
El origen del beef: Buckingham, 2002 y un libro firmado
La enemistad viene de lejos. El batería de Genesis contó en 2016 al Sunday Times que coincidió con McCartney en una fiesta en el Palacio de Buckingham en 2002. Llegó con Heather Mills, y Collins llevaba una primera edición del libro de Hunter Davies sobre los Beatles para que se lo firmara.
Le pidió el autógrafo y McCartney respondió: 'Oh, Heather, nuestro pequeño Phil es un poco fan de los Beatles'. Lo que pensó Collins después no es publicable tal cual. 'Nunca lo olvidé', ha repetido cada vez que le han preguntado.
El beef más longevo del rock británico no se sostiene en pruebas, sino en una frase desafortunada que Collins se niega a soltar.
Años más tarde, en Billboard, contó que McCartney le escribió tras leer sus declaraciones y que la disculpa fue más un 'sigamos con nuestras vidas' que unas flores. Nada de gesto grandilocuente. Solo ganas de enterrar el tema y que no se hablara más en público.
En 2018 parecía resuelto: Collins confesó que se arrepentía de haberlo contado y McCartney donó a una subasta benéfica del cantante. Tregua firmada. O eso parecía. Y aquí viene el detalle: el rencor de archivo no caduca, solo espera su momento.
Por qué este beef sigue vivo en 2026
Los documentales de archivo son un campo minado. Cada reedición implica decisiones: qué se deja, qué se corta, qué se reordena. En cintas, másters, y derechos hay mucha más política de la que el espectador imagina.
Lo curioso es el momento elegido. El catálogo beatle no deja de reciclarse en reediciones y formatos nuevos, así que cualquier cambio en un montaje original deja de ser un detalle técnico y pasa a ser material de salseo directo.
No es un caso aislado. Las reediciones de material beatle han traído históricamente tensiones por créditos, herencias y protagonismo, y un documental reedita más heridas de las que cicatriza. Get Back ya dejó claro que volver a 1969 mueve más fandom que escándalo, pero también reabre cuentas pendientes que nadie había cerrado del todo.
Mi lectura: el beef está inflado en las formas, no en el fondo. Collins no acusa, sospecha. McCartney no responde, dona. Y mientras, Disney tiene en sus manos un minutaje que puede confirmar o desmentir la teoría sin mover un dedo. Cuando se estrene la versión nueva, fíjate en el minuto exacto: si Harrison vuelve a decir 'Phil Collins', la paz era real; si no, el damnificado tendrá su titular. Otra vez.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Phil Collins, leyenda del pop, y Paul McCartney, beatle y sospechoso habitual.
- 🔥 ¿Cuál es el drama? Un fragmento del documental de 1995 donde Harrison mencionaba a Collins ya no está en la reedición.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque veinte años de rencor con un beatle como sospechoso son contenido ilimitado.




