El estilismo de Lamine Yamal y Borja Iglesias destapa la nueva pasarela del fútbol

El analista Ángel Antonio Herrera desmonta la vieja idea del futbolista con chándal y señala a Lamine Yamal y Borja Iglesias como dos formas opuestas de entender la ropa. La comparación con Cruyff, Beckham y Cristiano Ronaldo deja claro que el escaparate no es nuevo, pero ahora j

Ángel Antonio Herrera lo tiene claro: el regate empieza en el armario y termina en la pasarela de Las Rozas. El colaborador de Diez Minutos firma un análisis sobre la nueva imagen de los futbolistas en el que Lamine Yamal y Borja Iglesias marcan dos estilos opuestos.

Su tesis, resumida en una línea, incomoda a más de uno: 'Las concentraciones de los futbolistas ya no son solo eso, porque incluyen un desfile'. Y razón no le falta. Basta con mirar las llegadas a la Ciudad del Fútbol para comprobar que el chándal ha perdido la guerra.

Durante años la imagen del jugador se movía entre dos extremos: el traje para las ocasiones serias y la ropa deportiva para todo lo demás. Ese esquema se ha roto. El traje de boda ya no manda en el vestuario, y el cronista lo sentencia sin anestesia: 'Se acabó aquel futbolista con traje de boda y chándal para el resto del calendario'.

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De la concentración a la pasarela: así llega ahora un futbolista

El retrato que hace Herrera de esas llegadas es casi cinematográfico: los jugadores aparecen en Las Rozas 'como quien desembarca en Milán, con estilismo, bolso, gafas, joyas y una pensada espontaneidad de pasarela'. Nada queda al azar, aunque todo parezca improvisado. Y el espectáculo no termina ahí, porque el mismo código se repite después a las puertas del estadio que toque.

Hace no tanto, ese complemento habría levantado cejas en cualquier vestuario, y hoy se pasea con una naturalidad absoluta. El bolso ya no necesita justificación alguna: 'Lleva los bolsos con esa naturalidad con que otros, no hace tanto, llevaban solo los auriculares', escribe el periodista sobre el joven extremo.

Lo que durante décadas fue un uniforme se ha convertido en un escaparate, y ahí el marcador no decide absolutamente nada.

Borja Iglesias representa otra rama del mismo fenómeno. Donde Lamine apuesta por lo urbano y lo caro, el delantero construye un personaje más terrenal: vaquero ancho, camiseta, deportivas, boina y barba. El resultado, según el cronista, es el de 'un delantero sacado de un gran grupo indie'.

Lamine Yamal viste ancho, joven, carísimo y callejero

El estilismo de Lamine Yamal ocupa el centro del análisis. Herrera lo define como 'futbolista, y tendencia', y resume su armario en cuatro adjetivos que lo dicen todo: 'Viste ancho, joven, carísimo y callejero'. Prendas amplias, moda urbana y piezas de lujo conviviendo sin fricción. El armario funciona como extensión de la personalidad, no como vestuario de empresa.

Hay algo generacional en todo esto. Sus apariciones llegan a millones de personas antes de que ruede el balón, y su manera de vestir se lee en clave de identidad más que de marca. Lo que otros aprendieron a gestionar con veinte años más de carrera, él lo hace con la naturalidad de quien creció delante de una cámara.

¿Es postureo o es libertad? Probablemente las dos cosas, y ahí está la gracia. 'Los futbolistas son hoy modelos involuntarios, o no tanto, de una masculinidad más libre', apunta el periodista, que lo remata con ironía: 'Llevan bolso, o boina, sin que nadie pida que venga el árbitro a verlo'.

Cruyff inventó la melena y Beckham, los tatuajes: esto viene de lejos

Conviene no confundir novedad con excepción. El propio Herrera recuerda que 'quizá el fútbol siempre fue moda', y los ejemplos le dan la razón. Johan Cruyff inventó, dice, la melena del jugador moderno; David Beckham convirtió los tatuajes en un lenguaje compartido por medio vestuario; y Cristiano Ronaldo trasladó el foco a 'los abdominales de titán', una imagen tan reconocible, como sus goles. El estilo siempre existió; lo nuevo es el escaparate.

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Y ahí sí que ha cambiado el juego. Las redes han multiplicado la exposición y han convertido cada llegada en contenido, con cámaras en la puerta y aficionados opinando de zapatillas antes del pitido inicial. Mi lectura es que esa libertad molesta menos de lo que se admite. Lo que toca mirar en las próximas semanas es si los clubes cuidan ese terreno —imagen, marca personal, estilo— con la misma seriedad con la que fichan goles.

El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Lamine Yamal y Borja Iglesias, dos futbolistas con armarios que no se parecen en nada.
  • 🔥 ¿Cuál es el drama? Que el vestuario ha dejado de vestirse de uniforme y a algunos les cuesta asumirlo.
  • 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque cada llegada a la concentración es ahora un desfile con millones de espectadores.