1Las Chorreras del Cabriel: el cañón turquesa de Venta del Moro (Valencia)
El cañón turquesa que muchos asocian al Cabriel no está, en realidad, en término de Venta del Moro: las Chorreras se suceden entre Enguídanos y Víllora (Cuenca), en el tramo donde el río se encaja entre paredes calizas y salva más de 120 metros de desnivel en apenas cinco kilómetros, con kilómetro y medio de cascadas escalonadas, cuevas laterales y pozas de color esmeralda. Lo que sí pertenece al municipio valenciano es el resto del Parque Natural de las Hoces del Cabriel, el espacio protegido que convierte a Venta del Moro en la puerta de entrada por la Comunidad Valenciana y en base de las empresas de barranquismo que descienden este cañón. El conjunto es Monumento Natural desde 2019 y forma parte de la Reserva de la Biosfera del Valle del Cabriel reconocida por la UNESCO ese mismo año. Sus saltos no son solo un paisaje: la roca es toba calcárea en formación activa, un edificio geológico que sigue creciendo y que se cuenta entre los más relevantes de Europa, sobre un río considerado de los más limpios del continente.
Visitar las Chorreras no cuesta entrada. El acceso al Monumento Natural es gratuito y el sendero PR-CU-53, que recorre el cauce por la margen este, puede hacerse sin pagar nada si se arranca a pie desde el casco urbano de Enguídanos. Lo que sí se abona es el aparcamiento —10 euros por coche en Enguídanos y 5 en Víllora—, con reserva previa obligatoria y aforo limitado, además de una reserva gratuita de senderismo por persona. Conviene saber que el baño en las pozas está prohibido y que la ladera oeste sigue cerrada por riesgo de desprendimientos, de modo que la visita se limita a caminar por el trazado señalizado, con calzado técnico. En otoño, con menos afluencia que en verano y un caudal más contenido, el cañón se recorre con otra calma: los colores de la vegetación de ribera y los miradores sobre el valle del Cabriel justifican por sí solos el paseo.
