Arquitectos reclaman que la calidad y la sostenibilidad lideren la vivienda pública en España

Los estudios de arquitectura defienden estrategias pasivas, como la ventilación cruzada o el ladrillo blanco, para bajar hasta 6 grados la temperatura interior. Sus proyectos públicos en Sevilla y Málaga marcan el camino.

Los arquitectos reclaman que la calidad y la sostenibilidad lideren la vivienda pública en España. Y no es una idea de despacho: bien aplicada, baja hasta 6 grados el calor dentro de casa sin encender el aire acondicionado.

El estudio sevillano Studio Práctica, con oficina también en Madrid, lo repite en cada proyecto. Sus responsables, los arquitectos Jaime Daroca, José Mayoral y José Ramón Sierra, firman las 125 viviendas públicas de Sevilla y La Manzana Verde, en Málaga.

Su idea de fondo es sencilla: un edificio bien pensado protege antes de tener que enfriar. Recuperan la arquitectura bioclimática, la que saca partido del clima, la orientación y los materiales para regular la temperatura. La diferencia es tangible: hasta 6 grados menos de calor en casa en los picos del verano.

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Aquí está la clave. No se trata de llenar las casas de aparatos, sino de que el propio diseño haga el trabajo pesado.

¿Qué piden los arquitectos para la vivienda pública?

Lo primero que tienes que saber es que el foco no está en la vivienda de lujo, sino en la ciudad que ya existe y en el parque público. Según explican desde el estudio, el mayor impacto no llega de proyectos residenciales de lujo aislados, sino de la ciudad consolidada y de la vivienda pública.

Aplicar estrategias pasivas a gran escala permite mejorar el confort de muchas familias y demostrar que la eficiencia energética cabe en presupuestos ajustados. Traducido: calidad y sostenibilidad no tienen por qué ir reñidas con lo asequible.

La verdadera sostenibilidad no se mide en pisos de lujo, sino en cuántas familias pueden vivir frescas pagando menos luz.

Ese parque público de vivienda es el terreno donde más se juega el país. Cada promoción fija un estándar, porque una vivienda social mal construida condena a quien la habita a pasar calor y a pagar más factura cada mes.

Cómo un edificio baja hasta 6 grados el calor de casa

En Sevilla partían de una parcela imposible: una franja de 200 metros de largo y 11,40 de ancho. En vez de verlo como un límite, lo convirtieron en ventaja. Esa delgadez les llevó a organizar el bloque en doble crujía, con dos hileras de viviendas y un patio o pasillo en medio, de modo que cada piso tiene doble orientación este-oeste y ventilación cruzada.

Al abrir las ventanas de fachadas opuestas, la diferencia de presión y temperatura crea una corriente que barre el interior y extrae el aire caliente acumulado durante el día. Física básica, de las abuelas, aplicada a escala industrial.

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El ladrillo blanco caravista fue otra pieza clave en la fachada oeste, la más castigada por el sol de la tarde. El blanco refleja gran parte de la radiación, y evita el efecto horno del ladrillo oscuro, mientras que su masa aporta inercia térmica y aislamiento acústico. El coste, según el estudio, es muy similar al del ladrillo rojo de toda la vida.

Las terrazas también trabajan. Situadas de forma continua en la fachada este, en verano funcionan como visera que da sombra al cristal, porque el sol va alto. En invierno, el sol va más bajo, se cuela por debajo y calienta la casa gratis.

El truco no está en pagar más, sino en orientar mejor. Antes de poner el primer ladrillo, insiste el estudio, hay que estudiar la orientación y el aislamiento: una caja bien abrigada necesita muy poca energía para funcionar.

De las 125 viviendas de Sevilla al futuro del parque público

Las 125 viviendas públicas de Sevilla no son un caso aislado, pero sí un ejemplo útil de hacia dónde puede ir la promoción pública. El proyecto se llevó el Premio de Arquitectura de Ladrillo de Hispalyt, un reconocimiento que subraya algo importante: la calidad no depende del presupuesto, sino de las decisiones que se toman antes de construir.

El debate sobre la vivienda asequible lleva años sobre la mesa. Mientras se discute cuánta vivienda pública hace falta y a qué precio, proyectos como este demuestran que el cómo importa tanto como el cuánto. Un parque público construido con criterios bioclimáticos cuesta menos de mantener, aguanta mejor los veranos cada vez más calurosos y no deja a sus inquilinos a merced de la factura de la luz.

Conviene ser honestos: replicar este modelo exige planificación y voluntad, no solo buenas intenciones. Elegir bien la orientación, apostar por la cerámica, la madera estructural, o los morteros de cal, y pensar la ventilación cruzada desde el primer plano son decisiones que no se improvisan. La pregunta que queda es si el resto de promociones públicas de los próximos años seguirá este camino o se quedará en el mínimo.

🏠 Las llaves de la noticia

  • 🔑 Qué te importa: Los arquitectos piden que calidad y sostenibilidad lideren la vivienda pública en España.
  • 💡 Por qué te importa: Un piso bien diseñado gasta menos luz y se mantiene más fresco sin aire acondicionado.
  • 📊 Apunta estas cifras: Hasta 6 grados menos de calor dentro de casa, una parcela de 200 metros por 11,40 y 125 viviendas públicas en Sevilla.